Género: Thriller.
País: Estados Unidos.
Duración: 107 minutos.
Dirección: Edward Anderson.
Intérpretes: Peyton List, Tony Curran, Cameron Goodman, Cullen Douglas, Dave Power, James Snyder.
"Es pasada la medianoche cuando Mel y Jules regresan a Los Angeles de sus vacaciones en México e inmediatamente toman un microbús hacia el centro. Los otros pasajeros son un nervioso contador y dos jóvenes, de los cuales uno de ellos intenta caerle en gracia a Jules. Cuando inesperadamente se encuentran en oscuras y desiertas calles - para evitar el atascamiento del tráfico, según dice el conductor - las cosas irán girando de mal en peor. ¿Qué es lo que sucede? ¿A dónde están yendo? La respuesta no puede ser buena..."

Su escasez de sangre la delata en ese aspecto, ya que sólo se sirve con la trama, y no como un espectáculo gratuito.

En un principio, la historia parece arrancar por los derroteros más comunes del género, pero claramente todo encastra a la perfección a medida que la trama se desarrolla. Puede que, llegado un momento, la trama de visos de querer estancarse en un punto fijo, pero nada más alejado dela realidad.
La principal meta es tener al espectador desconcertado con lo que va a suceder a continuación, y en Shuttle el director/escritor Edward Anderson lo logra. Ciertas sorpresas les deparan a las chicas en su viaje fatídico, y si bien algunas son totalmente esperables, el sorpresivo y denunciante final no es más que un manojo de tristeza e impotencia. Es terrible verdaderamente, y eso que no pensaba que podía terminar de esa manera.
Ahora, sin hay algo que realmente molesta en este tipo de propuestas es el manejo de la situación por parte de los personajes: teniendo infinidades de reducir de una vez por todas al conductor, optan por las opciones más estúpidas y trilladas, haciendo que por momentos el espectador le quiera gritar a la pantalla. Para esos ciertos momentos, y otros huecos pequeños en la trama, habrá que valerse de la suspensión de ls credulidad para seguir con la trama.

Tal vez la cara más reconocida es la de Tony Curran (Marcus en Underworld: Evolution) como el siniestro conductor, pero las jóvenes Peyton List y Cameron Goodman le hacen frente regiamente como las damnificadas de turno en actuaciones correctas por cada parte.
Gracias a su tratamiento minimalista, el metraje goza de un ambiente frío y desapegado, sobre todo por las oscuras y largas calles que recorre el microbús de madrugada. Lugares como el aereopuerto, el minimercado nocturno y otros parajes inhóspitos se notan muy adecuados para la cámara introspectiva de Anderson se inmiscuya entre los personajes y sus vivencias, en escenas bien claras en tono y otras muy bien desarrolladas.

Calificación: B.
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