lunes, 26 de diciembre de 2011

Secretos de estado (The Ides of March)

 Conocida también como 'Los Idus de Marzo' ó 'Todo por el poder'

Año: 2011.
Género: Thriller.
País: Estados Unidos.
Duración: 101 minutos.
Dirección: George Clooney.
Intérpretes: Ryan Gosling, George Clooney, Phillip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Marisa Tomei, Geoffrey Wright, Evan Rachel Wood.

"Un miembro del staff de un futuro candidato a presidente de los Estados Unidos recibirá un curso intensivo sobre 'política sucia' durante su participación en la campaña electoral."

Que la política no me interesa, no es para nada nuevo, realmente la detesto y  si a veces tengo un pequeña motivación para entender los engranajes que mueven al país, termino rápidamente volviendo a mis anteriores pensamientos cuando veo toda la malversación de los más poderosos para conseguir un poco más de poder.
Secretos de Estado (traducción interesante de la críptica The Ides of March) es un intrigante vistazo a los tejes y manejes dentro de una campaña política, y demuestra cómo los políticos no distan tanto de esas traicioneras chupadoras de sangre que lo hacen todo para conseguir un marido con dinero y poder.

 George Clooney vuelve al estrado directorial y toma la historia teatral de Beau Willimon para narrar la historia de Stephen Meyers, un extremadamente joven vicepresidente de campaña para el candidato a presidente demócrata, el gobernador Mike Morris (un apático pero fuerte y tenebroso George Clooney) . La fuerza de convicción con la que trabaja Stephen al lado del veterano jefe de campañas Paul Zara (el usualmente brillante Phillip Seymour Hoffman) es increíble aparte de contagiosa, ya que todos quieren trabajar alrededor suyo y, en palabras del jefe de campaña de la oposición, hasta los que lo odian lo aman. Y, claro, Stephen es un buenmozo de aquellos, así que no tardará mucho en verse enredado con una de las participantes femeninas de la oficina.

Los tires y aflojes en la campaña parecen ser los usuales, y el candidato Morris tiene chances de convertirse en candidato oficial si consiguen el apoyo de un senador algo inescrupuloso. Todo marcha sobre ruedas hasta que la catástrofe sucede: el positivo Stephen se entera de un oscuro secreto acerca de su idolatrado candidato, un secreto que lo pone en una situación nada provechosa. Teniendo una moralidad impecable, ¿que hará? ¿Se lo contará a la prensa y destruirá su carrera presidencial? ¿O se quedará callado y apoyará a un mentiroso hacia la banca de Estados Unidos? El tiempo se le escapa cuando poco a poco lo quieran borrar de la campaña de un plumazo, algo por lo que ha trabajado toda su vida, y eso sí que no va a permitir que le arrebaten...
 Si hay algo en lo que se destaca soberbiamente Secretos de Estado es en el tránsito que hace durante la película el ya inclasificable Ryan Gosling: comenzando con un joven lleno de vigor, idealista y carismático qu terminará su viaje enlodado, metafóricamente hablando, oscuro y corrompido. Las interacciones que más dan a reconocer estos estados son, primero, la charla en el restaurant con la interna Molly (la siempre hermosa Rachel Evan Wood), una escena donde el flirteo está a la orden del día y hasta resulta encantadoramente atrevida; y luego, los momentos de Gosling con Seymour Hoffman y Clooney, en donde la desesperación del personaje de Gosling se siente a través de esos ojos desvalidos y llenos de miedo y frustración.

Tal cual lo fuera Doubt hace unos años con Meryl Streep, Secretos de Estado es un film que sin grandes actuaciones no sería nada, ni sería tan atractiva para el ojo del espectador medio: tras que la trama política puede desalentar a más de uno y las vueltas maquiavélicas de la historia pueden quedar perdidas en el camino, es una película que no se destaca ni por la sobria dirección de Clooney ni la nada especial banda sonora. Es para tener en cuenta el guión, autoría del mismo Clooney, el mismo Willimon y Grant Heslov, y los grandes actores involucrados, como el retorcido jefe de campaña que personifica Paul Giamatti o la entrometida reportera compuesta por una Marisa Tomei más que particular: admito que es una de las actrices más odiadas por quien les escribe porque nunca le pude encontrar la vuelta a su actuación, pero acá me cerró la boca con una reportera que busca la primicia a toda costa moviendo sus influencias.

 Secretos de Estado puede que no sea para todos, pero aquellos abonados a los thrillers políticos encontrarán uno particulrmente atrapante y con un puñado de excelentes actuaciones. Correcta sin más.


Calificación: B