domingo, 21 de septiembre de 2014

Maze Runner: Correr o Morir (The Maze Runner)

Año: 2014.
Género: Acción - Ciencia Ficción - Misterio.
País: Estados Unidos.
Duración: 113 minutos.
Dirección: Wes Ball.
Intérpretes: Dylan O'Brien, Aml Ameen, Thomas Brodie-Sangster, Ki-hong Lee, Will Poulter, Blake Cooper, Kaya Scodelario, Dexter Darden, Chris Seffield, Jacob Latimore, Patricia Clarkson.


"Un grupo de adolescentes despierta en un espacio conocido como 'El Área', pero no tienen ningún recuerdo más allá de sus nombres. La única forma de escapar parece ser a través de un laberinto cambiante de enormes paredes que guarda a peligrosas criaturas. Solo uno de los adolescentes parece contener el secreto de su escape, oculto en lo profundo de su memoria."

  Cuando en su momento compré y leí Maze Runner: Correr o Morir , no tenía idea que se convertiría en una futura saga juvenil. En la sequía de ideas que transita Hollywood, no era impensado el plan de que el mundo de James Dashner salte a la gran pantalla. Mi mayor miedo era que al terminar la novela, la cantidad de misterios para continuar la trilogía no eran suficientes para querer empezar la segunda entrega, cosa que no sucede en la película de Wes Ball, rellena de acción y con un ritmo adrenalínico que satisface las ansias de una nueva saga adolescente.



 Dominada con asequibilidad por un director novato, y exprimiendo al máximo un presupuesto ínfimo en comparación con este tipo de propuestas, Maze Runner lucha mucho por salir de la larga sombra que generó The Hunger Games, y si bien no es tan pontente en su alegoría social, le juega cabeza a cabeza en cuanto al manejo de la acción y la creación de un mundo distópico. Una amalgama entre Lost y El Señor de las Moscas como grandes exponentes, el mundo donde transcurre la historia es uno sencillo, que utiliza sus debilidades presupuestarias y las convierte en fortalezas, donde el minimalismo ayuda a la sensación de abandono que sufren los jóvenes dejados a su suerte en el centro mismo de una pesadilla laberíntica.

 La fuerza, la entrada del espectador hacia la aventura, recae en los hombros de Dylan O'Brien, ese secundario que tanto fervor provoca en la serie Teen Wolf, y que finalmente deja de ser el mejor amigo para convertirse en un señorito protagonista, audaz y curioso por demás, comandando a un grupo de jóvenes actores que se van destacando y dando matices interesantes y oscuros pero no tanto.

 Dejando de lado la exasperación de todo producto apuntado a las masas púberes y la manía de tener que sobreexplicar todo para que no se pierda detalle alguno, la adaptación de la novela - a cargo de Noah Oppenheim, Grant Pierce Myers y T.S. Nowlin - no se siente como si seis manos hubiesen trabajado en la misma, y hay coherencia y elipsis donde las tiene que haber, creando un producto de fácil digestión. Recuerdo algún que otro detalle clave de la trama, pero las escenas finales claramente han sido adulteradas para atraer a los sectores que no han leído el libro, y se sientan cómodos con que algunas respuestas han sido contestadas, y la semilla de un futuro ha sido plantada de manera efectiva.

Es más que obvio que este fin de semana, Maze Runner logrará una victoria en la taquilla que le asegurará llevar a buen puerto la saga hasta el final de la trilogía. De momento, tenemos entre manos una digna saga juvenil, vertiginosa, con un buen elenco joven, que augura buenos momentos de aventura y tensión.

 Calificación: B