jueves, 3 de noviembre de 2011

El carro de la muerte

"Los británicos se han rendido y en Buenos Aires impera la confusión. Mientras el pueblo se organiza para resistir una nueva invasion y los poderosos se disputan el mando del virreinato, el doctor Samuel Redhead deberá investigar las muertes de varios esclavos que a nadie más parecen conmover. Simultáneamente, el pasado que creía enterrado irrumpirá en su vida con graves consecuencias y lo expondrá ante sus enemigos.
En medio de falsas acusaciones y sin tener en claro quién es quién, el médico buscará hacer justicia y poner de manifiesto la inhumanidad de un sistema que está llegando a su fin."

 Lento pero seguro, el personaje de Samuel Redhead se ha ido colando en la literatura argentina. Escalando poco a poco en el imaginario narrativo de la Argentina, Redhead, el médico devenido en detective creado por Mercedes Giuffré ha llegado nada menos que a su tercera aventura en los pagos virreinales con las Invasiones Inglesas de fondo, y le dio una vuelta de tuerca al siempre presente género policial.

Dejándonos con la miel en la boca en la anterior entrega, El peso de la verdad, El carro de la muerte comienza donde la anterior entrega terminó (en este punto, no es imprescindible haber leído las anteriores entregas pero sí es muy recomendable para ya tener la radiografía preparada de los varios personajes que pueblan esta historia) con los ingleses recapitulando y mezclándose entre los coloniales no sin generar un revuelo de aquellos. Entre medio de todos los soldados se encuentra Willie Cameron, el medio hermano de Samuel quien es un objetivo demasiado fácil en los tiempos turbulentos que corren, ya que no son nada bien recibidos los extranjeros con ansias de conquistar y cada dos por tres hay ataques contra ellos. Y por si fuera poco, alguien está matando esclavos y arrojando sus cuerpos en lugares públicos, hecho que prenderá la mecha detectivesca de Samuel una vez más.

 Nuevamente nos vemos inmersos en la búsqueda de la verdad de Redhead, en un ambiente hostil en el cual sus enemigos acérrimos andan libres e interponiéndose en su investigación, los cuidados para con su medio hermano Willie no son los suficientes, los ánimos están caldeados y todo podría explotar en cualquier momento. Las pistas aparecen aquí y allá, los enemigos pueden ser los mejores amigos, nada es lo que parece. La más grande virtud de Mercedes Giuffré es no dejarnos nada en claro hasta el último minuto. Todas las pistas se van recolectando en la lectura a la par de lo que Samuel va descubriendo, y es en el final cuando todo se despeja magistralmente gracias a la mente aguda de nuestro detective favorito. A muchos puede llegar a molestarles el hecho de no adivinar a ciencia cierta quién está detrás de los asesinatos, pero se agradece que no todo sea tan obvio y se resuelva simplemente a mitad del libro y que la segunda mitad aburra. Acá la resolución llega de manera sorpresiva, en un giro que no se espera.

 Por otro lado, varios cabos sueltos diseminados desde las anteriores entregas encuentran una respuesta en la tercera entrega: finalmente podemos saber más de los misterios de Redhead y sus impresionante capacidad de deducción en Londres, en un momento que parece una precuela pero que tiene su impacto al final, cuando el pasado del protagonista vuelva más vivo que nunca: sencillamente, la sorpresa de la revelación de los asesinatos y luego, la sorpresa de un personaje del pasado de Redhead elevaron el nivel de la novela a la estratósfera. El personaje de Clara Ocampo regresa por más en El carro de la muerte, esta vez para cerrar su historia de encuentros y desencuentros con Samuel. Si antes me decepcionó la falta de romanticismo corpóreo en la última novela de Florencia Bonelli, no pude dejar de asombrarme con el hecho de que en un par de pinceladas, Mercedes haya puesto la frutilla en la historia de Samuel y Clara de una manera tan racional y llena de amor. ¡Finalmente!

 Como no podía ser de otra manera, quedan varias líneas perceptibles de para dónde va a disparar la acción en una cuarta e hipotética aventura: hubo vislumbramiento de amor entre Willie y una de las hijas de Elisa Alvarado, qué pasará ahora en Buenos Aires con el tema de la revolución, qué les espera a Redhead y Clara en el futuro. Muchos interrogantes que de seguro resurgirán con fuerza en el futuro.

 Redondeando, la trilogía (al momento) de Samuel Redhead es revitalizante en el género policial argentino y, además de ser buenos estandartes de literatura argentina, también pueden disparar la chispa invetigativa de varios para saber más de la historia del país. ¡Mercedes, lo has hecho de nuevo!

Calificación: Muy Buena