Mostrando entradas con la etiqueta criticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta criticas. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de junio de 2012

Piraña 3D (Piranha 3D)

Año: 2010.
Género: Horror.
País: Estados Unidos.
Duración: 88 minutos.
Dirección: Alexandre Aja.
Intérpretes: Elizabeth Shue, Adam Scott, Ving Rhames, Jerry O'Connell, Jessica Szohr, Steve R. McQueen, Christopher Lloyd, Richard Dreyfuss, Dina Meyer, Eli Roth, Kelly Brook, Riley Steele.

"Luego de que varios terremotos subacuáticos liberan montones de prehistóricos peces devora hombres, un inesperado grupo de personas deberá trabajar en conjunto para no convertirse en comida de los nuevos residentes del lago. Pero la Sheriff Julie Forrester se encuentra seriamente sobrepasada en número, y con sólo una oportunidad de salvar el lago y a su familia de ser devorados, arriesgará todo para destruir a las criaturas carnívoras."

 Luego de dar el salto a tierras americanas con el remake de The Hills Have Eyes (tras sorprender previamente con su Haute Tension) Alex Aja no se aleja del género y tampoco de lo ya visto, con esta nueva reimaginación de un clásico de los '70, Piraña. Subiendo las apuestas en los tiempos que corren, y fiel a su estilo desacatado, Aja creó una nueva visión de estos viciosos pececillos que mezcla el horror y la comedia (negra, por supuesto) con las escenas más sangrientas vistas en el cine en los últimos tiempos, creando un combo excelente de sangre, vísceras y humor.

  Todo aquel fanático de la sangre que se precie sabrá ni bien vio el trailer de Piraña que tipo de película era, así que no habrá sorpresas para ellos, ya que el film de Aja promete y cumple con el festín rojo al que nos tiene acostumbrados. ¿Y que mejor lugar para lograrlo que en una explosiva fiesta en el Lago Victoria, en medio de las celebraciones anuales del spring break americano? El calor se siente en el aire, y también las hormonas, ya que cientos de jóvenes se han aproximado a esta ciudad oasis para calmar todas sus ansias. Pero algo oculto durante años en las profundidades del lago está por salir a la luz, y también quiere calmar sus ansias... ansias de carne fresca, joven y jugosa.

 Quizás el guión del dúo Pete Goldfinger & Josh Stolberg (juntos escribieron el remake Sorority Row) esté bastante tirado de los pelos en función de cómo hacen aparecer a estas criaturitas en un lago en el medio de la nada, pero entrando un poco en su juego, no es tan importante después de todo, si la excusa es ver gente morir. Y hablando de muerte, otro tema que podría complicar es cómo, una vez que el cardumen de pirañas empezase su voraz ataque, es que los autores lograrían mantener a los personajes al borde de un ataque constante y cerca del agua, otro problema solucionado con estilo por la dupla.

  Llegado a este punto, uno no exige grandes personajes multidimensionales, sino los típicos estereotipos de relleno que serán (o no) carne de cañón: el chico bueno, su enamorada, los idiotas de turno (adolescentes y no tanto), la heroína, el científico/doctor/biólogo que viene a advertir del próximo caos, etc. Lo que no se esperaba en absoluto es que grandes nombres se hayan conseguido atraer hacia el proyecto, como los fenomenales cameos de Richard Dreyfuss y el desopilante Christopher Lloyd, quienes claramente dosifican a sus papels con ciertos personajes icónicos que protagonizaron en el pasado. Otra de las grandes sorpresas fue ver a Elizabeth Shue completamente entregada como la conocida Sheriff del lugar Julie Forrester, quien no se detendrá ante nada para poner a salvo a los ciudadanos y, más importante, a su familia; entre ellos, Jessica Szohr, una inesperada scream queen y Steven R. McQueen, el héroe adolescente de turno que no está al nivel del resto del elenco pero queda aprobado, así como tambien el investigador de Adam Scott, que gira completamente los papeles al pasar de ser un personaje algo ñoño a, escopeta en mano, salvar el día.

 De relleno tenemos también a los desopilantemente zarpados Eli Roth y Jerry O'Connell, que le ponen el punto de bastardismo a sus personajes, vedaderos trozos de inmoralidad con patas que (obviamente) tendrán su satirsfactorio merecido. Y de yapa, varias estrellas del cine porno mostrando sus atributos entre las oleadas de gente joven; mención especial para la cándida Kelly Brook, modelo de Playboy que tiene un personaje vacuo pero querible.
  A medida que transcurre el metraje, Alex Aja va sembrando poco a poco semillas de lo que será una gran masacre a gran escala en las cálidas aguas del lago; el momento tarda en llegar, pero cuando lo hace, el festín de sangre resultante es una de las escenas más inolvidables en años. No sólo el ataque de las pirañas resulta vicioso y brutal, sino que también la mano humana tiene que ver en ciertas muertes desagradables y muy impresionantes. Un momento único que paga con creces la película al completo, ya que los efectos técnicos con las pirañas hacen que luzcan increíblemente atemorizantes, y los efectos prácticos, con todas las heridas y carne en trozos, logran un efecto demasiado real. y casi palpable.
 Lo mejor de todo es la sensación de que Aja sabe que es una película de claros tintes clase B, y aún así él y todo el elenco llevan la película con gracia, simpatía y desfachatez, creando un producto consciente de lo que es y sin extralimitarse o autoparodiarse.

Piraña es una genial oda de sangre a las películas que hacían furor en los años 70 y 80, una película demasiado entretenida que dura lo justo y suficiente para entretener a la platea sedienta de tripas, senos y sangre. Una gran mejora por parte de Aja después de la tristemente recibida Mirrors.


Calificación: B+

martes, 6 de marzo de 2012

Adultos Jóvenes (Young Adult)

Año: 2011.
Género: Comedia dramática.
País: Estados Unidos.
Duración: 94 minutos.
Dirección: Jason Reitman.
Intérpretes: Charlize Theron, Patton Oswalt, Patrick Wilson, Elizabeth Reaser, Collete Wolfe.

"Mavis Gary es una escritora de literatura adolescente que regresa a su pequeño pueblo natal para revivir sus días de gloria e intentar reclamar a su novio de secundaria que está felizmente casado. Cuando su regreso resulta más difícil de lo que pensó, Mavis forma un vínculo inusual con un ex compañero que tampoco ha superado la época de secundaria."

 Tengo que ponerme al día con Jason Reitman, con Diablo Cody es otra la historia. No, nunca vi ni Juno (completa) ni Up in the Air, ni Thank you for smoking, soy un neófito en lo que se refiere al director; con Cody el tema es que vi su guionada Jennifer's Body y no me gustó ni medio, aunque la historia y los diálogos estaban cargados de guiños muy actuales. Entonces, ¿qué me pasó a la hora de abordar Young Adult? Descubrí un mundo nuevo, en el que los personajes no tienen una sola dimensión, y hasta sus actitudes más detestables tienen un poco de ternura y uno termina queriendo a estos seres tan extraños como entrañables.

¿Será la vida de Mavis la que tantos deseamos? Soltera, exitosa, con dinero, sin chicos, de fiesta todos los días, muy bonita, pero poseedora de un carácter fuerte. Escritora de una longeva saga de libros para adolescentes (jóvenes adultos), la sobra del final de dicha saga se cierne sobre ella, un mundo que no quiere dejar atrás porque forma parte de ella: de alguna forma, al escapar de su Mercury natal, el tiempo no ha pasado para ella y se sigue comportando como cuando tenía 17 años: como una psicótica perra reina de la noche de graduación, una joven adulta, una adolescente atrapada en el cuerpo de una mujer madura. ¿Es de extrañar que vuelva a su hogar con la idea de recuperar a su amor de la secundaria, casado y con una hija recién llegada, para rescatarlo de la vida aburrida de pueblo? ¿Suena descabellado? Bueno, para Mavis no es tan raro, es más, a ella le suena razonable, es una misión para ella.

 Así es como entramos al mundo del personaje creado por Diablo Cody, que ya viene hace rato planteando las relaciones entre gente joven y gente crecida, aunque en este caso en particular, los papeles recaen sobre un mismo personaje, interpretado con perfección y detallismo por Charlize Theron, esta diosa sudafricana que le da un nuevo significado al término perra. La historia de Cody es irreverentemente graciosa, y uno no puede más que reírse con las salidas de Mavis, quien siempre va contra la corriente, enredándose en situaciones dignas de sentir verguenza ajena. Lo que se perfila como un viaje de redención para el personaje no es sino uno de autodestrucción y descubrimiento, en el que no todo brilla para los personajes y todas las miserias salen a la luz, todos los trapitos al sol.

 Young Adult es un verdadero estudio de personajes, una película que va más allá de ver al personaje de Mavis insultando a gente y llevándose el mundo por delante; de acuerdo, esos momentos son extremadamente graciosos, pero son la cubierta de algo más grande, la punta del iceberg. Por debajo de la superficie se encuentran las brillantes interpretaciones del elenco al completo, encabezado por una Theron inspiradísima, haciendo de su personaje su propia persona, en el que cada detalle insuflado por la dupla Reitman & Cody funcionan para darle vida a un personaje que va a ser difícil que se saquen de su mente por un largo tiempo: yo todavía sigo alucinando con Mavis Gary.
 Como contrapeso se encuentra Patton Oswalt, un excelente actor que seguro han visto en varios secundarios y que acá es Matt el nerdo que detestaba la secundaria e incluso fue objeto de un crimen de odio, como bien lo remarca sonriendo Mavis cuando ve la muleta que usa, y no recuerda que Matt tenía su casillero junto al de ella, durante toda la prepa. Juntos tienen las mejores escenas, las más relevantes y las más ácidas: son personas totalmente opuestas pero a la vez, se necesitan. Una relación simbiótica muy linda.

 El reparto restante tiene buenas adiciones como el siempre solvente Patrick Wilson como el quid de la cuestión de Mavis, Buddy, y Elizabeth Reaser es la sencilla y plana esposa de Buddy, quien no tiene ni idea de a qué vino la famosa escritora. pero sin duda alguna, el personaje secundario más importante y que tiene una escena brutal que define a la película y a la historia es la joven Collete Wolfe, quien en una charla casi al final de la película dejará a más de uno sorprendido por el contenido de su charla con Mavis; totalmente sorprendido me quedé con la joven Wolfe.

 Como primera impresión completa de Jason Reitman, me quedo con que tiene una visión muy personal en sus películas: por lo que pude observar en Young Adult, hay un seguimiento casi invasivo para con el personaje principal, se siguen hasta los momentos más cotidianos y banales, como los viajes constantes a una sesión de mani-padi (manicuría-pedicuría, para los que no esten familiarizados con el término), los hábitos diurnos de Mavis ni bien se levanta, los momentos en los que escribe su obra final para la ongeva saga Waverley High, todo está cronometrado con un aplomo especial por Reitman. Incluso la recreación de un pequeño pueblo como Mercury, que parece atrapado en el tiempo

 La música juega un papel aditivo interesante en la película, ya que cuando no están sonando temas muy noventosos, la banda sonora por parte de Rolfe Kent crea un ambiente aciago y un tanto banalista a la vez, que encaja perfectamente con los estados de ánimo de Mavis.

  Realmente quedé fascinado con Mavis Gary, me pareció un personaje al que uno se aproxima sólo para ver como se relaciona con sus alrededores, pero la gracia está en realmente llegar al fondo de este profunda y singular mujer que ha creado Diablo Cody e inmortalizado Jason Reitman en Young Adult. El momento final, imperdible.


Calificación: A-

viernes, 24 de febrero de 2012

El juego de la fortuna (Moneyball)

 Conocida también como 'Rompiendo las reglas'

Año: 2011
Género: Drama.
País: Estados Unidos
Duración: 133 minutos.
Dirección: Bennett Miller.
Intérpretes: Brad Pitt, Jonah Hill, Phillip Seymour Hoffman, Robin Wright, Chris Pratt.

"Billy Beane, el director general de los Oakland A’s y el encargado de armar al equipo, tiene una revelación: todo el conocimiento general del béisbol está mal. Obligado a reinventar su equipo con un presupuesto limitado, Beane tendrá que ser más astuto que los clubes más adinerados. 
 Estos equipos de atletas únicos con el graduado de la Ivy League, Peter Brand en una extraña sociedad, reclutan jugadores baratos que los cazatalentos llaman defectuosos, pero todos ellos tienen la habilidad de permanecer en la base, hacer corridas y ganar partidos. Es más que béisbol, es una revolución – una que reta las tradiciones de la vieja escuela y pone a Beane en la mira de quienes aseguran que él está arrancando el corazón y el alma de este deporte."

  Aquellos que me conocen lo saben, pero lo repito para los que no tienen idea: detesto el fútbol, el basquet, todo aquel deporte en el que se forme equipo; quizás hay algunos que rescate como el voley o en susodicho baseball, pero nunca me van a ver mirando un partido, me aburren demasiado. Por extensión, creo que las películas de deportes son aún más aburridas y no les veo ningún valor de divertimento. Moneyball es la excepción a la regla: finalmente una historia deportiva logra captar mi atención completa, y supongo que es debido a que dos grandes guionistas se han puesto manos a la obra para engendrar esta historia basada en hechos reales.

 A la hora de acercarme a Moneyball, tuve en cuenta que lo primero que me saltaba a la vista, además del protagónico de Brad Pitt, era el guionado compartido por dos bestias del medio: el primero es Steve Zaillian, quien escribió grandes películas como su galardonado guión de La Lista de Schindler, Misión Imposible, Hannibal, Pandillas de Nueva York, Gángster Americano y mi última y gran favorita, La chica del dragón tatuado, y el segundo es Aaron sorkin, otro gran maestre que tiene entre sus títulos los recientes Charlie Wilson's War y ganó un Oscar por Red Social. ya con haber visto los últimos trabajos de estos dos señores podemos imaginar por donde viene la línea del libreto: una historia sencilla, entendible para aquellos (como yo) que no sabemos un moco de pavo de béisbol, con varios personajes y diálogos que en vez de ser parlamentados tal parece que son disparados desde la boca del elenco. Y ése creo que es uno de los puntos claves para disfrutar la película, y motivo más rotundo por el que esta película está nominada al Oscar: su guión, una excelente mezcla de historia y diálogos que arman el film y del cual no podía esperarse menos de las dos mentes conjuntas de estos grandes.

 Ahora, abordando la historia propiamente dicha, la racha de mala suerte de los Oakland A's y su posterior alza suenan un poco recurrentes con el Síndrome Cenicienta del que siempre pecan este tipo de propuestas, aunque es para aplaudir el tratamiento que el director Bennett Miller (Capote, con Seymour Hoffman en el protagónico que le valió su Oscar) para que este desarrollo no se note tan brusco ni se limite a dar típicos bandazos al punto sensible del espectador, como sí lo han hecho, cof, cof, otras producciones con las que comparte nominaciones al hombrecito dorado; la historia que narra Moneyball es sincera, y por sobre todo, racional, ya que el despunte del equipo se basa en cálculos y técnicas y más cálculos, además de una pizca de pasión: nadie les regala nada ni nadie recorre metas imposibles ni nada le cae al grupo de suerte. Todo está detrás de una (o dos) mente(s) pensante(s) que supieron cómo acomodar las fichas en el tablero para generar el mejor desempeño, incluso cuando nadie creyó en la mencionada técnica.

 Al frente del equipo está Billy Beane, el mánager alguna vez gran promesa del deporte que interpreta Brad Pitt; hace rato que Mr. Pitt dejó de ser más que una cara bonita en el cine, y en este caso demuestra un personaje maduro y sensible, aunque lo esconda bajo una capa de dureza que sólo se quiebra casi llegando al final. Podrá ser una escena emocional y todo, me compró, pero ese detalle, tan fuerte como lo es, no justifica su presencia en la terna a Mejor Actor; es más, si hablamos de personajes pétreos, mejos hubiera sido nominar a Ryan Gosling por su excelente Drive. Mismo caso con Jonah Hill: por fin se despegó de gran parte de su nerdo infinito, le quedan restos, pero no entiendo su postulación a Mejor Actor de Reparto cuando, y sin volverme repetitivo, Albert Brooks en Drive hizo un secundario más que aplastante. Cosas que no entiendo, y eso que no desmerezco en absoluto su fantástico trabajo en la película, sólo que es muy bueno y no excelente; si rescato a Phillip Seymour Hoffman, otro hombre orquesta en Hollywood: acá hace de entrenador obstinado y con sólo un par de palabras y un par de gestos te hizo una conversación. Alucinante.

 Hilando más y más fino, creo que Moneyball me abrió los ojos con respecto a cómo se maneja un club por dentro, con todos esos pases repentinos y con tan sólo 15 segundos de charla, y así de sencillo un club sella el destino de los jugadores; imagino que todos los clubes se deben manejar igual, y realmente hay que tener lo que se necesita para ser mánager y tratar de levantar a un equipo que está en las últimas y los brontosaurios del club no apuestan por innovar y arriesgarse. Ésa es la clave y la moraleja que presenta la película: el que no arriesga no gana, incluso si te llevás el desagrado de más de una persona.
 Aplaudo también las partituras de Mychael Danna, tan simples pero tan llenas de emoción que iluminan o ponen sombras a cada escena. Ciertos momentos me llegaron muy certeramente; un guiño a los Oscars no hubiese estado nada mal...

 Moneyball me sorprendió más por su condición humana y social que por el estigma que le tengo a las películas de deportes; quedó demostrado que con una historia interesante y un guión fresco y cautivador, se puede, como lo hicieron los Oakland A's.


 Calificación: B+

martes, 21 de febrero de 2012

Hugo

  También conocida como 'La Invención de Hugo Cabret'

Año: 2011.
Género: Aventuras.
País: Estados Unidos.
Duración: 126 minutos.
Dirección: Martin Scorsese.
Intérpretes: Asa Butterfield, Chloe Moretz, Ben Kinglsey, Sacha Baron Cohen, Helen McCrory, Christopher Lee, Jude Law, Emily Mortimer, Frances de la Tour, Richard Griffiths,
Ray Winstone.

"Hugo es un huérfano viviendo entre las paredes de una estación de trenes en los años 30 en París, arreglando relojes y otros artefactos, arte que aprendió de su padre y su tío. La única cosa que le queda que lo conecta con su padres es un autómata, un robot que no funciona, ya que la última pieza es una llave en forma de corazón que parece no encontrar. En su camino por encontrar la pieza restante conoce a un viejo cascarrarias que trabaja en la estación y a su joven ahijada, una chica en busca de aventuras. Pronto, Hugo descubrirá que ellos tienen una sorprendente conexión con su padre y el autómata, y mientras descubre dicha conexión, el viejo comienza a recordar su pasado y la significancia del mismo para con el mundo del cine."

 Alejándose claramente de sus fuentes habituales para creas historias oscuras y humanas, Martin Scorsese
eligió esta vez basarse en la novela de Brian Selznick La Invención de Hugo Cabret; no podía entender porqué había armado tanto revuelo el film, ya que durante su primer tramo es una exelsa aventura, técnicamente hablando, pero una aventura básica al fin y al cabo; y es cuando comienza el segundo tramo que la trama se agudiza y termina culminando en un inesperado y sentido homenaje a los comienzos de esa maravilla que llamamos Cine.

 Tenía todas mis dudas con respecto a Hugo: primero terminó siendo un fracaso taquillero, y después le cayeron once nominaciones a los Oscars. Había algo que no cuadraba, y esa ambiguedad entre falla y laureles hizo que me decidiera a verla. Contando con casi dos horas de metraje neto, una aventura dirigida hacia el público menor y adolescente puede resultar pesada (a mí me resultó pesada durante momentos) por más que Hugo toque todas las fibras sensibles de una buena historia de aventuras: un personaje principal huérfano, un puñado de secundarios entrañables y una aventura por pistas son condimientos primordiales en este tipo de propuestas. Pero donde realmente da la vuelta de tuerca el film es hacia adónde llevan todas estas pistas, que es el preciso momento en el que la trama ahonda en el pasado de los personajes y nos lleva en un viaje único y sentimental hacia los comienzos del Cine con mayúsculas, detalle por el cual Hugo se vuelve una película conmovedora y de tanta relevancia para recordar cómo nació el arte que inspira a tantas personas desde hace decenas de años atrás.

 La historia se beneficia también al tener a un elenco que entremezcla caras conocidas con figuras no tan vistas pero igual de excelentes: en un principio, el joven Asa Butterfield (The Boy in the Striped Pajamas) no me convencía demasiado, lo tenía como un par de ojos bonitos y nada más, pero conforme fueron pasando los minutos y la carga emotiva se va agregando cuadro a cuadro, Asa logró una actuación sólida y relatable; junto a él es un placer ver a la ascendente Chloe Moretz (Kick-Ass, Let Me In) interpretando a la culta Isabelle, una chica que vive aventuras a través de los libros y se muestra más que feliz al saber que está por verse inmersa en una ella misma; el tercer eje es el inefable Ben Kingsley, un actor al que no tengo mucho en estima pero que me sorprendió mucho acá como el frágil Papa Georges:
 Sin embargo, quienes más me sorprendieron fueron otros dos actores: el primero es Sacha Baron Cohen, al que deben reconocer como el irreverente Borat, y que se deshizo del traje de humorista zarpado y se calzó el de villano torpe de buen corazón, un papel que le vino como anillo al dedo; la otra es Helen McCrory, poco conocida comrcialmente pero que hace poco estuvo en la saga Harry Potter interpretando a la madre de Draco Malfoy, y que en Hugo tiene un papel lleno de nostalgia y que le permitió desbordar la pantalla con una clase de actuación magistral. Mis aplausos para ella.

 Tampoco me puedo olvidar de los casi cameos de ciertos actores, como el sencillo Jude Law como el padre de Hugo, Ray Winstone como su borracho tío, Emily Mortimer como la agradable florista de la estación, un añejo pero fantástico Christopher Lee como el librista Labisse, y la pareja de ancianos que se cortejan de Richard Griffiths (¡el tío Vernon de Harry Potter!) y Frances de la Tour. Unos secundarios excelentes.

 No por nada Hugo tiene tantas nominaciones a los próximos premios Oscar. Scorsese no hizo nada a medias y la película bien luce su elevado presupuesto con creces: desde la impresionantemente masiva recreación de una parís gloriosa de los años 30, con un vestuario estupendo y escenarios tan recreados al dedillo hacen que uno se sienta metido de lleno en la historia. La música de Howard Shore es lo primero que lo sumerge a uno en un ambiente parisino, con ese acordeón mágico y sublime que tan bien funciona siempre.
 Lo que sí puedo decir de la película es que es una gran oda al principio de todo, un homenaje de Scorsese disfrazado de película para chicos, y creo que ese fue su principal problema a la hora de acercarse a esta propuesta. no es una película para chicos, sino una película infantil PARA adultos; los chicos no van a entender lo profundo de la historia, al contrario que los grandes, que gozarán con cada guiño cinéfilo aportado por Martin.

 Hugo es una película de aventuras fuera del radar usual de Martin Scorsese, que comienza como una típica corrida de niños para terminar como un sincero y lacrimoso homenaje al nacimiento del Cine como lo conocemos hoy en día. Una hermosa película que no debería pasar por alto a todo aquellos que amen el cine.


 Calificación: A-

lunes, 20 de febrero de 2012

La Dama de Hierro (The Iron Lady)

 Año: 2011.
Género: Drama.
País: Reino Unido - Francia.
Duración: 105 minutos.
Dirección: Phillida Lloyd.
Intérpretes: Meryl Streep, Jim Broadbent, Alexandra Roach, Harry Lloyd, Olivia Colman, Anthony Head.

"La dama de hierro cuenta la historia de Margaret Thatcher, una mujer que atravesó todas las barreras de género y clase para ser escuchada en un mundo dominado por hombres. La historia habla del poder y del precio que se paga por éste, y es un sorprendente e íntimo retrato de una extraordinaria y compleja mujer."

 Cuida tus pensamientos porque se convierten en palabras. Cuida tus palabras porque se convierten en acciones..Cuida tus acciones porque se convierten hábitos. Cuida tus hábitos porque se convierten en tu carácter. Cuida tu carácter porque se convierte en tu destino.Nos convertimos en lo que pensamos.

 Ésa es una probada al a veces profundo guión que caracteriza a La Dama de Hierro, una nueva mirada al polémico personaje político de la dignataria inglesa Margaret Thatcher. Las biografìas siempre son un tema candente en el cine; películas que están especialmete orquestadas para que el  espectador se adentre en la sufrida vida del personaje histórico de turno generan controversia siempre al intentar humanizar las ícono más de lo debido y corre hacia el lado de la edulcoración excesiva. Tal es el caso de La Dama de Hierro, una película con más de un desliz narrativo pero con la fuerza imponente del personaje creado por una galardonada Meryl Streep, quien acá es más que nunca sinónimo de calidad.

Contada a travès de flashbacks hilados por una ancianísima Thatcher coqueteando al borde de la demencia (en todo momento la figura de su marido se le aparece a su lado - pequeño detalle, su marido murió hace años) es que el espectador ve el ascenso y caìda de esta mujer que no se detuvo ante nada para cumplir el sueño de su vida, cambiar la tierra en la que  vivió siempre, a costa de dejar de lado a su familia por el poder. Más allá de la osadía de mostrar a una otrora líder mundial caída en desgracia (todo el mundo está perplejo de su senilidad), la historia de vida de Margaret es por momentos fascinante por todo lo que logró como mujer en un lugar en donde la mujer era imaginable que llegara, pero por otro lado puede resultar un poco densa y tensa por la pegatina inmensa que resulta ver una escena tras otra de la vida de la dignataria.

A pesar de estar más que bien dirigida por Phillipa Lloyd (Mamma Mia!), la estrella es, por supuesto, la impresionante Meryl Streep dando una vez más uno de los papeles de su vida: más allá de la crediblísima prostética utilizada para recrear diversas etapas de la Thatcher, Meryl canaliza casi escalofriantemente los tics y modismos de la dignataria de una manera tan natural que asusta; es la verdadera columna vertebral de La Dama de Hierro y el principal aliciente a la hora de elegir la película para verla. El resto del elenco hace un más que eximio trabajo, acentuando la labor de Streep, con el siempre agradable de ver Jim Broadbent como el esposo de Margaret, y Alexandra Roach y Harry Lloyd como las versiones jòvenes de ambos también resultan un gran estímulo.

 La Dama de Hierro es una confusa y enrevesada biografía que tiene como hilo conductor la portentosa actuación de una Meryl Streep inspiradísima y que da casi miedo por la excelente interpretación de Margaret Thatcher. Para una clase magistral de actuación, ésta es su película indicada; para una historia de vida más imparcial, pueden ir buscando otras adaptaciones.
 Por más férrea y descomunal que esté Meryl, la película sufre de un guión al que se le pasó de raya la edulcoración del personaje histórico y una mezcolanza de escenas que pueden llegar a pesar en el espectador medio; el enfoque absoluto hacia el personaje de Margaret Thatcher afectó un poco al producto final, que se hubiera beneficiado de explorar los personajes cercanos a la Dama de Hierro. Aún así, es para lanzar laureles ante una portentosa y explosiva Streep: es su show absoluto.


Calificación: B

domingo, 19 de febrero de 2012

Caballo de Guerra (War Horse)

Año: 2011 Género: Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 146 minutos.
Dirección: Steven Spielberg.
Intérpretes: Jeremy Irvine, Peter Mullan, Emily Watson, David Thewlis, Tom Hiddleston, Benedict Cumberbatch, Celine Buckens, Toby Kebbell, David Cross.

"Caballo de guerra nos cuenta la extraordinaria historia de amistad que surge entre el joven Albert y un caballo llamado Joey, separándose sus caminos a causa de la Primera Guerra Mundial. El padre de Albert vende a Joey a la caballería del ejército británico para luchar en el frente. Joey será testigo de un extraordinario periodo de la Historia con la Gran Guerra como trasfondo. A pesar de los obstáculos que encuentra en su camino, su coraje será fuente de inspiración para todos los que se cruzan con el noble animal. Albert no puede olvidar a su caballo y abandona su hogar para luchar en los campos de batalla de Francia. Allí busca incansablemente a su amigo para traerlo sano y salvo a casa."

Steven Spielberg, el tío Steven, ataca de nuevo con una historia extremadamente larga y sensiblera, de esas que tanto le gustan a él, pero que tiene varios puntos a favor para que no todo el lastre caiga por la borda almibarada de la película.

Curiosamente, durante todo el metraje de Caballo de Guerra seguimos los pasos de un caballo indómito, Joey, y su vida a través de sus vivencias en un pequeño pueblo de Inglaterra, antes y durante la Primera Guerra Mundial. Es un punto de vista sumamente extraño, en el que los personajes humanos quedan relegados a un segundo plano y la historia va transcurriendo poco a poco a medida que Joey transita los peligrosos escenarios de una guerra virulenta. 

Si bien Spielberg elige contar la guerra desde un costado más seguro a su violentamente real Saving Private Ryan ya que el objetivo acá apunta a un ambiente más comercial y familiero, Caballo de Guerra es una épica un tanto lenta, que no tiene los chispazos de aventura a los que nos tiene acostumbrados el director ( momentos que sí pudimos disfrutar con la brillante The Adventures of Tintin); quizás es el hecho de que las diferentes historias que se entrelazan entre sí van trabando un poco el relato y se hace cansino en ciertos pasajes, pero artísticamente el film es impecable: escenarios que quitan el aliento, una producción puntillosa y cuidada, unas escenas de guerra perfectas y preciosas (la escena del caballo corriendo por las trincheras de noche es uno de los momentazos del film) y por supuesto, una banda de sonido sublime, a cargo del imperecedero John Williams.

El multitudinario elenco de esta historia casi coral tiene a muchas promesas jóvenes en el cine, como Tom Hiddleston (Thor, The Avengers y Midnight in Paris) Benedict Cumberbatch (la aclamada serie Sherlock) y David Kross (The Reader), a los que se les suman los debutantes Jeremy Irvine como el dueño del caballo y una bonita y simpática Celine Buckens. No debemos olvidar, por supuesto, a otros grandes del cine como Emily Watson y David Thewlis, quienes siempre brindan personajes secundarios de calidad. Otro detalle que no se debe pasar por alto es que la mayoría del tiempo vemos la película a través de los ojos de un caballo, el protagonista principal del film, y el uso de los equinos en el proyecto fue sublime, ya que estuvieron tan bien amaestrados (y tan bien dirigidos también) que transmiten emociones com sus movimientos y sus reflejos; eso me pareció brillante, y era uno de los temas que no sabía cómo iba a funcionar en la película.

Y aunque el elenco sea eximio, hay algo en Caballo de Guerra que desentona, y es esas ganas terribles de agradar a todo el mundo, de generar lástima y, por supuesto, sacar cuantas lágrimas posibles para llegar a los tan ansiados galardones. No es culpa de los guionistas Lee Hall (Billy Elliot) y Richrd Curtis (Four Weddings and a Funeral, Nothing Hill, Love, Actually) porque lograron un trabajo excelente en su guión, pero la exarcerbada penura que destila la película es demasiado, incluso cuando estamos ante un Spielberg a puro despliegue visual.

 Caballo de Guerra es otra gran película de Spielberg, quien sigue impertérrito en cuanto a cine de calidad se precie; una lástima que empuje demasiado para gustarle al público con una historia correcta, pero por demás empalagoso al extremo.


 Calificación: B+

sábado, 11 de febrero de 2012

Negras Navidades (Black Christmas) (1974)

 Conocida también como 'La Residencia macabra', 'Navidad sangrienta' y 'Noche de Terror'

Año: 1974.
Género: Horror.
País: Canadá.
Duración: 98 minutos.
Dirección: Bob Clark.
Intérpretes: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder, John Saxon, Andrea Martin, Marian Waldman.

"Las integrantes de una fraternidad universitaria se disponen a festejar la noche de la víspera de Navidad. La celebración se convierte en una traumática pesadilla cuando unas llamadas obscenas rompen la serenidad y dejan claro que un psicópata esta acechando a las chicas que residen en el campus."

 Cuatro años antes de que el género del horror cambiase para siempre con la entrada de  John Carpenter y su Halloween en 1978, hubo un antecedente más que indica que el slasher no nació con la persecución imparable de Michael Myers, sino que todo comenzó en una hermandad de señoritas en plenos festejos navideños, con llamadas acosadoras que llevarían a una matanza indiscriminada: con Billy nació el verdadero terror.

 En medio de los festejos por Navidad, el grupo de mujeres recibe una llamada de un desconocido. ¡Es el acosador de nuevo!, clama Jess, la protagonista principal, incidiendo que no es la primera vez que el pervertido llama para asustarlas con sus obsenidades sin filtro. ¡Como para no asustarse con esa voz macabra que proviene del otro lado del teléfono! No hay grandes momentos de terror puro en el film, pero cada llamada es una tortura, porque el tono de voz del acosador verdaderamente transmite miedo a cada poro del cuerpo.

 Como película de horror de los 70, Black Christmas no podía actuar sin tener una calma relativa durante todo su metraje para ir aumentando poco a poco el nivel de inseguridad. Muchos dirán ¡No pasa nada durante casi toda la película! pero esa es la gracia de las películas de esa época: se concentraban más en construir los personajes, en avanzar paso a paso, en mostrar apenas lo suficiente para sugerir, antes que tirar toda la carne al asador y elevar exponencialmente la violencia, como hoy en día,  y como bien se puede ver en el remake de este mismo título (cuya reseña pueden encontrar aquí)

 A diferencia del remake, esta vez los personajes son un grupo que se reduce a la dulce Jess, la tranquila Phyl, la borracha Barb, la inocentona Clare y la madre de la hermandad, una señora Mac subida de tono. Olivia Hussey compone a una Jess que transmite angustia cada vez que le toca atender el teléfono y escuchar la voz del acosador, mientras que la otra cara de la moneda es la zarpada Barb de Margot Kidder (la Lois Lane de las Superman de Christopher Reeve) la hermana borracha a la que no todas quieren pero que tiene los mejores momentos de la película; Andrea Martin interpreta a la rara Phyl con sobriedad, mientras que la señora Mac de Marian Waldman es extremadamente hilarante cada vez que nos muestra donde esconde sus reservas de alcohol; es extraño como hicieron encajar esas escenas graciosas durante la primera parte de la película, pero funcionan.
 Por otra parte, el elenco masculino acompaño soberbiamente a las féminas: por un lado tenemos al Teniente Fuller de John Saxon (el padre de la heroína de A Nightmare on Elm Street de Wes Craven) y por el otro a Keir Dullea y sus magnéticos ojos azules siendo Peter, el conflictuado novio de Jess. Muy buen trabajo de parte de los dos.

 El director Bob Clark hizo un buen duo con el guionista Roy Moore; Clark expmirió al máximo la enorme casa para tener varias tomas de la acción entre paredes con un ojo avizor inquietante, apacible pero atento, en donde se destaca más el punto de vista del asesino, técnica que luego se haría reconocida con los ataques de Michael Myers en Halloween; esos ratos en los que somos el asesino, y escuchamos su respiración, son únicos.
 Por otro lado, el guión de Roy Moore es sencillo y va al grano, está plagado de personajes interesantes y no recurre a trucos mañidos con respecto a la acción y las muertes, es más, deja un par de cabos sueltos, y principalmente la historia detrás del asesino, para que cada uno se arme la historia previa y lo que pasa en la conclusión del film. Raras veces una película de horror te deja picando el final para que uno arme el rompecabezas por sí mismo.

 Black Christmas es un hito en la historia del cine de terror, originando en sus fotogramas lo que luego sería una constante a seguir en propuestas de esta clase; es una pena que la avalancha de historias similares la haya llevado al ostracismo, pero que es una ficha importante en la historia del horror, lo es, y nadie le va a quitar ese título.


  Calificación: A

viernes, 27 de enero de 2012

Los Descendientes (The Descendants)

 Año: 2011
Género: Comedia dramática.
País: Estados Unidos.
Duración: 115 minutos.
Dirección: Alexander Payne.
Intérpretes: George Clooney, Shailene Woodley, Amara Miller, Nick Crause, Patricia Hastie, Matthew Lillard, Judy Greer, Beau Bridges.

"Matt King, hombre casado y padre de dos niñas, debe reevaluar su pasado y navegar su futuro cuando su esposa se ve involucrada en un accidente en lancha, a las afueras de Waikiki. Intenta torpemente reparar la relación que tiene con sus hijas —Scottie, una precoz niña de 10 años, y Alexandra, una joven rebelde de 17 años — mientras pondera la decisión de vender la tierra de su familia. Los King son dueños de una parte de las últimas e invaluables parcelas vírgenes de playa tropical de las islas, que fueron parte de un legado de la realeza hawaiana y de misionarios.
Cuando Alexandra le deja caer la noticia de que su madre estaba en medio de un amorío al momento del accidente, Matt debe de replantearse totalmente su vida, sin dejar de mencionar su legado, durante una semana de decisiones significantes. Acompañado por sus hijas, se embarca en una caótica búsqueda por el amante de su esposa. A lo largo del camino, en lo que serán encuentros divertidos, problemáticos y trascendentales, se percata que finalmente está en camino en la reconstrucción de su vida y su familia."
 
 Ahora me siento mal por nunca haber visto una película del Sr. Payne; Elección, Las confesiones del Sr. Schmidt, Entre Copas, películas de las que he escuchado hablar mucho y nunca me digné a verlas. Al decidirme a ver Los Descendientes, gracias a su movimiento estos días por los Globos de Oro y su nominación a los premios Oscars, descubrí un narrador de historias nato en Payne, descubrí al actor dentro de George Clooney y que las pequeñas grandes cosas de la vida importan.

 Muchas películas han intentado retratar una familia desarmada y atípica en sus historias; lo que hace diferente a Los Descendientes es la manera de encarar esta tragicomedia, podría decirse, con sutileza y algún que otro sacudón emocional como para no perder la línea. El guión de Alexander Payne junto a Nat Faxon y Jim Rash ahonda mucho en las relaciones entre los personajes, creando vínculos creíbles principalmente entre Matt y sus hijas, así como también como se desenvuelven estos tres personajes con el resto del elenco. La situación creada particularmente para la historia escrita por Kaui Hart Hemmings no podría ser más particular además: situada en las hermosas playas de Hawaii, la historia de esta familia inusual incopora a la trama el tema de la infidelidad y además, cómo lidiar con la familia y una decisión que puede cambiar las costas de Hawaii para siempre.

 Sinceramente, tengo que empezar a explorar más el cine de Alexander Payne, porque lo que yo esperaba que iba a ser una película más del montón, carne de cañón para los Oscars,  terminó emocionándome demasiado: Payne sabe como dirigir a su elenco, sabe como tomar las riendas de una historia triste pero a la vez esperanzadora, sabe como atraer al espectador, sabe qué es lo que funciona y lo que no, sabe no aburrir en 2 horas de metraje y, por sobre todo, sabe cómo construir una relación tan difícil como la de Matt y sus hijas y evolucionarla con todas las vivencias que tienen los personajes en su camino.

 Todo el peso de la historia recae entonces en el elenco, un inspirado conglomerado de artistas que eleva el nivel del film enormemente. Al que aplaudo de pie es a George Clooney con una poderosísima actuación: pensé que el señor no sabía actuar y siempre repetía los mismos papeles, pero me dejó realmente impresionado por todos los recursos que utiliza para generar y transmitir emociones; todos los manierismos de su Matt King (como corre torpemente, las expresiones faciales, como habla) están correctamente coordinados para crear a un padre desesperado en toda regla. Imperdible. Pero también tengo que notar que el papel de Clooney no sería nada si no estuviese elevado al cuadrado por sus compañeras, las jóvenes Shailene Woodley y Amara Miller como sus respectivas hijas Alexandra y Scottie; ambas tienen momentos espectaculares en la película, y se roban varias escenas: Woodley tiene un momentazo bajo el agua que me dejó boquiabierto, y Miller está terriblemente bien dirigida para su escasa edad (y teniendo en cuenta que es su primera película) Al evolucionar la historia, poco a poco la química entre Clooney, Woodley y Miller es totalmente palpable y se siente como si de verdad fueran una familia.

 Otros papeles a destacar son el de Nick Krause como el imposiblemente tonto amigo de Alexandra, Sid, quien tiene momentos hilarantes en el film, y la pareja compuesta por Matthew Lillard y Judy Greer, ambos correctos y muy maduros. Otro pequeño papel viene de parte de Beau Bridges en una parte pequeña y significante, pero no tan trascendental como el resto del elenco.


 Los Descendientes es un soberbio drama con pintadas de comedia, con interpretaciones poderosas como la sorpresa de George Clooney en una historia sabrosa, simple y con valores. Difícil no enamorarse de los personajes, y el hermoso paisaje de las playas de Hawaii.


Calificación: A-

domingo, 22 de enero de 2012

50/50

Año: 2011
Género: Comedia dramática.
País: Estados Unidos.
Duración: 100 minutos.
Dirección: Jonathan Levine.
Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt, Seth Rogen, Anna Kendrick, Bryce Dallas Howard, Angelica Houston, Matt Frewer, Philip Baker Hall.

"Adam es un escritor de programas de radio de 27 años que es diagnosticado con un raro caso de cáncer en la columna vertebral. Con la ayuda de su mejor amigo, su madre y una joven psicóloga en un centro de rehabilitación para pacientes de cáncer, Adam aprende qué y quiénes son las cosas importantes de la vida."

 Cuando la temática de una película es por demás delicada como lo es una enfermedad, siempre la historia debe acercarse delicadamente para no herir sensibilidades primero, para tratar con naturalidad y respeto una condición tan drástica como el cáncer, y también para sentirse identificado y no como un extraño frente a la situación. 50/50 logra los tres cometidos antes mencionados, componiendo más que una comedia con toques dramáticos, un drama con tintes de comedia para alivianar el sabor agridulce del tópico.

 Si hay algo que vengo repitiendo desde hace rato, es que si una película no se hace con corazón, no tiene sentido hacerla, en absoluto. Por eso es que 50/50 es tan emocionante: basada en las vivencias acontecidas al guionista Will Reiser en carne propia, la historia de Adam y Kyle se basó en la difícil situación en la que Will se vio obligado a vivir, y salió gracias a la ayuda incomensurable de su amigo Seth Rogen, sí, el actor que se interpreta a sí mismo en 50/50. El guión de Reiser no puede ser más realista y lacónico al mismo tiempo, ofreciendo verdaderos momentos humanos aderezados con unas cuantas risas, la gran mayoría de un inusualmente estupendo Rogen. El film intenta no caer en los usuales golpes bajos de este tipo de propuestas, y aunque hay momentos verdaderamente tristes, nunca se borra ese tono burlón que presentan los personajes.

Joseph Gordon-Levitt demuestra una vez más que, frente a un peliculón como Inception o al frente de un film indie como éste, sigue entregando la misma fuerza apática tan suya; esa cara entre triste y perdida le va de perlas para un papel sutil y hermoso.
 La gran sorpresa corre por parte de Seth Rogen; usualmente no me banco para nada al actor, sólo siento que se destacó en Knocked Up, pero en 50/50 se interpreta a sí mismo, así que no hay nadie que le diga qué o cómo encarar tal o cual escena, ya que el la vivió ya: ese amigo malhablado, bocón, imberbe y desubicado finalmente encaja en la película, donde cada escena en la que aparece es una graciosada tras otra.
 Anna Kendrick tiene el papel suave y cordial que la película necesitaba; chicos, Anna vale oro y se ve tan desperdiciada en Twilight... su nominación al Oscar no fue nada al azar, tiene potencial.
 Los restantes papeles también son solemnes: Angelica Huston está fantástica como la madre sobreprotectora de Adam, y Bryce Dallas Howard juega un papel bastante seguro, cuestionable, pero interesante.

 El director Jonathan Levine filma otro trabajo interesante a su filmografía: ya había despuntado en 2006 con el pequeño pero grandioso film de horror All The Boys Love Mandy Lane y en Agosto próximo estrena la romántica zombie (?) Warm Bodies, que sigue la línea twilightera, pero 50/50 es una comedia humana bien filmada y con escenas muy bien logradas como la salida de un Adam drogrado de la primera sesión de quimio, o la confrontación de la novia que lo engaña (acá Rogen se pasa), o incluso las más emotivas como el largo camino hacia la operación. Esos momentos son terriblemente gracioso y duros, y están mezclados en una ffina línea que nunca se dirije hacia lo burdo y lo grosero.

 50/50 es una dramedia que toca un tema tan duro como el cáncer y sale airosa en su narración humana, siendo una canción a la vida misma. Con personajes estupendos, graciosos y consistentes, es un film digno de mirarse en una doble función con otra del mismo estilo, A Little Bit of Heaven, ambas películas del 2011.


Calificación: B+

sábado, 21 de enero de 2012

Halloween II (1981)

 Año: 1981.
Género: Horror.
País: Estados Unidos.
Duración: 92 minutos.
Dirección: Rick Rosenthal.
Intérpretes: Jamie Lee Curtis, Donald Pleasence, Charles Cyphers, Jeffrey Kramer, Lance Guest, Pamela Susan Shoop, Leo Rossi.

"Laurie Strode es enviada al hospital para que se recupere mientras el Sheriff Brackett y el Dr. Loomis buscan por las calles de Haddonfield a Michael Myers. No obstante, éste se dirige al hospital en busca de Laurie..."
 Actuando más como una extensión de la original que como secuela, a pesar de haber llegado a los cines tres años después, Halloween II es la otra cara de la moneda de la historia de Laurie Strode y Michael Myers, el lado B de una noche aparentemente interminable para todos los involucrados. Pocas veces se hace cierto el dicho que las secuelas son mejores... y no lo van a escuchar acá, ya que Halloween II tiene una historia complementaria pero que en ciertos momentos se deja opacar por la original.

 Como prólogo al film, Halloween II comienza mostrándonos los últimos minutos del Halloween para, luego de los macabros títulos, comenzar su propia historia en el punto donde Michael ha escapado del Dr. Loomis y continúa acechando las calles de Haddonfield. La sobreviviente Laurie Strode es entonces llevada al hospital cercano, mientras Loomis y los agentes de la policía patrullan las calles para encontrar al asesino. Estos tres puntos de vista (el de Laurie, el de Michael y el de Loomis) poco a poco irán entrelazándose para culminar en el gran finale en el hospital, en donde el destino de los tres personajes quedará sellado.

John Carpenter esta vez decidió no dirigir la película, pero sí se encargó de escribir el guión junto a la productora Debra Hill; ambos se establecieron como prioridad en Halloween II terminar la historia que habían comenzado, a la vez que aumentaron la mitología pagana detrás de Michael Myers y le dieron una vuelta de tuerca fenomenal al porqué del acecho a Laurie por parte del asesino. Esta historia (que debería haber terminado en esta segunda parte pero que mancillaron con las secuelas) es una evolución interesante en términos narrativos, ya que asentó el cliché de las secuelas de tomar lugar en un hospital, pero la trama pergreñada por Carpenter y Hill hace aguas en el apartado víctimas.
 El staff del hospital fácilmente pueden ser los trabajadores más idiotas vistos en una película, o son terriblemente ingenuos, porque Myers ataca con sutil violencia y va acabando uno por uno con ellos sin que los demás se den cuenta de nada. Otro punto que falla es el asesinato porque sí de una joven de Haddonfield, que nada tiene que ver con la historia, sólo es asesinada para aumentar la cuenta de cadáveres al final, ó puede tomarse como la oscuridad latente dentro de Michael de asesinar la carne joven que se le cruce enfrente.

 Jamie Lee Curtis repite el papel que la hizo famosa, esta vez como una debilitada pero aún viva Laurie Strode, que debe defenderse una vez más del ataque de La Sombra; Curtis tiene ese no se qué de fragilidad y exposición que tiene un punto álgido cuando se encuentra en el estacionamiento del hospital: ese momento, cuando pide ayuda y nadie la escucha, me heló la sangre. A Donald Pleasence lo noté un poco sobreactuado en algunas partes, al principio, pero después encuentra la chispa esa que lo hizo un personaje tan rico en la primera entrega. La tercera arista de este triángulo es Michael Myers, interpretado con oscuridad y apatía por Dick Warlock, muy correcto. Esta vez, Michael no solo usa el cuchillo para matar, sino que recurre a todo lo que tenga a la mano para deshacerse de los que están en el medio; debo decir, en algunos momentos se pone bastante original. El resto del elenco, mejor ni hablar: aunque tienen momentos agradables, en general hay malos actores con algunos destellos de grandeza, pero otros momentos son terribles (me quedo con el patético momento en el que le avisan al Sheriff que su hija ha muerto, terrible)

 El director esta vez fue Rick Rosenthal, que calcó el formato perpetrado por Carpenter y logró un film agradable de ver (y disfrutable aún más en 720p) Las tomas subjetivas en las que somos tanto Laurie Strode como Michael Myers son fascinantes y penetrantes, y todo el ambiente recreado de Halloween se siente en cada escena; las calles oscuras, los disfraces, todo encaja. Incluso ese momento mala leche en el cual un chico llega al hospital con su madre y una hoja de afeitar entre los dientes (yuck) encaja. Las partituras de Carpenter hacen aparición nuevamente, arregladas un poco por Alan Howarth, y quedan de lujo con cada escena.

 Halloween II es una continuación orgánica de la historia de Michael Myers, un cierre abrupto a la saga y a la visión de John Carpenter, a la que no le falta violencia, suspenso y una vuelta de tuerca ya icónica a esta particular historia de Halloween.


Calificación: B+