miércoles, 21 de marzo de 2012

Los Juegos del Hambre (The Hunger Games)

 Año: 2012.
Género: Aventuras/Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos.
Duración: 142 minutos.
Dirección: Gary Ross.
Intérpretes: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Liam Hemsworth, Lenny Kravitz, Stanley Tucci, Sonald Sutherland, Willow Shields, Amandla Stemberg, Alexander Ludwig, Isabelle Fuhrman, Wes Bentley.

"Cada año, en las ruinas de lo que una vez fue Estados Unidos, el Capitolio de la nación de Panem obliga a sus doce distritos a enviar un chico y una chica a competir en los Juegos del Hambre. Un castigo distorsionado a raíz de una rebelión pasada y una táctica de intimidación del actual gobierno, Los Juegos del Hambre es un evento que se televisa a nivel nacional en el que Tributos deben luchar entre sí hasta que sólo uno sobreviva.
 Katniss Everdeen, de dieciséis años, se ofrece de manera voluntaria para participar en los Juegos en el lugar de su hermana menor y se ve obligada a confiar en sus agudos instintos así como en las enseñanzas del antiguo vencedor, Haymitch Abernathy, rara vez sobrio, al competir con Tributos altamente entrenados, quienes, durante toda su vida, se han estado preparando para estos Juegos. Si Katniss piensa en regresar a su hogar Distrito 12 alguna vez, deberá tomar decisiones imposibles, deberá decidir entre sobrevivencia y humanidad y entre vida y amor."

 Muy pocas veces uno puede decir que un libro se adapta fielmente en su transición a la pantalla grande. Siempre hay líneas secundarias que se cortan para favorecer una historia más dinámica, eventos que se cambian para darle un sabor diferente al film, siempre hay pequeñas cosas que, a la larga, ponen a la adaptación un escalón (o varios) por debajo de su gemelo de tinta y papel. Es con mucho placer que me digno a decir que Los Juegos del Hambre es una de las historias mejor adaptadas de los últimos años, una experiencia que poco tiene que envidiarle a la novela de Suzanne Collins: no por algo la misma escritora estuvo en el génesis del guión en coautoría con el director de la misma, Gary Ross.
 Sentando fehacientemente las bases de una trilogía, Los Juegos del Hambre promete ser una de las sagas de las que más se hablé de acá a cinco años, mínimo. ¿Exagero? No creo, y ya verán porqué...

 Antes de poder continuar, quiero dejar en claro que me sumé a la fiebre de la trilogía escasos momentos antes de que la susodicha película fuese anunciada, por lo que el raudo proceso desde la postproducción hasta la película terminada fue seguido minuciosamente por su servidor. Estarán pensando 'Ay, no, la reseña va a ser totalmente parcial porque él leyó los libros y los adora'. Bueno, sí, adoro los libros, y puedo decirles a los fanáticos de ellos que al entrar a la sala y cuando salgan, no saben que les espera todo aquello que imaginaron y más, plasmado totalmente en la pantalla, cada detalle, cada partecita del libro, todo. Para todos aquellos que no estén familiarizados con el libro, puedo decirles también que están ante un evento de ciencia ficción con cosas prestadas de otras películas, pero con un regusto diferente, un alma propia distinguible. Desde una óptica o la otra, Los Juegos del Hambre es una película muy sólida, y al verla fue como leer el libro por primera vez, así que puedo hablar con conocimiento de causa como también desde el mero punto de vista de un espectador pasajero, combinados entre sí.

A lo que nos compete: el trío de Gary Ross, la autora Suzanne Collins y Billy Ray (Hart's War, Flightplan) trajeron a la vida esta aventura en un mundo distópico cruel y desgarrador, en donde el valor de un personaje femenino extremadamente fuerte hará la diferencia para mejorar este mundo. El el conocido buenos muy buenos contra malos muy malos, el eterno Bien vs. Mal, pero con matices diferentes como para que no se note (tanto) En el epicentro de este mundo difícil se encuentra Katniss Everdeen, la heroína de turno, a quien una perfecta Jennifer Lawrence evoca con toda esa versatilidad que la caraceriza y que es dura cuando lo requiere, y tan sencilla, frágil y palpable que parece mentira que tenga tan sólo veinte años y sea capaz de transmitir tanto con tan poco. Es indescriptible lo acertado que estuvieron al acercarla al papel.

 Volviendo un poco al trío Ross/Collins/Ray, los tres (re)construyeron el libro sin dejarse casi nada afuera; si bien en libro es por demás sencillo de leer, había ciertas cosas salidas de una imaginación furibunda, y la película logra adaptarlas correctamente: los escenarios futuristas combinados con la simpleza de los escenarios reales, los avances tecnológicos, la moda, etc. Con una duración bastante interesante (pensé que iba a durar 90 minutos y me sorprendieron con más de dos horas de metraje) la historia presenta a los personajes principales, los sigue durante su período de entrenamiento antes de los Juegos y finalmente, la recta final, con el evento propiamente dicho; todos los caminos conducen a la matanza sangrienta de estos jovencitos, pero el camino es  bastante particular y explora muy bien a todos los personajes y nuevos escenarios, la mitología de este universo, antes de darle al espectador en bandeja lo que vino a ver.

 Rodeando a Lawrence hay un gran elenco que sostiene una línea bien alta en cuanto a secundarios se refiere: el joven Josh Hutcherson sigue ascendiendo, en este caso como el apoyo masculino de Katniss en la arena de batalla (curiosamente, él es el que termina siendo defendido y no al revés, como suele suceder en cualquier película de acción/ciencia ficción) el hermano de Thor Liam Hemsworth tiene un papel pequeño pero a futuro, relevante, Woody Harrelson está genial como el borracho Haymitch (tomando un poco de inspiración de su último papel tragicómico en Zombieland), Elizabeth Banks la pega con su odiosa y superficial Effie Trinket, Lenny Kravitz sorprende gratamente con su estilista Cinna, y la lista sigue. Stanley Tucci es un presentador fervoroso, Wes Bentley es el carismático director de los actuales Juegos, Donald Sutherland es el poco agresivo Presidente (el libro lo pintaba mucho más cruel, pero creo que eso se deja ver más en los libros - peliculas - que siguen) y después están los Tributos de los otros Distritos, entre los que se destacan la adorable Rue de Amandla Stemberg, y los letales Cato y Clove de Alexander Ludwig e Isabelle Fuhrman, entre otros.

 Mas allá del elenco absolutamente concentrado, la dirección de Gary Ross es sublime para alguien que nunca filmó una película de acción en toda su filmografía; puede que a muchos les ofusque su peculiar óptica para filmar los Juegos con una cámara movida todo el tiempo, pero es ése detalle que le aporta realismo y veracidad a la angustiosa situación dentro del campo de batalla. Creo que ni Cloverfield había tenido tanta cámara movida, y eso que era una película de metraje encontrado, y metraje encontrado y cámara movida son dos términos que van de la mano. Yo creo que el experimento le salió muy bien a Ross. Si a esto le agregamos una banda sonora sutil y lacrimosa de parte del siempre cumplidor James Newton Howard, el combo es perfecto.

  Creo que Los Juegos del Hambre es una gran saga a seguir para aquellos que quedaron vacíos tras la ida de Harry Potter, y para lo que están cansados ya de los vampiros relucientes y chicas indecisas; tiene fuerza, tiene una historia atractiva, tiene personajes sólidos, tiene todo el combo necesario para atraer a los jóvenes como a los adultos. Y para los fanáticos, no hace falta que les diga más nada, acá tienen una película muy pero muy fiel.


Calificación: A-

lunes, 12 de marzo de 2012

Projecto X: Fiesta fuera de control (Proyect X)

 Año: 2012
Género: Comedia.
País: Estados Unidos.
Duración: 88 minutos.
Dirección: Nima Nourizadeh.
Intérpretes: Thomas Mann, Oliver Cooper, Jonathan Daniel Brown, Dax Flame, Kirby Bliss Blanton, Alexis Knapp, Brady Hender, Nick Nervies, Milles Teller, Martin Klebba.

"Tres amigos cursan el último año de secundaria mientras intentan hacerse populares para salir de su anonimato escolar. Su idea es sencillamente inocente: 'hagamos una fiesta a la que nadie olvidará'…pero nada los podrá preparar para esta fiesta. La noticia corre rápido a medida que se desvanecen los sueños, se ensucian las reputaciones y surgen las leyendas."

Agradezco nuevamente a Cinescondite por la oportunidad de ver la película en función de prensa.

Seguro que durante los últimos años de secundaria, uno pensó que esa época era el tiempo de gloria para salir de fiesta, emborracharse y pasar las mejores noches de sus vidas; ni lerdo ni perezoso, Todd Phillips (director de películas descontroladas como Old School, Due Date y las recientísimas y ultrapopulares Hangover) vio una oportunidad para llevar el descontrol de las despedidas de solteros de sus últimas películas hacia un territorio más juvenil, y el resultado es Project X, una película bastante polarizante en el sentido de que está dirigida a un sector demográfico específico que de seguro disfrutará con fervor esta fiesta alocada, y el resto no encontrará quórum al verla. 
 
Al comenzar la historia, un trío de perdedores (típicos arquetipos de este tipo de comedias) planean una noche fuera de serie para ganarse un nombre por sí mismos y terminar la secundaria con un sacudón de popularidad; ellos son Thomas, el agasajado, un chico bien común, su extralimitado amigo Costa y JB, el gordo tonto del grupo. No hay nada más raro en la historia, sino que sigue los mismos patrones de las nuevas comedias de adolescentes como Superbad y demases: los perdedores terminan conquistando la noche, convirtiéndose en leyendas y superando todo obstáculo imaginable. Donde cambia el enfoque es en el guión de la historia y por cómo encara la narración la película.

El actor devenido en guionista Michael Bacall (quien firmó una de mis favoritas de todos los tiempos, Scott Pilgrim  vs. The World) junto con el novato Matt Drake rellenan la trama con personajes básicos pero con diálogos frescos y llenos de mala leche, típico comportamiento de adolescentes, y con muchas situaciones que se van espiralando fuera de control para culminar en el caos máximo; por el otro lado, el director Nima Nourizadeh debuta con esta película, que opta por tomar el interesante punto de vista 'cámara en mano' para contar esta desopilante historia bien de cerca, mediante un chico más que filma toda la odisea y a través de los teléfonos que tienen varios protagonistas, creando varios puntos de vista que realmente lo hacen sentir a uno dentro de esta celebración del mal comportamiento.

El trio de protagonistas, meramente desconocidos, hacen un buen trabajo con una química palpable entre ellos, aunque el amigo gordo, Jonathan Daniel Brown sirva de punching ball verbal y apenas sobresalga como personaje, y el agregado de Martin Klebba este completamente de más como el enano desquiciado.

 Si gustaron de The Hangover y su secuela, no por algo el director de las mencionadas es productor acá: alcohol, drogas, sexo, no falta nada en este combo de entretenimiento asegurado que presenta Proyecto X. Mayores de 35, abstenerse, esta no es su clase de fiesta...


Calificación: B

martes, 6 de marzo de 2012

Adultos Jóvenes (Young Adult)

Año: 2011.
Género: Comedia dramática.
País: Estados Unidos.
Duración: 94 minutos.
Dirección: Jason Reitman.
Intérpretes: Charlize Theron, Patton Oswalt, Patrick Wilson, Elizabeth Reaser, Collete Wolfe.

"Mavis Gary es una escritora de literatura adolescente que regresa a su pequeño pueblo natal para revivir sus días de gloria e intentar reclamar a su novio de secundaria que está felizmente casado. Cuando su regreso resulta más difícil de lo que pensó, Mavis forma un vínculo inusual con un ex compañero que tampoco ha superado la época de secundaria."

 Tengo que ponerme al día con Jason Reitman, con Diablo Cody es otra la historia. No, nunca vi ni Juno (completa) ni Up in the Air, ni Thank you for smoking, soy un neófito en lo que se refiere al director; con Cody el tema es que vi su guionada Jennifer's Body y no me gustó ni medio, aunque la historia y los diálogos estaban cargados de guiños muy actuales. Entonces, ¿qué me pasó a la hora de abordar Young Adult? Descubrí un mundo nuevo, en el que los personajes no tienen una sola dimensión, y hasta sus actitudes más detestables tienen un poco de ternura y uno termina queriendo a estos seres tan extraños como entrañables.

¿Será la vida de Mavis la que tantos deseamos? Soltera, exitosa, con dinero, sin chicos, de fiesta todos los días, muy bonita, pero poseedora de un carácter fuerte. Escritora de una longeva saga de libros para adolescentes (jóvenes adultos), la sobra del final de dicha saga se cierne sobre ella, un mundo que no quiere dejar atrás porque forma parte de ella: de alguna forma, al escapar de su Mercury natal, el tiempo no ha pasado para ella y se sigue comportando como cuando tenía 17 años: como una psicótica perra reina de la noche de graduación, una joven adulta, una adolescente atrapada en el cuerpo de una mujer madura. ¿Es de extrañar que vuelva a su hogar con la idea de recuperar a su amor de la secundaria, casado y con una hija recién llegada, para rescatarlo de la vida aburrida de pueblo? ¿Suena descabellado? Bueno, para Mavis no es tan raro, es más, a ella le suena razonable, es una misión para ella.

 Así es como entramos al mundo del personaje creado por Diablo Cody, que ya viene hace rato planteando las relaciones entre gente joven y gente crecida, aunque en este caso en particular, los papeles recaen sobre un mismo personaje, interpretado con perfección y detallismo por Charlize Theron, esta diosa sudafricana que le da un nuevo significado al término perra. La historia de Cody es irreverentemente graciosa, y uno no puede más que reírse con las salidas de Mavis, quien siempre va contra la corriente, enredándose en situaciones dignas de sentir verguenza ajena. Lo que se perfila como un viaje de redención para el personaje no es sino uno de autodestrucción y descubrimiento, en el que no todo brilla para los personajes y todas las miserias salen a la luz, todos los trapitos al sol.

 Young Adult es un verdadero estudio de personajes, una película que va más allá de ver al personaje de Mavis insultando a gente y llevándose el mundo por delante; de acuerdo, esos momentos son extremadamente graciosos, pero son la cubierta de algo más grande, la punta del iceberg. Por debajo de la superficie se encuentran las brillantes interpretaciones del elenco al completo, encabezado por una Theron inspiradísima, haciendo de su personaje su propia persona, en el que cada detalle insuflado por la dupla Reitman & Cody funcionan para darle vida a un personaje que va a ser difícil que se saquen de su mente por un largo tiempo: yo todavía sigo alucinando con Mavis Gary.
 Como contrapeso se encuentra Patton Oswalt, un excelente actor que seguro han visto en varios secundarios y que acá es Matt el nerdo que detestaba la secundaria e incluso fue objeto de un crimen de odio, como bien lo remarca sonriendo Mavis cuando ve la muleta que usa, y no recuerda que Matt tenía su casillero junto al de ella, durante toda la prepa. Juntos tienen las mejores escenas, las más relevantes y las más ácidas: son personas totalmente opuestas pero a la vez, se necesitan. Una relación simbiótica muy linda.

 El reparto restante tiene buenas adiciones como el siempre solvente Patrick Wilson como el quid de la cuestión de Mavis, Buddy, y Elizabeth Reaser es la sencilla y plana esposa de Buddy, quien no tiene ni idea de a qué vino la famosa escritora. pero sin duda alguna, el personaje secundario más importante y que tiene una escena brutal que define a la película y a la historia es la joven Collete Wolfe, quien en una charla casi al final de la película dejará a más de uno sorprendido por el contenido de su charla con Mavis; totalmente sorprendido me quedé con la joven Wolfe.

 Como primera impresión completa de Jason Reitman, me quedo con que tiene una visión muy personal en sus películas: por lo que pude observar en Young Adult, hay un seguimiento casi invasivo para con el personaje principal, se siguen hasta los momentos más cotidianos y banales, como los viajes constantes a una sesión de mani-padi (manicuría-pedicuría, para los que no esten familiarizados con el término), los hábitos diurnos de Mavis ni bien se levanta, los momentos en los que escribe su obra final para la ongeva saga Waverley High, todo está cronometrado con un aplomo especial por Reitman. Incluso la recreación de un pequeño pueblo como Mercury, que parece atrapado en el tiempo

 La música juega un papel aditivo interesante en la película, ya que cuando no están sonando temas muy noventosos, la banda sonora por parte de Rolfe Kent crea un ambiente aciago y un tanto banalista a la vez, que encaja perfectamente con los estados de ánimo de Mavis.

  Realmente quedé fascinado con Mavis Gary, me pareció un personaje al que uno se aproxima sólo para ver como se relaciona con sus alrededores, pero la gracia está en realmente llegar al fondo de este profunda y singular mujer que ha creado Diablo Cody e inmortalizado Jason Reitman en Young Adult. El momento final, imperdible.


Calificación: A-

sábado, 3 de marzo de 2012

Inframundo: El Despertar (Underworld: Awakening)

Año: 2012.
Género: Acción/ Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos.
Duración: 88 minutos.
Dirección: Måns Mårlind y Björn Stein.
Intérpretes: Kate Beckinsale, Stephen Rea, Michael Ealy, Theo James, India Eisley, Sandrine Holt, Charles Dance, Kris Holden-Ried.

"Ha pasado más de una década desde que Selene y su amante Michael, híbrido entre humano y licántropo, derrotaran al Vampiro Mayor Marcus. En esos años la Humanidad ha descubierto la existencia tanto del clan de los vampiros como del de los licántropos y se ha lanzado a una lucha encarnizada para eliminar a ambas especies. Selene, capturada durante el genocidio, despierta de su letargo y se da cuenta de que se encuentra cautiva en un laboratorio herméticamente cerrado en Antigen, una poderosa corporación biotecnológica que se dedica a desarrollar la vacuna en contra de los virus que han creado a vampiros y licántropos.

 Selene se encuentra con que el mundo en el que una vez su raza se alzara orgullosa ya no existe y que su gente ha sido perseguida hasta el borde de la extinción y que los pocos supervivientes se ocultan bajo tierra. Rechazada por los clanes que aún quedan, Selene se enlista para apoyar a un joven vampiro, David, quien se une a ella en su sangrienta venganza contra Antigen, donde oscuras fuerzas conspiran para destruirla. Con sus tradicionales enemigos, los licántropos, otra vez en ascenso, incluso Selene parece no tener el poder suficiente para hacer frente a su más poderoso oponente: un superlicántropo alterado genéticamente."
Si te empalagaste  durante la boda y la eterna luna de miel de Bella Swan y el vampiro brillante en Breaking Dawn, despreocupate, que volvió Selene con ansias de sangre. Underworld: Awakening es el cuarto episodio de la saga popularizada por la encuerada Kate Beckinsale, que repite su papel luego de descansar en la tercera entrega (que fue una precuela, contando el origen de la batalla entre vampiros y licántropos) Con la nueva década la serie subió un cambio y aunque el estilo sigue siendo el mismo, algo ha cambiado, y puede ser para bien tanto como para mal...

Para adaptarse a las nuevas épocas, Awakening está hecha a las apuradas en 3D, entonces la historia poco importa: aunque la película acuse un guión a ocho manos, la trama es prácticamente nula y poco aporta al universo que retrata el film, aunque haya un hueco de doce largos años entre la última aventura de Selene y ahora la verdad sobre las dos razas batallantes esté a la luz el día (sic) para los humanos. El guión se encarga sencillamente de otorgar un poco de base para lo que es el claro atractivo de Awakening: la carnicería sin ton ni son.
 En las escasas pero de algun modo suficientes hora y cuarto que dura la nueva travesía de Selene, hay una historia con principio, nudo y pseudodesenlace (claro, siempre hay que dejar pie para una posible nueva entrega) Lo que importa a la hora de acercarse a esta propuesta es, primero, haber visitado alguna vez la saga anteriormente (no es un requisito fundamental, pero importa bastante para sacarle el mayor provecho a esta entrega) y por sobre todas las cosas apagar el cerebro para disfrutar de la brutalidad congelada de una Kate Beckinsale imparable y sanguinaria (hasta ahora, creo que es la entrega en donde se derrama más sangre de todas)

 Imposible pedir entonces que haya un desarrollo tangible de los personajes; aparte de sumarle puntitos a la historia de Selene, los nuevos personajes, a cargo de grandes actores siempre secundarios como Stephen Rea y Charles Dance (sip, el papá Lannister de Game of Thrones) tienen su cuota de pantalla que no agrandan ni ennegrecen en canon de la saga. El personaje detective de Michael Ealy trata pero no puede interesar con su triste historia de porqué se pondrá de lado de la vampiresa, es un personaje más; la que puede cambiarlo todo es la joven India Eisley, que tendrá un futuro en la saga (de seguir sacando películas, claro está)

 Los directores Måns Mårlind y Björn Stein tienen una sola película de habla inglesa nunca estrenada (Shelter, con Julianne Moore y Jonathan Rhys Meyers) por lo que no tengo en claro el estilo visual que utilizan los muchachos, porque a simple vista parece el tipo de proyecto para lanzarlos al mercado mundial en el cine de acción y ciencia ficción; el pro y el contra de esto es que su carta de presentación bien puede ser vista por el lado de un combo de acción y violencia truculenta sin par, y por el otro lado un pastiche de edición adrenalínica que no te deja ni pensar, apoyada en una historia muy pero muy ligera. No nos vayamos a los extremos, a todo el mundo les encanta una película de acción con un buen guión (Inception) pero cuando no hay solidez argumentativa (Sucker Punch) puede haber despliegue visual todo lo que quieras, pero no termina de enganchar al espectador, o cuando finalmente uno logra acoplarse a la narración, la película termina (como sucede con Awakening)

 Aquellos abonados a la saga verán en Underworld: Awakening un capítulo relleno de acción como ninguna película anterior, pero con una historia bastante floja que se hará notar incluso ante los menos exigentes; para el resto, es un festín de acción que dura lo justo y necesario para distenderse y, para cuando uno se de cuenta, ya ha terminado.


Calificación: B-

viernes, 24 de febrero de 2012

El juego de la fortuna (Moneyball)

 Conocida también como 'Rompiendo las reglas'

Año: 2011
Género: Drama.
País: Estados Unidos
Duración: 133 minutos.
Dirección: Bennett Miller.
Intérpretes: Brad Pitt, Jonah Hill, Phillip Seymour Hoffman, Robin Wright, Chris Pratt.

"Billy Beane, el director general de los Oakland A’s y el encargado de armar al equipo, tiene una revelación: todo el conocimiento general del béisbol está mal. Obligado a reinventar su equipo con un presupuesto limitado, Beane tendrá que ser más astuto que los clubes más adinerados. 
 Estos equipos de atletas únicos con el graduado de la Ivy League, Peter Brand en una extraña sociedad, reclutan jugadores baratos que los cazatalentos llaman defectuosos, pero todos ellos tienen la habilidad de permanecer en la base, hacer corridas y ganar partidos. Es más que béisbol, es una revolución – una que reta las tradiciones de la vieja escuela y pone a Beane en la mira de quienes aseguran que él está arrancando el corazón y el alma de este deporte."

  Aquellos que me conocen lo saben, pero lo repito para los que no tienen idea: detesto el fútbol, el basquet, todo aquel deporte en el que se forme equipo; quizás hay algunos que rescate como el voley o en susodicho baseball, pero nunca me van a ver mirando un partido, me aburren demasiado. Por extensión, creo que las películas de deportes son aún más aburridas y no les veo ningún valor de divertimento. Moneyball es la excepción a la regla: finalmente una historia deportiva logra captar mi atención completa, y supongo que es debido a que dos grandes guionistas se han puesto manos a la obra para engendrar esta historia basada en hechos reales.

 A la hora de acercarme a Moneyball, tuve en cuenta que lo primero que me saltaba a la vista, además del protagónico de Brad Pitt, era el guionado compartido por dos bestias del medio: el primero es Steve Zaillian, quien escribió grandes películas como su galardonado guión de La Lista de Schindler, Misión Imposible, Hannibal, Pandillas de Nueva York, Gángster Americano y mi última y gran favorita, La chica del dragón tatuado, y el segundo es Aaron sorkin, otro gran maestre que tiene entre sus títulos los recientes Charlie Wilson's War y ganó un Oscar por Red Social. ya con haber visto los últimos trabajos de estos dos señores podemos imaginar por donde viene la línea del libreto: una historia sencilla, entendible para aquellos (como yo) que no sabemos un moco de pavo de béisbol, con varios personajes y diálogos que en vez de ser parlamentados tal parece que son disparados desde la boca del elenco. Y ése creo que es uno de los puntos claves para disfrutar la película, y motivo más rotundo por el que esta película está nominada al Oscar: su guión, una excelente mezcla de historia y diálogos que arman el film y del cual no podía esperarse menos de las dos mentes conjuntas de estos grandes.

 Ahora, abordando la historia propiamente dicha, la racha de mala suerte de los Oakland A's y su posterior alza suenan un poco recurrentes con el Síndrome Cenicienta del que siempre pecan este tipo de propuestas, aunque es para aplaudir el tratamiento que el director Bennett Miller (Capote, con Seymour Hoffman en el protagónico que le valió su Oscar) para que este desarrollo no se note tan brusco ni se limite a dar típicos bandazos al punto sensible del espectador, como sí lo han hecho, cof, cof, otras producciones con las que comparte nominaciones al hombrecito dorado; la historia que narra Moneyball es sincera, y por sobre todo, racional, ya que el despunte del equipo se basa en cálculos y técnicas y más cálculos, además de una pizca de pasión: nadie les regala nada ni nadie recorre metas imposibles ni nada le cae al grupo de suerte. Todo está detrás de una (o dos) mente(s) pensante(s) que supieron cómo acomodar las fichas en el tablero para generar el mejor desempeño, incluso cuando nadie creyó en la mencionada técnica.

 Al frente del equipo está Billy Beane, el mánager alguna vez gran promesa del deporte que interpreta Brad Pitt; hace rato que Mr. Pitt dejó de ser más que una cara bonita en el cine, y en este caso demuestra un personaje maduro y sensible, aunque lo esconda bajo una capa de dureza que sólo se quiebra casi llegando al final. Podrá ser una escena emocional y todo, me compró, pero ese detalle, tan fuerte como lo es, no justifica su presencia en la terna a Mejor Actor; es más, si hablamos de personajes pétreos, mejos hubiera sido nominar a Ryan Gosling por su excelente Drive. Mismo caso con Jonah Hill: por fin se despegó de gran parte de su nerdo infinito, le quedan restos, pero no entiendo su postulación a Mejor Actor de Reparto cuando, y sin volverme repetitivo, Albert Brooks en Drive hizo un secundario más que aplastante. Cosas que no entiendo, y eso que no desmerezco en absoluto su fantástico trabajo en la película, sólo que es muy bueno y no excelente; si rescato a Phillip Seymour Hoffman, otro hombre orquesta en Hollywood: acá hace de entrenador obstinado y con sólo un par de palabras y un par de gestos te hizo una conversación. Alucinante.

 Hilando más y más fino, creo que Moneyball me abrió los ojos con respecto a cómo se maneja un club por dentro, con todos esos pases repentinos y con tan sólo 15 segundos de charla, y así de sencillo un club sella el destino de los jugadores; imagino que todos los clubes se deben manejar igual, y realmente hay que tener lo que se necesita para ser mánager y tratar de levantar a un equipo que está en las últimas y los brontosaurios del club no apuestan por innovar y arriesgarse. Ésa es la clave y la moraleja que presenta la película: el que no arriesga no gana, incluso si te llevás el desagrado de más de una persona.
 Aplaudo también las partituras de Mychael Danna, tan simples pero tan llenas de emoción que iluminan o ponen sombras a cada escena. Ciertos momentos me llegaron muy certeramente; un guiño a los Oscars no hubiese estado nada mal...

 Moneyball me sorprendió más por su condición humana y social que por el estigma que le tengo a las películas de deportes; quedó demostrado que con una historia interesante y un guión fresco y cautivador, se puede, como lo hicieron los Oakland A's.


 Calificación: B+

martes, 21 de febrero de 2012

Hugo

  También conocida como 'La Invención de Hugo Cabret'

Año: 2011.
Género: Aventuras.
País: Estados Unidos.
Duración: 126 minutos.
Dirección: Martin Scorsese.
Intérpretes: Asa Butterfield, Chloe Moretz, Ben Kinglsey, Sacha Baron Cohen, Helen McCrory, Christopher Lee, Jude Law, Emily Mortimer, Frances de la Tour, Richard Griffiths,
Ray Winstone.

"Hugo es un huérfano viviendo entre las paredes de una estación de trenes en los años 30 en París, arreglando relojes y otros artefactos, arte que aprendió de su padre y su tío. La única cosa que le queda que lo conecta con su padres es un autómata, un robot que no funciona, ya que la última pieza es una llave en forma de corazón que parece no encontrar. En su camino por encontrar la pieza restante conoce a un viejo cascarrarias que trabaja en la estación y a su joven ahijada, una chica en busca de aventuras. Pronto, Hugo descubrirá que ellos tienen una sorprendente conexión con su padre y el autómata, y mientras descubre dicha conexión, el viejo comienza a recordar su pasado y la significancia del mismo para con el mundo del cine."

 Alejándose claramente de sus fuentes habituales para creas historias oscuras y humanas, Martin Scorsese
eligió esta vez basarse en la novela de Brian Selznick La Invención de Hugo Cabret; no podía entender porqué había armado tanto revuelo el film, ya que durante su primer tramo es una exelsa aventura, técnicamente hablando, pero una aventura básica al fin y al cabo; y es cuando comienza el segundo tramo que la trama se agudiza y termina culminando en un inesperado y sentido homenaje a los comienzos de esa maravilla que llamamos Cine.

 Tenía todas mis dudas con respecto a Hugo: primero terminó siendo un fracaso taquillero, y después le cayeron once nominaciones a los Oscars. Había algo que no cuadraba, y esa ambiguedad entre falla y laureles hizo que me decidiera a verla. Contando con casi dos horas de metraje neto, una aventura dirigida hacia el público menor y adolescente puede resultar pesada (a mí me resultó pesada durante momentos) por más que Hugo toque todas las fibras sensibles de una buena historia de aventuras: un personaje principal huérfano, un puñado de secundarios entrañables y una aventura por pistas son condimientos primordiales en este tipo de propuestas. Pero donde realmente da la vuelta de tuerca el film es hacia adónde llevan todas estas pistas, que es el preciso momento en el que la trama ahonda en el pasado de los personajes y nos lleva en un viaje único y sentimental hacia los comienzos del Cine con mayúsculas, detalle por el cual Hugo se vuelve una película conmovedora y de tanta relevancia para recordar cómo nació el arte que inspira a tantas personas desde hace decenas de años atrás.

 La historia se beneficia también al tener a un elenco que entremezcla caras conocidas con figuras no tan vistas pero igual de excelentes: en un principio, el joven Asa Butterfield (The Boy in the Striped Pajamas) no me convencía demasiado, lo tenía como un par de ojos bonitos y nada más, pero conforme fueron pasando los minutos y la carga emotiva se va agregando cuadro a cuadro, Asa logró una actuación sólida y relatable; junto a él es un placer ver a la ascendente Chloe Moretz (Kick-Ass, Let Me In) interpretando a la culta Isabelle, una chica que vive aventuras a través de los libros y se muestra más que feliz al saber que está por verse inmersa en una ella misma; el tercer eje es el inefable Ben Kingsley, un actor al que no tengo mucho en estima pero que me sorprendió mucho acá como el frágil Papa Georges:
 Sin embargo, quienes más me sorprendieron fueron otros dos actores: el primero es Sacha Baron Cohen, al que deben reconocer como el irreverente Borat, y que se deshizo del traje de humorista zarpado y se calzó el de villano torpe de buen corazón, un papel que le vino como anillo al dedo; la otra es Helen McCrory, poco conocida comrcialmente pero que hace poco estuvo en la saga Harry Potter interpretando a la madre de Draco Malfoy, y que en Hugo tiene un papel lleno de nostalgia y que le permitió desbordar la pantalla con una clase de actuación magistral. Mis aplausos para ella.

 Tampoco me puedo olvidar de los casi cameos de ciertos actores, como el sencillo Jude Law como el padre de Hugo, Ray Winstone como su borracho tío, Emily Mortimer como la agradable florista de la estación, un añejo pero fantástico Christopher Lee como el librista Labisse, y la pareja de ancianos que se cortejan de Richard Griffiths (¡el tío Vernon de Harry Potter!) y Frances de la Tour. Unos secundarios excelentes.

 No por nada Hugo tiene tantas nominaciones a los próximos premios Oscar. Scorsese no hizo nada a medias y la película bien luce su elevado presupuesto con creces: desde la impresionantemente masiva recreación de una parís gloriosa de los años 30, con un vestuario estupendo y escenarios tan recreados al dedillo hacen que uno se sienta metido de lleno en la historia. La música de Howard Shore es lo primero que lo sumerge a uno en un ambiente parisino, con ese acordeón mágico y sublime que tan bien funciona siempre.
 Lo que sí puedo decir de la película es que es una gran oda al principio de todo, un homenaje de Scorsese disfrazado de película para chicos, y creo que ese fue su principal problema a la hora de acercarse a esta propuesta. no es una película para chicos, sino una película infantil PARA adultos; los chicos no van a entender lo profundo de la historia, al contrario que los grandes, que gozarán con cada guiño cinéfilo aportado por Martin.

 Hugo es una película de aventuras fuera del radar usual de Martin Scorsese, que comienza como una típica corrida de niños para terminar como un sincero y lacrimoso homenaje al nacimiento del Cine como lo conocemos hoy en día. Una hermosa película que no debería pasar por alto a todo aquellos que amen el cine.


 Calificación: A-

lunes, 20 de febrero de 2012

La Dama de Hierro (The Iron Lady)

 Año: 2011.
Género: Drama.
País: Reino Unido - Francia.
Duración: 105 minutos.
Dirección: Phillida Lloyd.
Intérpretes: Meryl Streep, Jim Broadbent, Alexandra Roach, Harry Lloyd, Olivia Colman, Anthony Head.

"La dama de hierro cuenta la historia de Margaret Thatcher, una mujer que atravesó todas las barreras de género y clase para ser escuchada en un mundo dominado por hombres. La historia habla del poder y del precio que se paga por éste, y es un sorprendente e íntimo retrato de una extraordinaria y compleja mujer."

 Cuida tus pensamientos porque se convierten en palabras. Cuida tus palabras porque se convierten en acciones..Cuida tus acciones porque se convierten hábitos. Cuida tus hábitos porque se convierten en tu carácter. Cuida tu carácter porque se convierte en tu destino.Nos convertimos en lo que pensamos.

 Ésa es una probada al a veces profundo guión que caracteriza a La Dama de Hierro, una nueva mirada al polémico personaje político de la dignataria inglesa Margaret Thatcher. Las biografìas siempre son un tema candente en el cine; películas que están especialmete orquestadas para que el  espectador se adentre en la sufrida vida del personaje histórico de turno generan controversia siempre al intentar humanizar las ícono más de lo debido y corre hacia el lado de la edulcoración excesiva. Tal es el caso de La Dama de Hierro, una película con más de un desliz narrativo pero con la fuerza imponente del personaje creado por una galardonada Meryl Streep, quien acá es más que nunca sinónimo de calidad.

Contada a travès de flashbacks hilados por una ancianísima Thatcher coqueteando al borde de la demencia (en todo momento la figura de su marido se le aparece a su lado - pequeño detalle, su marido murió hace años) es que el espectador ve el ascenso y caìda de esta mujer que no se detuvo ante nada para cumplir el sueño de su vida, cambiar la tierra en la que  vivió siempre, a costa de dejar de lado a su familia por el poder. Más allá de la osadía de mostrar a una otrora líder mundial caída en desgracia (todo el mundo está perplejo de su senilidad), la historia de vida de Margaret es por momentos fascinante por todo lo que logró como mujer en un lugar en donde la mujer era imaginable que llegara, pero por otro lado puede resultar un poco densa y tensa por la pegatina inmensa que resulta ver una escena tras otra de la vida de la dignataria.

A pesar de estar más que bien dirigida por Phillipa Lloyd (Mamma Mia!), la estrella es, por supuesto, la impresionante Meryl Streep dando una vez más uno de los papeles de su vida: más allá de la crediblísima prostética utilizada para recrear diversas etapas de la Thatcher, Meryl canaliza casi escalofriantemente los tics y modismos de la dignataria de una manera tan natural que asusta; es la verdadera columna vertebral de La Dama de Hierro y el principal aliciente a la hora de elegir la película para verla. El resto del elenco hace un más que eximio trabajo, acentuando la labor de Streep, con el siempre agradable de ver Jim Broadbent como el esposo de Margaret, y Alexandra Roach y Harry Lloyd como las versiones jòvenes de ambos también resultan un gran estímulo.

 La Dama de Hierro es una confusa y enrevesada biografía que tiene como hilo conductor la portentosa actuación de una Meryl Streep inspiradísima y que da casi miedo por la excelente interpretación de Margaret Thatcher. Para una clase magistral de actuación, ésta es su película indicada; para una historia de vida más imparcial, pueden ir buscando otras adaptaciones.
 Por más férrea y descomunal que esté Meryl, la película sufre de un guión al que se le pasó de raya la edulcoración del personaje histórico y una mezcolanza de escenas que pueden llegar a pesar en el espectador medio; el enfoque absoluto hacia el personaje de Margaret Thatcher afectó un poco al producto final, que se hubiera beneficiado de explorar los personajes cercanos a la Dama de Hierro. Aún así, es para lanzar laureles ante una portentosa y explosiva Streep: es su show absoluto.


Calificación: B

domingo, 19 de febrero de 2012

Caballo de Guerra (War Horse)

Año: 2011 Género: Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 146 minutos.
Dirección: Steven Spielberg.
Intérpretes: Jeremy Irvine, Peter Mullan, Emily Watson, David Thewlis, Tom Hiddleston, Benedict Cumberbatch, Celine Buckens, Toby Kebbell, David Cross.

"Caballo de guerra nos cuenta la extraordinaria historia de amistad que surge entre el joven Albert y un caballo llamado Joey, separándose sus caminos a causa de la Primera Guerra Mundial. El padre de Albert vende a Joey a la caballería del ejército británico para luchar en el frente. Joey será testigo de un extraordinario periodo de la Historia con la Gran Guerra como trasfondo. A pesar de los obstáculos que encuentra en su camino, su coraje será fuente de inspiración para todos los que se cruzan con el noble animal. Albert no puede olvidar a su caballo y abandona su hogar para luchar en los campos de batalla de Francia. Allí busca incansablemente a su amigo para traerlo sano y salvo a casa."

Steven Spielberg, el tío Steven, ataca de nuevo con una historia extremadamente larga y sensiblera, de esas que tanto le gustan a él, pero que tiene varios puntos a favor para que no todo el lastre caiga por la borda almibarada de la película.

Curiosamente, durante todo el metraje de Caballo de Guerra seguimos los pasos de un caballo indómito, Joey, y su vida a través de sus vivencias en un pequeño pueblo de Inglaterra, antes y durante la Primera Guerra Mundial. Es un punto de vista sumamente extraño, en el que los personajes humanos quedan relegados a un segundo plano y la historia va transcurriendo poco a poco a medida que Joey transita los peligrosos escenarios de una guerra virulenta. 

Si bien Spielberg elige contar la guerra desde un costado más seguro a su violentamente real Saving Private Ryan ya que el objetivo acá apunta a un ambiente más comercial y familiero, Caballo de Guerra es una épica un tanto lenta, que no tiene los chispazos de aventura a los que nos tiene acostumbrados el director ( momentos que sí pudimos disfrutar con la brillante The Adventures of Tintin); quizás es el hecho de que las diferentes historias que se entrelazan entre sí van trabando un poco el relato y se hace cansino en ciertos pasajes, pero artísticamente el film es impecable: escenarios que quitan el aliento, una producción puntillosa y cuidada, unas escenas de guerra perfectas y preciosas (la escena del caballo corriendo por las trincheras de noche es uno de los momentazos del film) y por supuesto, una banda de sonido sublime, a cargo del imperecedero John Williams.

El multitudinario elenco de esta historia casi coral tiene a muchas promesas jóvenes en el cine, como Tom Hiddleston (Thor, The Avengers y Midnight in Paris) Benedict Cumberbatch (la aclamada serie Sherlock) y David Kross (The Reader), a los que se les suman los debutantes Jeremy Irvine como el dueño del caballo y una bonita y simpática Celine Buckens. No debemos olvidar, por supuesto, a otros grandes del cine como Emily Watson y David Thewlis, quienes siempre brindan personajes secundarios de calidad. Otro detalle que no se debe pasar por alto es que la mayoría del tiempo vemos la película a través de los ojos de un caballo, el protagonista principal del film, y el uso de los equinos en el proyecto fue sublime, ya que estuvieron tan bien amaestrados (y tan bien dirigidos también) que transmiten emociones com sus movimientos y sus reflejos; eso me pareció brillante, y era uno de los temas que no sabía cómo iba a funcionar en la película.

Y aunque el elenco sea eximio, hay algo en Caballo de Guerra que desentona, y es esas ganas terribles de agradar a todo el mundo, de generar lástima y, por supuesto, sacar cuantas lágrimas posibles para llegar a los tan ansiados galardones. No es culpa de los guionistas Lee Hall (Billy Elliot) y Richrd Curtis (Four Weddings and a Funeral, Nothing Hill, Love, Actually) porque lograron un trabajo excelente en su guión, pero la exarcerbada penura que destila la película es demasiado, incluso cuando estamos ante un Spielberg a puro despliegue visual.

 Caballo de Guerra es otra gran película de Spielberg, quien sigue impertérrito en cuanto a cine de calidad se precie; una lástima que empuje demasiado para gustarle al público con una historia correcta, pero por demás empalagoso al extremo.


 Calificación: B+

sábado, 11 de febrero de 2012

Negras Navidades (Black Christmas) (1974)

 Conocida también como 'La Residencia macabra', 'Navidad sangrienta' y 'Noche de Terror'

Año: 1974.
Género: Horror.
País: Canadá.
Duración: 98 minutos.
Dirección: Bob Clark.
Intérpretes: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder, John Saxon, Andrea Martin, Marian Waldman.

"Las integrantes de una fraternidad universitaria se disponen a festejar la noche de la víspera de Navidad. La celebración se convierte en una traumática pesadilla cuando unas llamadas obscenas rompen la serenidad y dejan claro que un psicópata esta acechando a las chicas que residen en el campus."

 Cuatro años antes de que el género del horror cambiase para siempre con la entrada de  John Carpenter y su Halloween en 1978, hubo un antecedente más que indica que el slasher no nació con la persecución imparable de Michael Myers, sino que todo comenzó en una hermandad de señoritas en plenos festejos navideños, con llamadas acosadoras que llevarían a una matanza indiscriminada: con Billy nació el verdadero terror.

 En medio de los festejos por Navidad, el grupo de mujeres recibe una llamada de un desconocido. ¡Es el acosador de nuevo!, clama Jess, la protagonista principal, incidiendo que no es la primera vez que el pervertido llama para asustarlas con sus obsenidades sin filtro. ¡Como para no asustarse con esa voz macabra que proviene del otro lado del teléfono! No hay grandes momentos de terror puro en el film, pero cada llamada es una tortura, porque el tono de voz del acosador verdaderamente transmite miedo a cada poro del cuerpo.

 Como película de horror de los 70, Black Christmas no podía actuar sin tener una calma relativa durante todo su metraje para ir aumentando poco a poco el nivel de inseguridad. Muchos dirán ¡No pasa nada durante casi toda la película! pero esa es la gracia de las películas de esa época: se concentraban más en construir los personajes, en avanzar paso a paso, en mostrar apenas lo suficiente para sugerir, antes que tirar toda la carne al asador y elevar exponencialmente la violencia, como hoy en día,  y como bien se puede ver en el remake de este mismo título (cuya reseña pueden encontrar aquí)

 A diferencia del remake, esta vez los personajes son un grupo que se reduce a la dulce Jess, la tranquila Phyl, la borracha Barb, la inocentona Clare y la madre de la hermandad, una señora Mac subida de tono. Olivia Hussey compone a una Jess que transmite angustia cada vez que le toca atender el teléfono y escuchar la voz del acosador, mientras que la otra cara de la moneda es la zarpada Barb de Margot Kidder (la Lois Lane de las Superman de Christopher Reeve) la hermana borracha a la que no todas quieren pero que tiene los mejores momentos de la película; Andrea Martin interpreta a la rara Phyl con sobriedad, mientras que la señora Mac de Marian Waldman es extremadamente hilarante cada vez que nos muestra donde esconde sus reservas de alcohol; es extraño como hicieron encajar esas escenas graciosas durante la primera parte de la película, pero funcionan.
 Por otra parte, el elenco masculino acompaño soberbiamente a las féminas: por un lado tenemos al Teniente Fuller de John Saxon (el padre de la heroína de A Nightmare on Elm Street de Wes Craven) y por el otro a Keir Dullea y sus magnéticos ojos azules siendo Peter, el conflictuado novio de Jess. Muy buen trabajo de parte de los dos.

 El director Bob Clark hizo un buen duo con el guionista Roy Moore; Clark expmirió al máximo la enorme casa para tener varias tomas de la acción entre paredes con un ojo avizor inquietante, apacible pero atento, en donde se destaca más el punto de vista del asesino, técnica que luego se haría reconocida con los ataques de Michael Myers en Halloween; esos ratos en los que somos el asesino, y escuchamos su respiración, son únicos.
 Por otro lado, el guión de Roy Moore es sencillo y va al grano, está plagado de personajes interesantes y no recurre a trucos mañidos con respecto a la acción y las muertes, es más, deja un par de cabos sueltos, y principalmente la historia detrás del asesino, para que cada uno se arme la historia previa y lo que pasa en la conclusión del film. Raras veces una película de horror te deja picando el final para que uno arme el rompecabezas por sí mismo.

 Black Christmas es un hito en la historia del cine de terror, originando en sus fotogramas lo que luego sería una constante a seguir en propuestas de esta clase; es una pena que la avalancha de historias similares la haya llevado al ostracismo, pero que es una ficha importante en la historia del horror, lo es, y nadie le va a quitar ese título.


  Calificación: A

miércoles, 8 de febrero de 2012

Juego de Tronos (A Game of Thrones)

"En el legendario mundo de los Siete Reinos, donde el verano puede durar décadas y el invierno toda una vida, y donde rastros de una magia inmemorial surgen en los rincones más sombríos, la tierra del norte, Invernalia, está resguardada por un colosal muro de hielo que detiene a fuerzas oscuras y sobrenaturales. En este majestuoso escenario, lord Stark y su familia se encuentran en el centro de un conflicto que desatará todas las pasiones: la traición y la lealtad, la compasión y la sed de venganza, el amor y el poder, la lujuria y el incesto, todo ello para ganar la más mortal de las batallas: el trono de hierro, una poderosa trampa que atrapará a los personajes y al lector."

 Luego del viaje épico fantástico y el alucinante mundo creado por John R. R. Tolkien, pensé que en el plano de la literatura fantástica y épica no quedaba nada más por explorar o, mejor dicho, nada que se asemeje a la Tierra Media. No voy a ser un hipócrita y decir que conocía a la saga de Canción de Hielo y Fuego desde antes de la maravillosa serie de HBO, pero lo cierto es que apenas había escuchado comentarios al pasar de ambientes un tanto BigBangTheorianos (espero que entiendan mi pequeña burla acá) y nunca les presté atención hasta momentos después de terminar el décimo capítulo de la primera temporada de la serie.

 La serie me cautivó completamente, y no fue hasta que leí el libro en el que se basaba que me di cuenta de hasta qué punto llegaron los creadores para adaptar con sumo lujo de detalles la intrincada red de traiciones y acción que posee Juego de Tronos, el primer libro de la saga que constará de un total de siete, y de la que no puedo despegarme.

 Pero primero, un anuncio: ni lerdos ni perezosos, la editorial Plaza y Janés sabía que estaban frente a un exitazo, y por eso decidieron cobrar el libro con la inusual cifra de $150 pesos; por suerte, descubrí que la versión en inglés estaba disponible (así como también sus dos secuelas) por $56 pesos: prácticamente, con la plata del primero en castellano puedo conseguir las primeras tres novelas en inglés y leer la saga en su idioma original. Tengo la suerte de saber inglés fluidamente, pero igual sigo pensando que es un precio injusto para aquellos que no manejan bien el idioma.

 En fin, a lo que ibamos.
 George R.R. Martin, maldito bastardo. No puede creer todavía que alguien pueda construir un mundo tan variado de personajes y con tantos detalles como lo hizo Martin en su obra; esta historia de vicisitudes reales en la que las ansias de poder hacen sucumbir a todos los personajes está contada desde muchos puntos de vista, concretamente ocho en el primer libro, con tres escenarios diferentes que cubrir. Algunos personajes están en la misma trama y es así que podemos ver algunos problemas desde diferentes ópticas, mientras que otras tramas cubren el restante de los escenarios. Sin lugar a dudas, la trama central que involucra a la familia Stark casi al completo es la línea general más desarrollada y la más interesante de seguir, con todas las intrigas palaciegas que son casi imposibles de dejar de lado. Por eso, cuando la historia cambia de enfoque y se dirige hacia la Gran Muralla de Hielo, o cruzando los mares para contar la historia de la desterrada heredera Danaerys, uno no puede dejar de sentirse decepcionado por el brusco cambio, pero igualmente, las historias estan interconectadas y no son un desperdicio en absoluto.

 Antes hablaba del desarrollo magnífico de los personajes; están tan bien descriptos, con sus personalidades y sus enojos, sus lealtades, sus odios, que se notan humanos por demás, pero tan bien caracterizados que o se ama a los buenos o se odia rotundamente a los villanos. No hay medias tintas, y los buenos no siempre ganan, como pude descubrir tristemente en este primer libro... aunque la venganza será hermosa. Otro punto que me dejó helado al ir leyendo la novela es la facilidad del autor de sacrificar a personajes importantes en favor de una historia realista: al matar despiadadamente a un grupo variopinto de puntos claves en la historia crea esa sensación de desasosiego y temor de que nadie llegue vivo hasta el final; ese temor a lo inesperado hace al libro grande también.

Creo que tengo una nueva adicción, no puedo parar de leer el libro, y aunque me costó su tiempo terminarlo en inglés, seguiré leyendo así para embeberme de lo genuino de su escritura. Fanáticos de la épica fantástica, y para todos aquellos buscadores de una historia rebuscada, traidora e intrigante, están de parabienes. Hay Juego de Tronos para rato...
Calificación: Excelente