martes, 19 de abril de 2011

El Origen Perdido

"Una extraña enfermedad que ha dejado a su hermano en estado vegetativo lleva al hacker y empresario informático Arnau Queralt a emprender una investigación arqueológica sobre el Imperio Inca, las ruinas de Tiwanacu y la selva amazónica, tras las huellas de una civilización perdida. Arnau, junto a sus amigos Marc y Lola, emprende este viaje a través del conocimiento, descubriendo algunos misterios sin resolver en la historia de la humanidad, las paradojas de la Teoría de la Evolución y el verdadero papel de los españoles en la Conquista de América."

Matilde Asensi me sorprendió gratamente en 2006 más o menos cuando leí El Último Catón y me fascinó; luego descubrí más de su obra y leyendo su primera nouvelle, El Salón de Ámbar, que resultó ser una catástrofe de libro (reseña) me di cuenta cómo leer a esta autora: con cautela. Curiosamente, El Origen Perdido es anterior a El Último Catón, y si aquella me pareció excelente, qué podía esperar de la que le seguía... francamente, tuve expectativas altas y salí decepcionado.

Para comenzar, tenemos al héroe, el hacker Arnau Queralt y sus amigos Marc y Lola; juntos se hacen llamar Root, Jabba y Proxy respectivamente. Sí, al que le dicen Jabba es un gordo enorme de pelo colorado - no hay innovación acá en cuestión de motes. Siendo brillantes en su trabajo, se dedidan a hackear como si fueran Robin Hood, por cuestiones nobles. Meh.
 La cosa es que Arnau es super rico, tiene una casa ultracomputarizada y se encuentra mejor solo que acompañado. La trama comienza cuando Daniel, el hermano de Arnau, cae enfermo con 2 trastornos mentales rarísimos tras haber estudiado unos escritos antiguos y Arnau, sin saber que hacer, se pone a estudiar lo que llevó a su hermano a la locura para poder encontrar una cura.

La base que utiliza Asensi para llevar a cabo su novela es claramente intrigante (¿existió o existirá una lengua perfecta, tan perfecta como un lenguaje de programación que permita controlar todo mediante los sonidos?) pero la sobreacumulación de información y la repetición de la misma a lo largo de la trama se hace tan pesada como leer un libro de historia antigua. Me explico: teniendo apenas 4 capítulos grandes y un epílogo, el libro tiene 500 páginas y hasta la página 200 es que recién se empieza a gestar la aventura en Perú; desde el comienzo hasta ese momento, Arnau y su grupo leen todo el material disponible y resulta aburridísimo, hasta el punto de hacerte querer dejar el libro de lado. Y no es que brille tampoco por sus escenas de aventuras...

Otra clave principal en una novela de aventuras es tener a los héroes y a los villanos de turno. En El Origen Perdido, simplemente no hay villanos; puede que presenten a la catedrática Marta Torrent como un personaje de cuidado, pero luego cambia la perspectiva del personaje y se vuelve más una ayuda antes que una amenaza. Así de simple. Con respecto a las ruinas perdidas, está más claro que el agua que van a haber pruebas a superar: al contrario que en El Último Catón, donde las pruebas basadas en los 7 círculos del Infierno eran impredecibles y alucinantes, acá son muchas menos pruebas y todas con tintes matemáticos. Aburrido! Si hubiera querido estudiar matemática, leía otro libro...

 La inventiva llega cuando la civilización perdida entra en juego; sin revelar más detalles de la trama, puedo decir que acá la imaginación de la mujer se echa a volar y hasta hubo veces en la que no le podía seguir el hilo a sus locuras.

Lo que más pone en jaque a esta novela de Matilde Asensi es que no deja lugar para la sorpresa. Todos sabemos cómo va a terminar la novela desde que empieza; al menos si en el durante se hubiera arriesgado más, no sé, matando a un personaje para ponerle más tensión al asunto, hubiera estado genial, pero no. Asensi juega a lo seguro y falla en enganchar al lector.

No quiero dejar de leerla porque sé que puede sorprenderme como lo hizo con El Último Catón, pero si tras El Salón de Ámbar y El Origen Perdido, dos novelas bastante regulares, no sé que esperar. Bueno, sí, algo puedo esperar: que me enganche de nuevo.

Calificación: Regular