jueves, 20 de febrero de 2014

Nebraska

Año: 2013.
Género: Drama
País: Estados Unidos.
Duración:115 minutos.
Dirección: Alexander Payne.
Intérpretes: Bruce Dern, Will Forte, June Squibb, Bob Odenkirk, Stacy Keach.

"Un padre ya entrado en años realiza un viaje desde Montana a Nebraska con su hijo, a quién apenas conoce, con el fin de reclamar el boleto ganador de un premio millonario."

En Nebraska vemos la historia de Woody Grant, un anciano mecánico deslizándose rápidamente hacia la senilidad de sus últimos años. Su escape es aferrarse fuertemente a la idea de que ha ganado un millón de dólares e irá a cobrar su premio cueste lo que cueste, con o sin el apoyo de su familia. Lo tragicómico de la situación es que el pueblo donde Woody se crió lo recibe como un héroe, y todos lo reciben en menor o mayor medida, como una celebridad.

 Explorando nuevamente un trasfondo familiar como ya lo hizo en su anterior Los Descendientes, Alexander Payne vuelve a jugar las mismas cartas, con resultados aún mayores y mas ricos en variedad que en el film protagonizado por George Clooney. Ya no estamos hablando de la muerte de un familiar y el culto de tradiciones funerarias alrededor del mismo, sino que la trama familiar para por la desidia y la codicia de un grupo familiar numeroso que se reúne como excusa para festejar al pariente - aparentemente - y de paso sacar una tajada utilizando sucios ardides cuando la cortesía ya no surte el efecto deseado.  El factor comédico de ver interactuar a la familia Grant en su totalidad contrasta con la tristeza que cargan en sus espaldas los protagonistas, y la maestría de Payne se deja en clara evidencia al poder mechar los momentos de comedia con el drama más puro y que ningún género opaque al otro.

A primera vista, parecería que los académicos le dieron más peso a la edad y la carrera de un avejentado Bruce Dern por sobre la jovialidad de Will Forte. Finalmente Dern consiguió una nominación por sobre la brillante demostración de apatía por parte de Forte, quien deja bien claro que su arte en la comedia es una cosa y que si se lo propone puede trabajar con un registro extremadamente dramático y ganar por goleada. Pero a medida que pasan los minutos, el naturalismo y la intermitencia que refleja Dern en su cansado y abatido Woody demuestra la excelencia de un actor en la cima de su carrera. La profundidad de la caracterización de Bruce Dern es tan inmersiva que de momentos el espectador realmente siente que está en presencia de un documental sobre la tercera edad que un drama de ficción. Siento que lo digo demasiadas veces en la temporada de Oscars, pero realmente es una clase maestra de actuación.

 Dejando de lado a Dern y Forte, y sin olvidar mencionar al excelente trabajo de casting que se hizo para el film - los habitantes del pueblo de Hawthorne son fascinantes en su vacua existencia - ciertos momentos le pertenecen completamente a June Squibb, esta veterana escondida bajo las rocas hollywodenses que llega pisando fuerte y con una candidez envidiable se roba casi todas las escenas en las que está presente. Como Kate, la esposa de Woody, Squibb es un personaje inestimable al que no le preocupa decir todo lo que se le pasa por la mente, una de esas personas tan cotidianas en la vida de cualquiera que genera tanto odio como amor absoluto, una persona que incluso dormida no quita esa cara a medio camino entre la ternura y el enojo eterno. La protagonista que nadie se imagina es la gran fotografía a blanco y negro de Phedon Papamichael, un gran recurso estilístico que le otorga otro color - ejem - al film de Payne,d onde la escala de grises contrasta perfectamente con la animosidad de los personajes y los subsiguientes secundarios en el camino de la familia Grant.


Alexander Payne se marca con Nebraska otro puntito más, y se consolida como uno de los directores americanos con más sustancia del medio actual. Nuevamente queda demostrado que con una historia pequeña y grandes actores se puede tener como resultado una película emotiva y totalmente gratificante.

 Calificación: B+


martes, 11 de febrero de 2014

Philomena

Año: 2013.
Género: Drama.
País: Reino Unido - Estados Unidos - Francia.
Duración: 98 minutos.
Dirección: Stephen Frears.
Intérpretes: Judy Dench, Steve Coogan, Barbara Jefford, Sophie kennedy Clark, Kate Fletwood, Mare Winningham, Michelle Farley, Anna Maxwell Martin, Sean Mahon.


"Philomena Lee es una mujer irlandesa que, tras quedar embarazada siendo una adolescente, se vio obligada a dar a su hijo en adopción. Cincuenta años después, retoma la búsqueda con la ayuda de un periodista interesado en su historia."

La historia verídica de Philomena Lee, en la que se basa Philomena , es tan increíble que parece salida de una telenovela, pero la realidad, una vez más, es más poderosa que la ficción.

El personaje de Philomena, quien le guardó a su familia un secreto durante cincuenta años, es una persona llena de contradicciones, entre lo que siente y lo que debe hacer según sus firmes creencias católicas. Este tire y afloje interno genera un interesante conflicto que lleva a varios choques entre su ferviente religión y el ateísmo del Martin de Steve Coogan. El drama de localizar a un hijo dado en adopción hace tantos años atrás tiene su debida cuota de dramatismo, pero también sus momentos de picardía y sutil comedia, además de unas cuantas vueltas de tuerca inesperadas que parecen manufacturadas por el guión, pero no, sucedieron de verdad.

Si bien la historia es dura, fuerte y tiene varios embates melancólicos, se agradece al director que nunca se convierta en un festival de lágrimas, y le aporte ligereza y liviandad a la trama con toques de humor ácidos y una relación sana y entrañable. Más allá de todo tópico polémico, Philomena también es un choque entre dos personas de diferentes estratos sociales, un periodista que considera a esta enfermera retirada un tanto bobalicona y superficial, pero que con el correr del tiempo logran concertar en un terreno igualado sus diferencias y entender un poco la vida del uno y el otro.

Philomena es más sobre el mensaje que el oficio. Stephen Frears narra una sucinta historia de abandono, culpa y redención que dispara duro y parejo contra el catolicismo. No es una película que sea recordada por escenas francamente alucinantes ni momentos sobrecogedores, sino que es una más bien amena adaptación del libro de Martin Sixsmith con muchos dejos a telefilm. Con esto no quiero decir que la película sea mediocre, pero es un proyecto menor, aumentado en todo caso por las excelentes interpretaciones de la Dama Judy Dench y su compañero de viaje, el agradable Coogan, también coguionista aquí.

Philomena es una poderosa y emotiva historia contada en pequeña escala, íntima. Ante las grandes obras nominadas este año a los premios de la Academia, su aura intimista la termina favoreciendo. Un crowd-pleaser inteligente y entretenido, con un protagónico excepcional de parte de Judy Dench.

 Calificación: B


viernes, 7 de febrero de 2014

Agosto (August: Osage County)

Año: 2014.
Género: Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 121 minutos.
Dirección: John Wells.
Intérpretes: Meryl Streep, Julia Roberts, Chris Cooper, Ewan McGregor, Margo Martindale, Sam Shepard Dermot Mulroney, Julianne Nicholson, Juliette Lewis, Abigail Breslin, Benedict Cumberbatch, Misty Upham.


"Los Weston viven en una gran mansión en las afueras de Pawhuska, en Oklahoma. La desaparición del padre en extrañas circunstancias hace que la familia se reúna y que todas sus miserias salgan a la luz."

 August:Osage County es nuevamente un ejercicio fílmico que no termina de cuajar. Teniendo sus raíces en la laureada obra de teatro de Tracy Letts, August es una pieza netamente teatral que siempre satisface a los académicos y termina con varias nominaciones en las ternas actorales, pero en el marco general, uno se va olvidando de la propuesta poco a poco con el correr del tiempo. Es carne de Oscar, lo sabemos, y todos los participantes lo saben, pero no por eso deja de ser una propuesta interesante sobre las internas de una familia a la que la palabra disfuncional le queda chica.

 Con la desaparición del patriarca, el poeta Beverly Weston, la excusa de reunir a la familia desperdigada por todo Estados Unidos denota una fricción más que importante desde el comienzo.QQuizás ante pesos pesados en la carrera como 12 Years a Slave ó Blue Jasmine, la trama de August se vea afectada por su convencionalidad, pero el cándido cruce de las mujeres de la familia es un festín de cuervos con excepcionales actuaciones de por medio, en el que ningún papel, hasta los secundarios, están desperdiciados. El sacar trapitos al sol y pasarse facturas por sucesos ocurridos en el pasado no es una temática para nada nueva, hasta se puede decir que cansina en los tiempos que corren, pero no se puede decir que si el conjunto está bien conducido, no genere buenos resultados, entretenidos en los casos más agudos.

 Hablemos entonces de las interpretaciones, pilar fundamental de August . El traspaso de la escena teatral al cine deja un hueco enorme, palpitante, que se rellena con toques álgidos que rayan lo grotesco. En el epicentro está Violet, la violenta y muy verbal matriarca interpretada por Meryl Streep. Muchas veces me repito que a la Academia le encanta nominarla, que una terna de Mejor Actriz no está completa sin Meryl, pero después uno ve la clase actoral en pantalla y la dama no hace más que cerrarnos la boca. La escena del almuerzo familiar es simplemente su demostración más fehaciente de que todavía tiene la capacidad para cerrarnos el pico y mirarla interactuar con cada miembro de la familia con total impunidad paga el precio de la entrada.

El contrapeso dramático más inmediato lo genera Julia Roberts como la endurecida Barbara, quien no recuerda con buenos ojos a su madre y atraviesa también conflictos en su propio seno familiar, incluídos un marido del cual está separada y una hija adolescente en plena pubertad. Como decía antes, ningún secundario está desperdiciado, y verlos reunidos bajo el mismo techo - en dicha escena de la comilona familiar - es donde se que ve cada uno va tomando la posta del otro. Julianne Nicholson, Margo Martindale, Benedict Cumberbatch, Chris Cooper, todos tienen su pequeño gran momento y aderezan con tino esta producción.

Se podría esperar que la dirección de John Wells sea más caótica y menos precisa a la hora de retratar al clan Weston, pero el film tiene una veta fílmica muy casual, tensa pero nada sobresaliente. Esto se nota más con algunas escenas que se sienten forzadas, creadas específicamente para la versión cinematográfica, que agregan más contenido personal a algunos personajes pero que en definitiva le agregan una carga pesada al metraje, que va perdiendo fuelle poco a poco. Las dos horas, entonces, se sienten sobrecargadas de información, y eso es algo malo cuando se están hablando de temas tan picantes como el incesto y el desapego y la miseria familiar.

August: Osage County es una feroz interna familiar, una película que vale la pena disfrutar por las interpretaciones y por el caos rayano en lo grotesco que es esta reunión penosa. No es increíblemente memorable, pero Meryl da una nueva clase de actuación para alquilar balcones.

 Calificación: B+


jueves, 6 de febrero de 2014

La gran aventura Lego (The Lego Movie)

Año: 2014.
Género: Animación - Acción - Comedia.
País: Australia - Estados Unidos - Dinamarca.
Duración: 100 minutos.
Dirección: Phil Lord y Christopher Miller.
Intérpretes: (voces de) Chris Pratt, Elizabeth Banks, Will Ferrell, Will Arnett, Nick Offerman, Alison Brie, Charlie Day, Liam Neeson, Morgan Freeman, Channing Tatum, Jonah Hill, Cobie Smulders, Will Forte.


"Emmet es una minifigura LEGO promedio, completamente ordinaria, que sigue todas las reglas, quien es erróneamente identificado como la persona más extraordinaria y la clave para salvar el mundo. Este hombrecito amarillo es escogido por una hermandad de extraños para encaminar una grandiosa misión que detenga al malvado villano, el Señor Negocios."

La dupla Phil Lord y Chris Miller sigue haciendo desmanes en la comedia. Primero fue en 2009 con la excelente película de animación Lluvia de Hamburguesas, una inesperada y cálida propuesta para toda la familia, aunque los que más la disfrutaban eran los adultos, que captaban todos los chistes y guiños cinéfilos. No contentos con haber pateado el tablero de las películas infantiles, en 2012 arremetieron con la remake de 21 Jump Street, un suceso de crítica y público que catapultó a la estratósfera a otra dupla de cuidado, Jonah Hill y Channing Tatum.

Personalmente estaba excitado de ver que harían con la secuela de su primer hit, pero los muchachos eligieron un proyecto fresco y no repetirse a sí mismos, y así es como surge La gran aventura Lego un festín animado arrollador que promete convertirse en un clásico de culto de acá a unos años.

Bajo el comando de la historia general de Lord y Miller, y el guión altamente azucarado de Dan y Kevin Hagelman, la trama de esta comedia animada nos lleva a conocer a Emmet, un constructor nada especial, un ciudadano lleno de energía que un buen día se ve inmerso en una carrera por salvar su mundo y otros parecidos de las garras de un villano llamado Señor Negocios, un empresario con dos caras, no podría ser de otra manera. No sólo la trama tiene dejos y toques claros a Matrix y otras películas de elegidos, sino que toda la historia es un gran homenaje a muchas películas, un combo explosivo que a pesar de tomar influencias de muchas fuentes aun así logra tener una fuerte identidad propia.

Y si hablamos de identidad propia, no se puede dejar de mencionar la combinación entre animación stop motion y CGI en la creación de los diferentes subniveles de coloridos y frenéticos mundos LEGO, donde todo está absolutamente hecho de ladrillos de plástico y hasta el agua, el fuego o los disparos son diminutos bloques encastrables. La gran aventura Lego no le teme a dejar en evidencia que es una gran propaganda de marketing de la marca danesa, ni tampoco satirizar a un mundo consumista donde el personaje principal tiene como una de sus aficiones principales beber café de elevado precio.

 El guión es filoso y totalmente inesperado, lleno de cameos y pequeñas apariciones que son una delicia, todo condensado en una hora y media que se pasa rapídisimo y tiene tantas bromas por segundo que recuperar el aire entre una y otra se torna tarea casi imposible. Es una pena que no llegue al menos una versión subtitulada con las más que apropiadas voces de Chris Pratt, Elizabeth Banks, Morgan Freeman, Liam Neeson y muchos otros más, pero el doblaje neutro es simplemente adorable y se predispone a muchos de las bromas originales.

La gran aventura Lego es una colosal demostración que todavía se puede innovar en el campo de la animación, y que también se puede hacer comedia indefensa y apta para todo público sin tener que recurrir a humor subido de tono o maldiciones. Diversión para toda la familia, y una firme contendiente a llevarse el Oscar a Mejor Film Animado en 2015.

 Calificación: A


miércoles, 5 de febrero de 2014

12 Años de Esclavitud (12 Years a Slave)

  También conocida como '12 Años Esclavo'

Año: 2013.
Género: Biografía - Drama.
País:
Duración: 134 minutos.
Dirección: Steve McQueen.
Intérpretes: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Lupita Nyong'o, Sarah Paulson, Benedict Cumberbatch, Brad Pitt, Paul Dano, Paul Giamatti, Garret Dillahunt, Scoot Mcnairy, Taran Killam, Adepero Oduye, Chris Chalk, Alfre Woodward.


"En los Estados Unidos previos a la Guerra Civil, Salomon Northup, un hombre negro y libre del estado de Nueva York, es secuestrado y vendido como esclavo. Enfrentado a la crueldad, así como también a inesperadas amabilidades, Solomon lucha no sólo por sobrevivir, sino para conservar su dignidad."

 12 Years a Slave no es una película que se pueda olvidar fácilmente. Su temática, basada en la cruenta realidad norteamericana de la esclavitud, tiene una mirada para nada parcial sobre el asunto, y eso corre por cuenta del director británico Steve McQueen. En palabras del productor del film y actor secundario del mismo, Brad Pitt, se necesitó de un británico para hacer la película definitiva sobre la esclavitud en Norteamérica, y nunca el blondo actor estuvo más acertado.

Los doce años del título se concentran en la odisea de Solomon Northup, un joven caballero felizmente casado, padre de dos hijos y orgulloso violinista, que de una situación aparentemente inofensiva se ve empujado a una pesadilla sin aparente escape. Durante estos inmisericordes años es donde Solomon se cruzará con un sinfín de personajes que le demostrarán las mejores y las peores caras del ser humano. La gran virtud del film de McQueen es nunca tomar una posición, ni intentar aleccionar al espectador. Estos deplorables hechos de lesa humanidad ocurrieron, y no hay un aumento gratuito de violencia para que las acciones se sientan aún más profundas y deplorables.

Dentro de este marco de esclavos y dueños, el elenco se luce desde el protagonista hasta el último extra. Chiwetel Ejiofor es la cara misma de la congoja, un verdadero tour de force ya sea sufriendo en carne viva las vicisitudes de ser un esclavo, a personificar la antorcha misma de la esperanza, una persona que hará todo lo posible para sobrevivir y volver a casa con su familia. Su persona se contrasta con excelencia a la par de Michael Fassbender como el brutal Edwin Epps, un ser totalmente repelente que cree verdaderamente en la superioridad del blanco por sobre el negro, en una actuación desbordante y completamente atemorizante.

 La estrella, el vehículo de lucimiento además de Ejiofor, es la novata Lupita Nyong'o. Muchos se ven escépticos al ser este su primer gran papel en la Hollywood y colmarla de premios, pero la Patsey de Lupita es simplemente descollante, un verdadera joyita entre tanta oscuridad. Es un papel pequeño, pero resonante por la afectividad que genera su personaje y por la brutalidad que debe enfrentar. Corporizar a seres detestables no debe ser una tarea fácil para un actor, pero las interpretaciones secundarias de Sarah Paulson como la esposa de Fassbender, Paul Dano como un capataz de la hacienda Epps y Paul Giammati como un vendedor de esclavos se antojan tan reales y sin esfuerzo que asusta la naturalidad con la que este trío se entrega a sus papeles.

El gran logro que eleva a 12 Years a Slave a alturas impensables no son los artilugios técnicos que representan la dirección avasalladora de McQueen, la fotografía sobria pero detallada de Sean Bobbit, el guión de John Ridley ó la música del gran Hans Zimmer, sino una combinación de todas las partes mencionadas, y la amalgama que generan. Al ver los durisimos 134 minutos del film, uno no puede dejar de pensar en la injusticia y ver vergüenza que significan los hechos que desfilan en pantalla. El film de McQueen es tan poderoso y golpea tan fuerte que uno se pregunta si vale la pena ser un ser humano si estas atrocidades se cometieron, y probablemente se sigan cometiendo. ¿Realmente nos merecemos ser la especie reinante del planeta?

 Calificación: A


jueves, 30 de enero de 2014

Yo, Frankenstein

Año: 2014.
Género: Acción - Ciencia Ficción - Fantasía.
País: Estados Unidos.
Duración:92 minutos.
Dirección:Stuart Beattie.
Intérpretes:Aaron Eckhart, Yvonne Strahovski, Miranda Otto, Bill Nighy, Jay Courtney, Kevin Grievoux.

"200 años después de su asombrosa creación, el monstruo del Dr. Frankenstein, Adam, aún camina por la Tierra. Cuando se encuentra en medio de una guerra por el destino de la humanidad, Adam descubre que él es la clave que puede destruir la raza humana."

 Casi una semana después de ver I, Frankestein en cines, todavía no puedo sacarme de la boca el gusto amargo en el paladar que me dejó una de las películas de ciencia ficción más estúpidas del año - y eso que recién vamos un mes - quizás hasta de los últimos diez años. Es increíble que a esta altura del partido, proyectos como la película en cuestión consiga financiación, cuando es una clara copia a carbón de la festejada Underworld en 2003.

 La matemática de tal esperpento - y no hablo del antihéroe que le da nombre al film, sino de la película en sí - es cambiar una protagonista femenina fuerte y exhuberante como Kate Beckinsale por un fornido Aaron Eckhart - inexplicable su presencia en pantalla en esta asquerosidad - cambiar la guerra de vampiros contra licántropos por una más celestial y religiosa como Gárgolas versus demonios, y ya casi estamos listos. El esquema es repetir misma fotografía,  oscura pero nada sustancial, un par de efectos especiales que luzcan bien en pantalla - spoiler alert: lucen horribles - y una trama tan fina como una telaraña, e igualmente peligrosa. Peligrosa para el espectador mosca, que quede obnubilado por los efectos de ascención y descenso de gárgolas y demonios al morir, pero no para el espectador atento, que logrará discernir el tufo apestoso de la propuesta. Un tufo de algo que parece muerto hace años, rancio, cual muerto vivo.

 El guión de Kevin Grevioux y el director Stuart Beattie es miserablemente pobre, sacado del Manual del Guionista Básico, apenas sólido para sobrellevar una mísera hora y media sin aburrir en demasía. El elenco hace lo que puede de este bote fílmico en pleno descenso al fondo oceánico, con reconocidos actores que se verían apretados económicamente al firmar contrato para el bodrio. Miranda Otto apenas puede mantener una mirada solemne al verbalizar la frase Soy la Reina Gárgola, Yvonne Strahovski es la damisela en peligro de siempre, y hasta la siempre agradable presencia de Bill Nighy es un calco impresentable del mismo villano que supo interpretar en Underworld.

I, Frankestein pretende tomar al espectador por imbécil y que acuda a ver algo que ya vieron hace diez años en cines. Incluso si esa maniobra le hubiese funcionado, el resultado en pantalla es estrepitosamente malo, con efectos horribles y un uso del 3D abismal. Ver I, Frankestein es un trámite, pero al menos su visionado viene y se va, tan rápido como sacarse una curita.

 Calificación: D+

Ajuste de Cuentas (Grudge Match)

  También conocida como 'La gran revancha'

Año: 2013.
Género: Comedia - Deporte.
País: Estados Unidos.
Duración: 113 minutos.
Dirección: Peter Segal.
Intérpretes: Sylvester Stallone, Robert De Niro, Kevin Hart, Alan Arkin, Kim Basinger, Jon Bernthal.


"Treinta años después de su última pelea, dos boxeadores rivales se dejan persuadir para postergar su jubilación y volver a enfrentarse en un nuevo combate."

En 1977, Rocky fue nominada a 10 premios Oscar, incluídos Mejor Actor y Mejor Película, ganando este último galardón, mejor Director y Edición. En 1981, Raging Bull fue nominada a 8 premios Oscar, haciéndose con dos preciadas estatuillas doradas a Mejor Actor y Mejor Edición. No es un detalle menor mencionar las proezas de las películas de boxeo de Sylvester Stallone y Robert De Niro, ya que treinta años después de su momento consagratorio en dicho deporte llega esta comedia que, de un plumazo, acaba con el recuerdo nostálgico de estas dos grandes estrellas ficticias del deporte y las deja con un pie dentro del geriátrico.

 Grudge Match es una comedia que apunta directamente al corazón nostálgico y falla miserablemente al juntar en la misma película a dos grandes actores en el ocaso de su carrera y les entrega un guión a medio cocinar, con una catarata de chistes que atrasan veinte años. Desde la premisa de una rivalidad - bien explicada en un pequeño recap al comienzo - entre dos leyendas del boxeo en Pittsburgh, todo va cuesta abajo. El guión de Tim Kelleher y Rodney Rothman tiene pequeñas bromas inofensivas, algunas de ellas funcionan pero se ven aplastadas por muchas otras más. La situación económica y social de Henry Razor Sharp y Billy The Kid McDonnen está bien apuntada a la inevitable pelea que ocurre en el tramo final del film, pero las dos horas de metraje resultan aplastantes, con poco carisma y apenas sobrellevadas por la dupla protagonista.

 Stallone y De Niro hacen lo que pueden para sostener esta película que debería servir para reírnos con ellos, pero en verdad es para reírnos de ellos. Sobrevivir a Grudge Match es lo mismo que ver a dos viejos reumáticos tirados en un lodazal, agarrándose el uno al otro y gritándose por viejas rencillas. Los secundarios apenas ayudan, como la benevolente presencia de Alan Arkin como un viejo quejoso que tiene buenos momentos, pero el resto está pintado al óleo, como la belleza mal utilizada de Kim Basinger, o el obtuso estereotipo afroamericano de Kevin Hart, que se dedica a corporizar sus parlamentos con la mayor rapidez posible, llenando esa casilla del personaje negro que atrasa muchísimos años.

 Antes de sentarse a disfrutar de Grudge Match como vehículo a la nostalgia, es preferible hacer un evento back to back con Rocky y Raging Bull, así al menos el recuerdo de ambas estrellas sigue intacto, y no se reduce a este fallido proyecto, que sería como mirar a través de la ventana de un geriátrico para ver una última disputa fugaz entre dos pilares del boxeo.

 Calificación: C-

miércoles, 29 de enero de 2014

El sueño de Walt (Saving Mr. Banks)

  También conocida como 'El sueño de Walt Disney' y 'Al encuentro de Mr. Banks'

Año: 2013.
Género: Comedia - Drama - Biografía.
País: Estados Unidos - Reino Unido - Australia.
Duración: 125 minutos.
Dirección: John Lee Hancock.
Intérpretes: Emma Thompson, Tom Hanks, Paul Giamatti, Colin Farrell, Jason Schwartzman, B.J. Novak, Bradley Whitford, Ruth Wilson, Rachel Griffiths.

"Cuando las hijas de Walt Disney le suplicaron que realizara la película de su libro favorito, Mary Poppins, él no dudó en prometerles que lo haría. Lo que nunca imaginó, es que le tomaría 20 años cumplirlo..."

La idea detrás de Saving Mr. Banks roza la blasfemia. Contar el detrás de bambalinas de uno de los productos más adorables y recordados de la factoría Disney era, como mínimo, peligroso, ya que cualquier paso en falso afectaría directamente al buen sabor de boca que le deja a uno ver Mary Poppins, entonando una vez más canciones como Supercalifragilísticoespialidoso o cualquiera que sea la favorita del espectador. El director detrás de tamaña osadía no es otro que John Lee Hancock, quien hace años recibió un impensado empujón en los Oscars con su lacrimógena - y, por demás, taquillera - The Blind Side. Los problemáticos arreglos que se llevaron a cabo entre Walt Disney y P.L. Travers, la creadora del personaje, fue un tire y afloje épico, en el cual la autora adoptó una postura férrea y casi desmorona el proyecto al completo. En esta versión ficcionalizada, el factor emotivo juega un papel casi tan importante como el nostálgico, donde ambas facetas se entrecruzan para dar paso a un film de factura impecable y con excelentes actores al frente.

 Debo confesar un pecado: nunca vi Mary Poppins apropiadamente. He captado grandes fragmentos aquí y allá, pero su naturaleza musical me generaba siempre un rechazo bastante grande - como casi cualquier musical, dicho sea de paso - que no me permite todavía darle el vistazo que se merece. La exploración, el making of del icónico personaje de Disney no se me antojaba nostálgico. Aunque el efecto esta ahí, presente, y si al menos no se tiene la suficiente edad para apreciarlo, el endulzamiento de la historia de Travers - motivo por el cual Hancock debe estar rebosante de felicidad - funciona casi a la perfección. Si algo no está roto, ¿para que arreglarlo,no?

 P.L. Travers era una persona triste y muy cínica para con la vida. Saving Mr. Banks nos da un vistazo a lo que fue de la vida de la autora de pequeña, con un padre al que idolatraba pero que poco a poco se fue sumiendo en el alcohol, arrastrando a la familia a una vida de miseria. La historia de Mary Poppins no es más que un reflejo solapado de esa infancia, en donde la imaginación era una vía de escape de una vida tortuosa y atolondrada y, sobre todo, una manera de P.L. de recordar a su padre, su razón de vivir. Por eso, cuando el magnate Walt Disney le acerca la idea de adaptar su creación a la pantalla grande, el rechazo es una y otra vez la misma respuesta.

 Mary Poppins no es un cuento colorido y alegre, no es una máquina de flores y pingüinos bailarines. La institutriz no vino para enseñarles a los niños de la casa a ser ordenados, sino que su misión es otra. Y P.L. Travers no puede aceptar algo así. Una coraza muy fuerte y acética envuelve a la escritora, y dentro de esa coraza es que nos encontramos a Emma Thompson, una excelente actriz, consagradísima, que tiene la oportunidad de dar una clase maestra de actuación al encontrarse con las conflictivas emociones de su personaje, que va exteriorizando sus demonios internos a medida que trascurre la trama. No se esperaba nada menos de Emma, pero la bravura de su interpretación es la columna vertebral de Saving Mr. Banks. Su contraparte ácida y melancólica la genera Tom Hanks, más afable que nunca en su personificación del señor Disney, la persona que hizo felices a millones de chicos a lo largo del planeta. La dulzura de Disney en manos de Hanks es desarmadora, y el contraste entre su personaje y el de Thompson es brillante, como mínimo.

 El guión de Kelly Marcel y Sue Smith se arrima demasiado a la tragedia y al golpe ocasional al estómago con ciertas secuencias, quizás aumentadas en dramatismo para un efecto aún mayor. Esas escenas, bastante oscuras por cierto, son tomadas con una pincelada bastante grande de optimismo, bastante chocante por cierto. Dichas escenas no cuadran completamente con el tono de la historia, pero si de verdad ocurrieron, merecen estar presentes para darle más dimensionalidad a las emociones de la protagonista, aunque no terminen de funcionar en el encuadre general. Imposible olvidarse de Colin Farrell en dichos flashbacks o remembranzas como el padre de la pequeña, en una de sus intervenciones más recordadas de su reciente carrera.
Saving Mr. Banks funciona perfectamente para aquellos que quieren revivir una vez más a Mary Poppins desde otra óptica, y también para aquellos que busquen pura emoción y un sentimiento de felicidad al terminar la película. Encuentro a este neuvo trabajo de John Lee Hancock bastante gratificante, y no tan obvio como otras feel good movies del momento, amén de un par de pasos adelante de su anterior festival lacrimógeno. Thompson y Hanks, los motivos por los cuales entrar corriendo a la sala de cine.

 Calificación: B

martes, 21 de enero de 2014

Ladrona de libros (The Book Thief)

Año: 2013.
Género: Drama
País: Estados Unidos - Alemania.
Duración: 131 minutos.
Dirección: Brian Percival
Intérpretes: Sophie Nélisse, Jeoffrey Rush, Emily Watson, Ben Schnetzer, Nico Liersch, Barbara Auer, Rainer Bock, Roger Allam.


"Una joven que vive en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, encuentra consuelo en los libros que roba y comparte con otros. Debajo de las escaleras de su casa, un refugio para judíos es creado por sus padres adoptivos."

 La Segunda Guerra Mundial es un hecho histórico que nadie debería olvidar, nunca, por los atroces crímenes humanitarios que se cometieron. Pero, al igual que la Dictadura sufrida en nuestro país, parece que los productores del primer mundo parecen tan carentes de ideas que revuelven la herida a duras penas cicatrizadas una y otra vez, en pos de tocar las fibras más íntimas del espectador y generar un efecto lacrimógeno severo que apunte, sin lugar a dudas, a la temporada de premios.

En el cine, es imposible intentar siquiera superar el clásico La Lista de Schindler, y en literatura, no hay escuela secundaria en donde no se haga leer a los jóvenes El Diario de Anna Frank. Entremedio, muchas obras fílmicas y literarias han regurgitado una y otra vez la misma historia, con resultados dispares pero, oh casualidad, siempre volvemos a lo mismo. Es como el cuento de la buena pipa, la historia de nunca acabar. Ladrona de libros llega tarde, tardísimo, al tren de las historias nazis. Basada en el best-seller de Markus Zusak, la adaptación cinematográfica es una agradable historia, con una trama trillada y llena de clichés a rabiar, pero con un elenco que te hace olvidar que todo lo visto en pantalla es un completo déjá vu.

 Siguiendo el formato de la novela, Ladrona de libros comienza con la voz en off de la mismísima Muerte, quien a lo largo del film irá llenando los huecos narrativos correspondientes, en un recurso extraño y que nunca termina de funcionar, ya que sus apariciones son esporádicas cuando- presumo - en el libro es el narrador omnisciente. La Muerte - en la voz del inglés Roger Allam - nos introduce a la vida de la pequeña Liesel a principios del 1938, en una incipiente Alemania nazi. Abandonada a su suerte por su madre luego de la muerte de su hermano pequeño, Liesel será acobijada en la casa de dos nobles trabajadores.

Las restantes dos horas siguen a la pequeña huérfana en un intento por continuar con una vida normal, mientras a su alrededor el mundo cambia radicalmente.  Cuando un film de época está bien construído, que su duración no se siente mientras que el trayecto sea entretenido. Por eso, la capacidad de síntesis del director Brian Percival queda en evidente escasez en una historia donde la cotideaneidad de vivir en una Alemania en pie de guerra se torna aburrida cuando, a esta altura, debería contar con un giro narrativo fresco para que la propuesta no sea una más.

 La película tiene buenos momentos, cálidos algunos, interesantes otros, aburridos unos cuantos, como si todas las pequeñas tramas de las novelas fuesen condensadas y puestas en pantalla, para que nada se pierda, pero lo que se pierde poco a poco es la paciencia del espectador. Por supuesto, el efecto lacrimógeno se siente en cada fotograma, y el golpe emotivo se va construyendo poco a poco. No estamos frente al saco de lágrimas que fue El niño con el pijama a rayas, sus intenciones no son tan obvias, pero que están ahí, solapadas, no hay duda alguna.

La construcción del adulto Hans de Jeoffrey Rush tiene notas similares al enorme papel de Roberto Benigni en La vida es bella - ¿ven? Otra película con temática nacista - pero se agradece tener un talentoso actor apuntalando una trama que parece se va a desbarrancar en cualquier segundo. Rush y la estimada ayuda de Emily Watson como la matriarca Rosa, de exterior agresivo pero corazón de oro, solidifican el trabajo de Sophie Nélisse, quien ya robó suspiros de amor en la excelente Monsieur Lazhar. Ellos tres sacan adelante un film destinado al fracaso, y lo convierten en algo moderadamente soportable.

El balance una vez finalizada Ladrona de libros es mínimamente positivo. Sus intenciones son evidentes, pero su historia es más que agradable y se deja ver, siempre y cuando no se espere una obra maestra. Su protagonista, además, puede sostener una película por otras 2 horas más y tiene visos de convertirse en una gran estrella en un futuro cercano.

Calificación: B-

lunes, 20 de enero de 2014

Escándalo Americano (American Hustle)

 También conocida como 'La gran estafa americana' ó 'American Bluff'

Año: 2013.
Género: Comedia - Drama.
País: Estados Unidos.
Duración:  138 minutos.
Dirección:  David O. Russell.
Intérpretes: Christian Bale, Bradley Cooper, Amy Adams, Jeremy Renner, Jennifer Lawrence, Louis C.K., Jack Huston, Michael Peña, Shea Whigham, Alessandro Nivola, Elisabeth Rohm.


"Ambientada durante uno de los escándalos que sacudió a los Estados Unidos, cuenta la historia del brillante estafador Irving Rosenfeld quien junto a su socia y amante Sydney Prosser es obligado a trabajar para un trastornado agente del FBI. DiMaso los empuja hacia el universo de los operadores de bolsa de alto poder y de la mafia, tan peligroso como fascinante. Mientras, la impredecible esposa de Irving, podría ser la que tire de la cuerda para que el mundo entero se caiga a pedazos."

 Es verdaderamente una pena que American Hustle llegue a las salas luego de la explosiva El Lobo de Wolf Street, ya que ambas tienen como basamento principal la codicia humana y la ambición por cumplir el mentado sueño americano. La nueva película del asombroso David O. Russell, uno de los directores más aclamados por la crítica en estos últimos, no tiene la potencia furiosa del film de Scorsese sino mas bien juega dentro de las líneas sutiles de la comedia y la estafa, en una habilidosa narración que no es inventiva pero se refuerza con un elenco totalmente avasallante.

 La historia de American Hustle quizás es lo que menos haga ruido en las semanas venideras, basada ligeramente en un hecho real en donde el FBI se unió a un estafador de relativamente poca monta para atrapar a políticos fraudulentos aceptando sobornos. Dentro de este marco, el protagonista es Irving Rosenfeld - un  genial Christian Bale luciendo nuevamente su compromiso físico para con el personaje - quien a través de una vida dura irá aprendiendo el oficio de engañar para sobrevivir. En su camino se cruza Sydney, una mujer que le cambia por completo y lo llevará hacia límites insospechados. Como apuntaba antes, el estilo de comedia buscado por Russell es mas puntilloso y titilante que el de Scorsese en su orgía por Wall Street. A través de personajes narrando las acciones o de situaciones incómodas hilarantes, American Hustle va tejiendo su cuento moral en una comedia inteligente, quizás demasiado para su propio bien. Para estar prevenidos, si quieren entrar a ver una nueva Wolf, saldrán decepcionados, pero más allá de la trama, lo que pesan aquí es el elenco.

 En un nivel entre lo realista, lo grotesco y lo paródico, las actuaciones desbocadas de Christian Bale y el coqueto y ambicioso agente del FBI Richie DiMaso de Bradley Cooper - con dejos todavía de su papel en Silver Linings Playbook - son puntos álgidos y muy refrescantes, tienen buena química, y ambos buscan superarse el uno al otro. Más que los hombres, son las mujeres las que se llevan la gloria actoral. Amy Adams se encuentra fantástica interpretando a Sydney, la compañera de Bale que comparte sus ansias de sobrevivir a cualquier precio. Ya sea con un exquisito acento inglés o sin él, Amy nunca tuvo un papel más lleno de aristas y dimensiones, ni tampoco estuvo tan inspirada en un papel que además le permite lucir atuendos imponentes y lujuriosos, con escotes desorbitantes que le hacen honor a su exhuberante cuerpo. La no tan inesperada sorpresa es el papel secundario que recae en Jennifer Lawrence, la nueva chica mimada por la crítica y el público, quien le cierra la boca a más de un escéptico con su arrolladora Rosalyn. Como la esposa trofeo insegura y volátil, Jennifer demuestra todo el potencial actoral que a su corta edad ya la ha llenado de premios, en escenas que simplemente quitan el aliento, ya que Lawrence encierra en su actuación dos caras: puede ser terriblemente aterradora como terriblemente sexy. El elenco, en líneas generales, es estupendo, y un prodigio que le vale al director un gran aplauso por dirigir a sus personajes con mano fuerte.

 La placa al inicio explica que algunas de estas cosas pasaron de verdad, lo que le permite a Russell tomar los personajes escritos por Eric Warren Singer y revertirlos hasta un punto de no retorno, donde están a sus anchas en los alocados años '70 y sus acciones más que razonables se antojan extremas y hasta grotescas. No por nada hay escenas excelentes como el momento en la disco, o una Jennifer cantando a viva voz Live and Let Die, filmadas con intrusión por un director que sabe como conducir una historia a buen puerto. Y si bien el film es considerado una comedia, hay escenas dramáticas muy interesantes que descubren el interior de los personajes, además de una escena específica - una reunión mafiosa - captada con gran suspenso.

American Hustle es, difícilmente, una comedia para cualquier público. Su trama es interesante, pero nunca llega a cautivar, no así sus personajes, fabulosos por donde se los vea. Quizás su empuje apuntado hacia los premios quede en evidencia en muchas secuencias, pero el talento de David O. Russell no se puede desestimar, aunque su ambición sea equiparable con la de sus maravillosos y heridos protagonistas.

 Calificación: B+