jueves, 21 de febrero de 2013

Lincoln

Año: 2012.
Género: Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 150 minutos.
Dirección: Steven Spielberg.
Intérpretes: Daniel Day Lewis, Sally Field, David Strathairn, Tommy Lee Jones,  Joseph Gordon-Levitt, James Spader, Hal Holbrook, John Hawkes, Jared Harris.

"Mientras la Guerra Civil continúa su curso, el presidente americano lucha por finalizar la misma al mismo tiempo que combate junto a su gabinete por la abolición de la esclavitud."
 Hace falta un gran hombre para contar la historia de otro gran hombre, y que mejor que el incombustible Steven Spielberg para retratar el período más fascinante de la presidencia de uno de los monumentos más queridos por el pueblo americano, el de Abraham Lincoln. Como no podía der de otra manera, Spielberg sale airoso en Lincoln, una cálida y afectiva biopic que, a través de un elenco de lujo, narra uno de los momentos claves en la vida de uno de las grandes figuras políticas de todos los tiempos.

 Con una alborotada duración de 150 minutos, algo que se está volviendo cansino con todas las nominadas al Oscar este año, uno hubiese pensado que Spielberg tomaría el cuadro completo de Lincoln para contar su vida al completo, pero el hábil director nos hace olvidar prontamente que no estamos frente a un a historia de vida sino a un episodio en particular que requiere intimidad y seguimiento, dos características que se vuelven regla en el film. Lincoln se mueve en dos ejes, que en verdad son dos caras de una misma moneda; el primero es la Guerra Civil, que se está llevando la svidas de incontables personas, amén de la discusión del segundo eje, que es la Decimotercera Enmienda de la Constitución, que boga por el derecho de abolir la esclavitud.

En este marco en donde la Guerra lo está detruyendo todo y las reuniones en el Congreso se tornan más intensas mientras las facciones republicanas y demócratas encarnizan una batalla política, el foco sobre el presidente Lincoln se establece mediante la muestra de un carácter afable y calmado, lejos del semidios representado en todos los libros de texto y biografías. A través de una potente y humana actuación de parte de un enorme Daniel Day-Lewis que tiene asegurada su próxima estatuilla al interpretar a través de diferentes capas al agobiado y cansado presidente, que nunca dejó a nadie de lado para ser el Abraham Lincoln padre, esposo, político y pilar de una sociedad americana en una de sus peores horas. Es casi imposible no ver a otro actor más que Day-Lewis caraterizado como el altísimo presidente, cuya cordialidad al compartir historias con cualquiera que este alrededor suyo hacía que se ganase el respeto de todos.

 La calidad actoral no se remite sólo a Day-Lewis, que ocupa un lugar principal en la trama y cuando está en pantalla nadie le roba el momento, sino que también sus pares alrededor tienen su momento de gloria, en particular Sally Fields y Tommy Lee Jones ambos en los papeles de sus vidas como la acongojada esposa fiel del presidente ella y él como Thaddeus Stevens, uno de los grandes políticos a favor de la Enmienda, cuyas razones se van discerniendo a medida que transcurre el film para concluir su historia en una escena emotiva y llena de significado. Más allá de estos grandes actores, todos los secundarios y terciarios son nombres conocidos y que reflejan la calidad que significa estar frente a un producto de Spielberg; nombres como Joseph Gordon-Levitt, David Strathairn, un irreconocible James Spader y más agracian la pantalla con sus pequeñas pero significantes interpretaciones.

En conjunción con su colaborador en Munich Tony Kushner, Spielberg logra que durante dos horas y media la cantidad de debates sean interesantes hasta culminar con una verdadera escena llena de suspenso como lo es la votación final en la sala del Congreso; dicha escena tarda en llegar pero hacia allí se dirige toda la fuerza de la película, y el resultado es impecable, si tenemos en cuenta que Spielberg es ayudado en su narrativa con el cinematógrafo Janusz Kamiński y el compositor John Williams, el resultado es una combinación perfecta.

Con un resultado superior al demostrado el año pasado en War Horse, Steven Spielberg logra realizar un sentido homenaje a una de las figuras que lo marcó como persona; de una calidad isuperable y con un elenco de alto nivel, Lincoln es un gran legado en la creciente filmografía del director y una biografía precisa y admirable.


 Calificación: A-

Silent Hill: La Revelación (Silent Hill: Revelation)

 Conocida también como 'Terror en Silent Hill 2: La Revelación'

Año: 2012.
Género: Horror.
País: Canadá - Estados Unidos - Francia.
Duración: 94 minutos.
Dirección: Michael J. Bassett.
Intérpretes: Adelaide Clemens, Sean Bean, Kit Harrington, Carrie-Anne Moss, Malcolm McDowell, Deborah Kara Unger, Martin Donovan, Radha Mitchell.


"Heather Mason  y su padre llevan casi toda la vida huyendo de unas misteriosas fuerzas que los persiguen. Ahora, justo cuando la joven está a punto de cumplir los dieciocho años, su progenitor ha desaparecido, momento en el que ella descubre que no es quien creía ser. Dicha revelación le lleva a adentrarse en un mundo demoníaco que amenaza con encerrarla para siempre en el misterioso pueblo de Silent Hill."

 ¿Esperé seis años para esto?
 No me da verguenza admitir que adoro Silent Hill, y la considero una de las mejores adaptaciones hechas de un videojuego por haber conseguido capturar la misma esencia de los juegos, pero tras esperar demasiado de una secuela que tardó años en llegar, la decepción no pudo haber sido mayor al conseguir en Silent Hill: Revelation una continuación pobremente gestada, hecha con acuciantes faltas de ideas y que significa una falta de respeto tanto para el fanático como para el mero espectador.

 Claramente, Michael J. Bassett tenía un desafío muy grande, por partida doble y hasta triple: complementar el gran trabajo que lograron en el pasado Christophe Gans y su guionista Roger Avary, continuar la historia como ellos la dejaron, adaptar la línea narrativa del juego Silent Hill 3 y lograr incorporar detalles nuevos a la trama para no cumplir con una traslación vacía y obvia. La presión debe haber sido demasiada, porque Bassett fracasó en absolutamente todos los campos, incluso bajo la mirada despreocupada de unos productores que cortaron en un tercio los valores de producción de la película, con lo cual los recursos escasearon y la improvisación se apoderó del proyecto.

 Durante una angustiosa y aborrecible duración de noventa minutos, el director inglés se gana rápidamente el odio de prácticamente todos al adaptar esta historia, una que continúa las ramificaciones del primer juego -y por ende primera película- de una manera simplista y casi criminal, en donde los constantes guiños a los gamers terminan por ofender a raíz de su mala utilización. Los intentos por ingresar nuevos detalles a la mitología se ven obsoletos y cualquier arrojo de inteligencia se opaca con unos valores de producción paupérrimos, que hace que todos los escenarios luzcan como el mismo, pero reutilizado una y otra vez. Al seguir de cerca una secuela tan esperada, ver cómo los diferentes actores que encarnaron a las contrapartidas del juego volvían a por más o al encontrar las fotos del set, todo indicaba que por fin el sueño de continuar la historia se vería plasmado en pantalla. Pero el sueño debe terminar, como dijo el villano en la primera parte, y así fue.

  La trama retoma unos años después del fin de la original, con un Christopher Da Silva y su hija ya adolescente en plena fuga del culto que pretende tener a la chica de vuelta en sus garras para sus religiosos planes de purificación mundial. Para atraer a la joven Heather nuevamente a Silent Hill, su padre -un Sean Bean de acento fuerte demasiado desarticulado para funcionar apropiadamente- es secuestrado y ella, con la ayuda inesperada del joven Vincent -horrible Kit Harington, al que le faltan varias clases de actuación encima-, debe regresar al pueblo tan temido para rescatar a su papá y liberarse finalmente de las terroríficas pesadillas que la acechan y no la dejan vivir una vida normal.

Y hasta ahí puede decirse que Silent Hill 2 es buena. Cuenta nuevamente con una atmosférica banda sonora, cortesía de Akira Yamaoka y Jeff Danna, alguna que otra escena decente -el enfrentamiento sobre la calesita es verdaderamente intimidante e interesante- pero todo se termina cuando el guión acartonado, firmado por el propio Bassett, mastica toda la información por el espectador, sin dejar que uno mismo arme sus propias conclusiones como sí pasaba en la primera parte. Los personajes secundarios actúan como cameos, con un desperdicio de la psicodélica Dahlia Gillespie de Debora Kara Unger, de la triste villana de Carrie Anne Moss o incluso Malcolm McDowell, cuya época de gloria ha pasado y lo ha dejado en la banquina. Sólo puede destacarse que Adelaide Clemens, cuyo parecido con Michelle Williams es impresionante, es la que mejor sale parada componiendo a la sensible pero aguerrida protagonista.
 Nada más se puede decir de Silent Hill: Revelation excepto que es un clavo en el ataúd de una saga que podía llegar a convertirse en algo más potente que la de Resident Evil pero que luego de una decisión torpe tras otra culmina en un producto olvidable y tonto como el que nos precede. La humillación del fanático dentro mío es demasiado dolorosa por haber esperado tanto tiempo para esto.


Calificación: C-

jueves, 31 de enero de 2013

Django sin cadenas (Django Unchained)

Año: 2012.
Género: Aventuras/Drama/Western.
País: Estados Unidos.
Duración: 165 minutos.
Dirección: Quentin Tarantino.
Intérpretes: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson.


"Con la ayuda de un cazador de recompensas alemán, un esclavo libre se embarca en un viaje para rescatar a su esposa del brutal dueño de una plantación en Mississippi."

Quentin Tarantino es un nene grande caprichoso y con cada película lo demuestra más y más. No es secreto alguno que el tío Quentin adora el spaghetti western, una de las grandes influencias en su filmografía, y con Django Unchained le da rienda suelta a sus fantasías del Oeste más salvajes en un film que rebosa hectolitros de sangre y carcajadas a partes iguales.

En el marco de la época pre Guerra Civil, y por durante dos horas y media que uno no quiere que termine más, Tarantino narra una historia de eslavitud, venganza y redención utilizando como faro guía al Django de un excelente Jamie Foxx, acompañado de su nuevo mejor amigo y compañero de batallas, el estrambótico y correcto Dr. King Schultz (un doblete magnánimo de parte de Christoph Waltz) Como no podía ser de otra manera, la brutalidad, marca constante en todos los trabajos del director, se hace presente de una manera cruenta y despiadada, tan sólo desenfocándose cuando el espectador ya ha sufrido demasiado y necesita un descanso.

Lo que no pasaba en anteriores aventuras del director es la condensación en una misma línea narrativa la comedia negra (negrísima, al gusto Quentin) y las escenas de suspenso rabiosas, de ésas que le ponen a uno los nudillos blancos de la tensión; por momentos estamos viendo escenas que lo hacen a uno arrancar a las carcajadas y por otros los ojos están fijos en la pantalla, atentos a cada movimiento y paso en falso de los protagonistas. Tenía mis reservas de si el elenco resultaba en ciertas partes desafortunado, pero Jamie Foxx tiene un viaje de emociones que para el final de la película lo dejan más que bien parado y con aires de ícono de culto en cualquier momento; quien quizás sale bien parado es Waltz repitiendo un papel peculiar y demasiado justo para él, provocando más de un déjá vu con su Hans Landa de Inglorious Basterds. Sorprende gratamente el ridículamente serio y lleno de aspavientos Monsieur Candie de un Leonardo Di Caprio, eclipsado solamente por el taimado sirviente Stephen de un agradablemente irreconocible Samuel L. Jackson a quien el papel le sienta de perlas. Los cameos y apariciones especiales se suceden en cada escena y cada tramo, y sin dudas la más genial y aplaudida será la participación del eterno Franco Nero, el Django original.

Como el elenco, todo en Django Unchained está orquestado hasta el más minimo detalle, cortesía de un director meticuloso que no le teme a los acercamientos raudos a la cara de los protagonistas, un detalle casi caricaturesco que le da un regusto diferente a todas sus películas; la banda de sonido es un apartado que nunca decepciona, y acá las melodías de Ennio Morricone se entremezclan con las nuevas creaciones de Rick RossJohn Legend para provocar una combinación armónica fastuosa y fabulosa. Mientras su anterior film puede haber resultado violento en los últimos tramos, con esta nueva historia Quentin se da el lujo de hacer saltar la sangre hasta el techo, y también de pasar a la historia con un clímax tan audaz y sangriento que la pelea de Uma Thurman en Kill Bill es cosa de críos.

Poco y nada se le puede criticar a Django Unchained, un brutal festín de sangre, violencia y risas como sólo Quentin Tarantino nos puede mimar, demostrando que, como los buenos vinos, mejora con cada año que pasa.


Calificación: A-

El lado luminoso de la vida (Silver Linings Playbook)

Conocida también como 'El lado bueno de las cosas'

Año: 2012
Género: Comedia dramática.
País: Estados Unidos.
Duración: 122 minutos.
Dirección: David O. Russell.
Intérpretes: Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Jacki Weaver, Chris Tucker.


"Después de una temporada en una institución mental, el ex profesor Pat Solitano se muda de nuevo con sus padres y trata de reconciliarse con su ex esposa. Las cosas se ponen más difíciles cuando Pat conoce a Tiffany, una extraña joven con sus propios problemas."

Cuando una observa las películas nominadas a los premios Oscars este año, no es difícil destacar del patrón que Silver Linings Playbook es lo que podría llamarse la comedia optimista por decantación que siempre tuiene su lugar en la terna; entrar a la sala a verla con este prospecto solo puede significar una impresión más que positiva, ya que la película rompe con varios esquemas en una historia que no escatima en toques de comedia ni en un drama sensible y realista, sin olvidar una de las relaciones románticas más entrañables de los últimos años.

La primera inmersión en el mundo narrativo de David O. Russell (me saltée The Fighter incluso tras su fragor en los Oscars) no puede ser más que agradable y estruja el corazón con las situaciones en las que se ven entrometidos sus personajes, basados en el libro homónimo de Matthew Quick. El eje fundacional de la película es la relación entre dos mercancías dañadas, tanto por el lado del profesor bipolar Pat Solitano que está a un paso de perder la mente definitivamente luego de ocho largos meses de reclusión como por el lado de Tiffany Maxwell, una joven viuda con más problemas mentales de los que ella está dispuesta a aceptar.

El camino de estas dos almas en pena se verán irreversiblemente cruzados para lograr una de las químicas más explosivas y creíbles vistas en pantalla recientemente; sin duda alguna, la elección de un Bradley Cooper lleno de potencial y explosivo en su caracterización como el atribulado Pat y la de Jennifer Lawrence como la carismática y cándida Tiffany funcionan como columna vertebral de esta comedia que cuando quiere se comedia tiene diálogos incisivos geniales, y cuando le toca el turno de generar empatía por las situaciones dramáticas, lo hace con un timing preciso y de relojería. Todos los personajes resultan interesantes, aunque la luz este enfocada en la pareja, quienes tienen los momentos más logrados y de peso en la trama.

Más allá de un manejo increíble de los diálogos, que realmente tienen profundidad y fuerza propias, la dirección de Russell genera una inestabilidad que refleja sin miramientos el estado mental de la pareja protagónica, pero que nunca marea ni confunde; su manera de encarar a un elenco que no tien desperdicio es sutil y logra sacarle el jugo al máximo, con un Robert De Niro que reluce como hace rato que no lo hace como el combativo padre de Pat, quien podría haber heredado a su hijo con ciertos toques de locura propia, además de una correcta Jacki Weaver que ameniza como la matriarca Solitano; por un lado festejo la nominación de De Niro y espero que gane, pero en esta oportunidad no le veo sustancia mayor a la nominación de Weaver, por ejemplo. Sí festejo el pequeño papel secundario de Chris Tucker, insufrible desde las Rush Hour pero que bajo una buena dirección se acerca al grado de comedia de lo que fue su papel más memorable, el Ruby Rhod de The Fifth Element.

Maniobrando entre el pesar y la positividad, entre la esperanza y la locura, entre el amor y el resentimiento, las emociones fluyen descontroladas; dirigida con proeza y tino por un director que sabe de relaciones humanas, y un elenco soberbio y bien sostenido, Silver Linings Playbook se va colando poco a poco en la mente y el corazón del espectador, hasta liberar su radiante luz desde dentro. Y no está nada mal sentirse realizado al salir de la sala.


Calificación: A-

La noche más oscura (Zero Dark Thirty)

Año: 2012
Género: Thriller.
País: Estados Unidos.
Duración: 157 minutos.
Dirección: Katrhyn Bigelow.
Intérpretes: Jessica Chastain, Jason Clarke, Joel Edgerton, Jennifer Ehle, Mark Strong, Kyle Chandler, Édgar Ramírez, Chris Pratt, James Gandolfini.

"Maya es una joven agente de la CIA, encomendada a la Embajada americana de Pakistán; allí pasará de ser una novata en el campo a dirigir ella sola una misión que durará diez años para encontrar a una de las amenazas terroristas más grandes de los últimos tiempos: Osama Bin Laden."

Katrhyn Bigelow obtuvo el reconocimiento que siempre se mereció con The Hurt Locker, y ahora que está totalmente enfrascada en la zona de guerra se despachó con un ingente thriller que tiene como epicentro a la polémica captura del terrorista Osama Bin Laden; Zero Dark Thirty entonces narra absorbente persecución durante diez años comandada por una audaz e implacable agente de la CIA que se atrevió a todo para conseguir el premio mayor.

Era más que obvio que una película que cuenta la visión americana de la búsqueda de Bin Laden iba a traer consigo un sinfín de pólemicas críticas de patriotismo americano y nacionalismo exacerbante, pero Bigelow está interesada totalmente en presentar a un personaje y girar alrededor del mismo todas las diferentes vicisitudes y giros de una caza que tuvo a dos presidentes al mando; como si se tratase de un episodio de lujo de la serie 24 o la reciente Homeland, Zero Dark Thirty se enfoca en todos los detalles técnicos y los recursos utilizados por la CIA para unir cabos y atrapar a la aguja en el pajar. Bigelow y su colaborador, el guionista Mark Boal no pierden tiempo en presentar su película mediante una tensa y dura escena de tortura, que termina resultando aleccionadora al mismo tiempo que marca el bautismo de fuego de Maya, la protagonista.

El desafío de Bigelow al retratar una obsesión personal como la de Maya y a la vez contar la caza y captura del terrorista mediante conexiones, persecuciones y recopilación de información denota una tarea hercúlea que la directora cumple con acierto al entregar como resultado final un film que resulta tenso pero a la vez no se puede dejar de ver. Mientras que no es una película de acción tradicional, Katrhyn crea un impresionante nivel de suspenso en el que por momentos uno sabe lo que sucederá a continuación, pero el ritmo aumenta y aumenta hacia su conclusión de una manera extraordinaria.

Aunque dos horas y media puedan resultar excesivas le bastan a la directora para presentar la historia y desarrollar la acción detectivesca del film, a la par de llevar a sus personajes hacia la tridimensionalidad, un detalle más que importante cuando el peso de la historia recae en ellos. Por eso es importante destacar la labor de Jessica Chastain, que cumple con creces un protagónico que demandó nervios de acero y mucha obstinación; sí, Chastain entrega una actuación memorable, pero no termina de cerrar, aunque tiene escenas memorables que justifican una nominación.

El resto del elenco a su alrededor reúne a un talento maduro y fresco que complementa la trama, como el reacio y cansado agente de Jason Clarke o la sencilla Jennifer Ehle, aunque hay nombres de peso que no están por más de dos minutos en pantalla pero su participación resulta clave para el desarrollo como Mark Strong, James Gandolfini, Kyle Chandler y la dupla de Joel Edgerton y Chris Pratt, los agente de campo que toman escena casi al final de la película y protagonizan los momentos más asfixiantes del film con el raid final a la fortaleza donde se esconde el terrorista. 

 No hay dudas de que Zero Dark Thirty puede ser vista como un panfleto político oportunista, pero si de algo no se puede dudar es del ojo y la mano de Kathryn Bigelow para gestar una película sólida y sorprendente, con un elenco de primer nivel y una historia polémica pero intensa.




Calificación: A-

miércoles, 16 de enero de 2013

Fuerza antigangster (Gangster Squad)

 Año: 2013.
 Género: Acción/Drama.

 País: Estados Unidos.
 Duración: 113 minutos.
 Dirección: Ruben Fleischer.
 Intérpretes: Josh Brolin, Ryan Gosling, Sean Penn, Emma Stone, Anthony Mackie, Giovanni Ribisi, Michael Peña, Robert Patrick, Mireille Enos, Nick Nolte.


"El despiadado Mickey Cohen, rey de la mafia nacido en Brooklyn, dirige el show en su barrio, obteniendo las ganancias ilegales de las drogas, las armas, las prostitutas y, si logra lo que quiere, cada apuesta que se lleve a cabo en el oeste de Chicago. Y lo hace todo con la protección no sólo de sus propios matones a sueldo, sino también de la policía y los políticos que están bajo su control.

Mickey puede intimidar a todos, excepto, quizás al grupo secreto de forasteros de la policía de Los Ángeles liderados por el sargento O´Mara y Wooters que se unen para derribar el mundo de Cohen."


 Gangster Squad es una cáscara brillante pero vacía. Llama la atención de inmediato por su interesante elenco y la meticulosa reproducción de una Los Ángeles de fines de los '40, pero detrás de su opulencia fílmica se encuentra una historia ensamblada que se nutre de varios éxitos de gángsters pasados, queriendo ser una reimaginación de dichas historias pero poco y nada tiene que aportar a dicha subtrama criminal exceptuando ser un producto de calidad y entretenimiento asegurado.

 En una cruenta y pasmosa escena inicial es que conocemos al villano de turno, el matón Mickey Cohen, un sujero con complejo de superioridad que aspira a comerse el mundo, y para eso empieza a tomar el control de una Los Ángeles corrupta y llena de vicios por doquier. En una ciudad en la que nada ni nadie está seguro, Choen se cree un dios, pero un astuto y obstinado agente de la Ley piensa lo contrario: el sargento O'Mara está cansado de que la ciudad que eligió para criar a su hijo sea un desperdicio y se dispone a limpiar la ciudad con sus propias manos.  Tendrá un incentivo, claro, cuando un superior le proponga armar un escuadrón para hacerle frente al matón jugando con la misma moneda; ¿el resultado? Casi dos horas de enfrentamientos a a quemarropa en el que ambas facciones luchan por el control.

 Antes que nada el aplauso se lo merece Ruben Fleisher por lograr que una de gangsters luzca impecable; el director tiene un pulso bastante peculiar para filmar que ya nos mostró en la brutal Zombieland y que vuelve acá más estilizado que nunca. Muchas tomas cobran vida propia y resultan inmersivas en la trama, aparte de que la recreación se antoja vistosa y asfixiante de color al mismo tiempo. Técnicamente, Gangster Squad se pasa, pero a la hora de vendernos una historia creíble y aceptable, el guión de Will Beall toca demasiados lugares comunes que uno no puede evitar darse cuenta de que le están vendiendo otra vez la misma historia. Un malo malísimo, un bueno que es un pan de Dios, pérdida de vidas inocentes, trampas, amoríos... Básicamente uno puede preveer cada paso y cada vuelta del guión, lo cual hace el paseo violento menos entretenido y disfrutable de lo que podría haberlo sido con una historia más pulida y no tan simplista.

 Afortunadamente, lo que podía ser un bodrio de película sale a flote con un elenco soberbio y sobrio en todos sus aspectos; por sobre todas las cosas, las idas y vueltas que tienen Josh Brolin y Sean Penn en el film son fantásticas: el uno que nació para ser un justiciero (y para brillar en Hollywood, sin dudas) y el otro que encontró que el traje de villano le sienta de perlas. La lista sigue y nos encontramos con Ryan Gosling y su seductor emperdenido Wooters (cuya aterciopelada voz resulta extrañamente atractiva), que le sigue rompiendo el corazón a una despampanante Emma Stone (recordemos la natural química de estos dos en Crazy, Stupid Love) y conforman uno de los dos polos de amor, el otro siendo el del personaje de Brolin y una convincente Mireille Enos, a la cual nos tendremos que ir acostumbrando en el medio porque viene pisando fuerte. El equipo se conforma con el comodín, Giovanni Ribisi, la resurrección de Robert Patrick y dos caras nuevas que se están colando poco a poco en la Meca: Anthony Mackie (cuya posición consolidada crece más y más) y Michael Peña, el as latino por excelencia en estos últimos años. Mención especial le vale a un Nick Nolte irreconocible.

  Hay tiros, lío, y cosha golda en Gangster Squad, lo suficiente para que el reloj se pase volando, pero la falta de interés suscitada luego del final es alarmante, y no creo que una película se jacte de eso. Se esperaba mucho más de la película pero no, no estamos frente a The Untouchables del siglo XXI, ni mucho menos.


 Calificación: B-

lunes, 31 de diciembre de 2012

Lucksaw's 2012 Top Ten

 Pasó el 21 de Diciembre de 2012 y sobrevivimos al tan mentado apocalipsis maya, con lo cual llega a su uno de los años más movidos que hemos tenido en materia de cine, en mi caso en particular desde que me convertí en crítico de cine a medio tiempo lo que me dio la chance de descubrir muchas películas que de otra forma hubiese dejado pasar de largo o terminarían en mi lista de estrenos perdidos entre Enero y Marzo en Argentina, que podrían bien formar parte de este ranking tan particular.

 Me veo en la penosa tarea de anunciar que grandes films con potencial como Zero Dark Thirty, Life of Pi, Silver Linings Playbook, Flight, The Sessions, Django Unchained, The Impossible y Les Misérables entran en el vacío de las disitribuidoras que esperan a la temporada de nominaciones al Oscar para lanzar toda su artillería pesada en las salas. Sin más preámbulos, comenzemos entonces con el conteo:

 Bonus Track/ DVD - Compliance: Uno de los tragos más amargos del 2012.  Compliance se basa en un hecho demasiado real y penoso que sucedió en varias cadenas de comidas rápidas en Estados Unidos y cuenta una poderosa y perturbadora historia acerca de la moralidad y el comportamiento humano frente a una situación tensa en la que, pensamos, estamos haciendo lo correcto. La obediencia (tal es el título traducido) es un arma de doble filo, y Compliance así lo demuestra, cimentada por una poderosa actuación por parte de Ann Dowd.

 Número 10 - Dredd: Una de las sorpresas del año; ni en un millón de años hubiese esperado que una remake de un flojo film de Sylvester Stallone sería una de las propuestas de acción y ciencia ficción más adoradas por la crítica y tan sobrevista por el publico en general, a tal punto de causarle una muerte súbita en la taquilla mundial. El guionista Alex Garland (firmó las delicias de 28 Days Later y Sunshine) junto a Pete Travis (la floja Vantage Point) ofrecieron una aventura pura y dura en donde no escasean los tiros y la sangre, además de una dupla vengadora como Karl Urban como el implacable Dredd y la querible Olivia Thirlby como la novata Anderson que prometen secuelas. Sólo espero que algún día lleguen, mientras tanto, vale la pena revivirla un par de veces...

Número 9 - Prometheus: Si, así es. Puede que Prometheus haya generado mucha repercusión antes de su estreno y después, cuando las cantidades ingentes de fanáticos y no tan fanáticos quedaron helados al encontrar un producto técnicamente impecable pero carente de una historia sólida y coherente, pero en mi experiencia personal disfruté de una de las película de ciencia ficción más interesantes de los últimos años, que plantea serias ideas sobre si estamos realmente solos en este Universo, y más aún temas acuciantes como la religión y si decendemos de una raza superior  a nosotros en todo sentido. Lamentablemente, el misterio se pierde debido a ciertas licencias que se toma el guión para hacer al viaje más peligroso, pero la dirección de Ridley Scott sigue tan firme como si fuera ayer que dirigió Alien, y se vale de un elenco de jóvenes estrellas de la talla de Noomi Rapace, Michael Fassbender y Charlize Theron para liderar el peligroso viaje mas allá de las estrellas. Prometheus ha dejado más preguntas que respuestas, pero espero con ansias una continuación para resolver los misterios y cerrarle la boca a los detractores.

Número 8 - The Avengers: Años de gestación y preparación nos condujeron a uno de los espectáculos pirotécnicos más estrepitosos del 2012, una película que marcaría un antes y un después en la historia de cualquier superhéroe de Marvel que se precie. Claramente, The Avengers no podía faltar en este conteo tan pochoclero, que supo condensar en menos de dos horas un grupo variopinto de héroes frente a una amenaza no tan imponente como se la pensaba, pero con una fuerza que puso a prueba a Iron Man, el Capitán América, Hulk, Thor, la Viuda Negra y Hawkeye. Acción sin descanso, personajes con química, un guión no escaso en bromas y un descontrolado acto final hacen que la espera hasta The Avengers 2 sea insufrible. Brutal, brutal, brutal.


 Número 7 - Sound of My Voice: Tras el gran golpe a los cultos que tuvimos en 2011 con Martha Marcy May Marlene, es hora de que la estrella en ascenso Brit Marling golpee de nuevo con su guión y protagónico en Sound of My Voice, una prueba fehaciente de que con un presupuesto ínfimo y una idea enraizada en la mente se puede lograr un cóctel que te deja pensando incluso cuando llega a su escena final, de una delicia e ironía terribles. Coqueteando peligrosamente con la ciencia ficción, la historia explora un sinfín de posibilidades y pregunta ¿hasta qué punto estamos dispuestos a creer? La respuesta es demasiado provocadora como para revelarla gratuitamente. Cine indie en su expresión más pura (y satisfactoria)


 Número 6 - The Cabin in the Woods: La historia de The Cabin in the Woods es más inaudita que su calidad final: tras ser filmada y postergado su estreno desde 2008 hasta Abril de este año, finalmente uno de los filmes de horror por excelencia de los últimos años vio la luz ¡y de qué manera! Escrita a pulso por Joss Whedon (imparable este año junto con la direccion de The Avengers) con su amigo Drew Goddard (si, el de mi adorada Cloverfield), el dúo logró lo impensado al poner patas para arriba todas las convenciones del género de horror y reformularlas en una película totalmente metareferencial, que va contra todo canon habido y por haber y se permite jugar con sus personajes, sus locaciones, sus criaturas y todo lo que se pueda imaginar uno. Desde Scream que no se ve una deconstrucción al terror, y faltaban manos hábiles para la tarea.
 No es fácil acercarse a The Cabin in the Woods, y menos que menos seguirle el juego tan macabro y divertido que propone; en su momento me costó horrores encontrarle la vuelta de tuerca en mi cabeza, pero una vez que The Cabin in the Woods te permite entrar en su mundo, es difícil salir del mismo con una opinión imparcial.

Número 5 - Argo: Ben Affleck es mi nueva religión. Antes no daba un peso con su fluctuante carrera actoral, pero como director es harina de otro costal. Con Argo arremete con una historia que parece ficticia, pero no lo es, y entrelaza los esfuerzos de la CIA para extraer a ciertos refugiados diplomáticos de Irán mediante la filmación de una película de ciencia ficción que nunca será terminada. La idea es demasiado descabellada para funcionar, y la gracia de Argo reside en vivir la acuciante situación de los refugiados mientras la violencia en las calles encrudece y el tiempo se agota. Dura, excitante y muchas veces con un toque de humor bastante negro, la tercera película de Affleck lo posiciona como una voz a tener en cuenta, sobre todo tras ver la majestuosa escena en el aereopuerto que eriza todos los pelos del cuerpo.

 Número 4 - Wreck-It Ralph: Agradezco enormemente haber tenido la oportunidad de ver a Ralph en acción antes de que comience el 2013, porque Wreck-It Ralph hubiese perdido la chance de haber escalado tan alto en este ranking; lisa y llanamente, Ralph es una de las películas infantiles mejor realizadas que he visto en años, no sólo a nivel técnico (que es impecable) sino por su historia, que tiene más de moraleja incluída y mensajes que realmente llegan a través de la pantalla. Y no se queda ahí, sino que la historia es un golpe nostálgico para los grandes que vivieron en arcades durante toda su niñez, pero también es un excelente aperitivo para las nuevas generaciones, además de tener varios giros en el guión que uno no se espera en una película de animación infantil. Ni hablar de las voces originales, que aciertan de lleno en la psiquis de cada personaje: coom olvidar la voz dle bonachón Ralph de John C. Reilly, o la molestamente contagiosa actitud de Vanellope de Sarah Silverman, y la infaltable comandante Calhoun de la despiadada Jane Lynch. Inteligente, ingeniosa, colorida, son algunos de los calificativos que se merece la mejor película de animación y aventuras del año.

Número 3 - The Dark Knight Rises: el cierre de la trilogía de Batman no estuvo exento de la alabanza en primera instancia y las dudas en los subsiguientes visionados, pero si algo no se puede negar es el talento de Christopher Nolan como narrador; el asedio a Ciudad Gótica y la posterior resurrección del Batman caído en una elegida desgracia en The Dark Knight son dos películas combinadas, por un lado una de acción combativa y por el otro una clase maestra de suspenso, en el que cada pieza cae en cuentagotas hasta las revelaciones pertinentes. Un elenco de primera ofrece su ¿última? interpretación, entre las cuales destacan el rocambolesco Bane de Tom Hardy o la belleza aguerrida y sugerente de la Catwoman de una inspirada Anne Hathaway, sin olvidarnos nunca del raspoco Bruce Wayne de Christian Bale o los ya antológicos Michael Caine y Morgan Freeman. The Dark Knight Rises es un potente film de superhéroes que explora la propia humanidad de los mismos, a un nivel no tan afilado como su redonda predecesora, pero de una manera más que necesaria para darle el gran broche de oro a una trilogía que vivirá por siempre.

Número 2 - Safety Not Guaranteed: A último momento decidí darle un enroque a los dos primeros puestos de este ranking, pero no por una decisión en particular (las dos películas me llegaron emotivamente de uan forma u otra) sino porque Safety Not Guaranteed nunca quiso ser una número uno, y gracias a esa falta de pretensiones es que ha llegado tan alto en este conteo.
 Dicha modestia que recubre a Safety es lo que logra que haya calado tan hondo en tan sólo una pasada; no sé si habrá sido por la sencillez de su argumento, o por las magníficas inerpretaciones de Aubrey Plaza (¡mi chica ya está para las grandes ligas!)o mi gran descubrimiento de Mark Duplass, quizás haya sido por su descabellada historia principal y la nostálgica historia secundaria del personaje de Jake Johnson, pero sé que definitivamente es el final lleno de optimismo que hizo disparar mis alarmas a todo volumen y no haya podido sacarme a la película de la cabeza por una semana. Me emociono mucho cuando una película de la cual no esperaba nada me llegue tan fuerte y tan cerca tanto a mi cabeza como a mi corazón, y es por eso que Safety Not Guaranteed está tan arraigada en mí.

 Número 1 - The Perks of Being a Wallflower: la indiscutible, el batacazo, el gol de media cancha del 2012. El escritor Steven Chbosky se cargó al hombro la tarea de adaptrar su propia novela y el resultado fue The Perks of Being a Wallflower, otra visión más sobre el duro camino de crecer en tiempos de secundaria. Pero lo que a primera vista parece otra películas de escuelas termina mezclándose con el viejo espíritu de John Hughes y forma un nuevo Breakfast Club del siglo XXI, en donde el trío formidable de Logan Lerman, Emma Watson (imposible no enamorarse de ella) y Ezra Miller empujan hacia adelante a través de amores no correspondidos, fragilidades mentales y problemas familiares. ¿Lo mejor de todo? Nunca se puede fijar una fecha exacta sobre cuándo transcurre la acción, lo cual hace a la trama tan universal, generalista y, sobre todo, personal. Amistad, amor, dolor, todo se entrecruza para formar una amalgama de comedia y drama que se situa entre lo imprescindible del año y lo mejor que he visto en este período de tiempo.

 2012 fue un año hermoso para mí, y todavía no puedo creer la cantidad de películas (excelentes, buenas y deplorables) que tuve el placer o desgracia de ver. Esperemos que el 2013 embista con la misma fuerza que este año que se nos va; por lo que pude ver, tendremos un año cargado de ciencia ficción, así que ¡bienvenido sea!

 ¡Nos leemos en el próximo año y hasta el próximo Top Ten!

sábado, 1 de diciembre de 2012

Juegos de Muerte (The Collection)

 Conocida también como 'La Colección'

Año: 2012.
Género: Horror.
País: Estados Unidos.
Duración: 82 minutos.
Dirección: Marcus Dunstan.
Intérpretes: Josh Stewart, Emma Fitzpatrick, Christopher McDonald, Lee Tergesen, Randall Archer.


"Arkin es el único sobreviviente conocido que ha escapado de las garras de el violento asesino serial conocido como El Coleccionista. Su paz no dura mucho, cuando es obligado a volver al infierno para rescatar a una chica inocente que ha caído bajo las garras del asesino y se encuentra cautiva en un hotel que funciona como depósito, el cual está plagado de trampas enrevesadas y sangrientas."

En plena tarea con las secuelas de Saw, el dúo de amigos Marcus Dunstan y Patrick Melton idearon una precuela para la exitosa saga de horror, pero nunca se llevó a cabo; ni lerdos ni perezosos, los muchachos arreglaron un par de detalles y estrenaron The Collector, un sangriento refrito de pornotortura que claramente se sentía como un robo más; nunca se esperaba una secuela, pero acá tenemos The Collection, que básicamente es la misma temática pero con el ángulo Alien/Aliens: más, mejor, más fuerte, sin tapujos.

Quizás no sea el villano más interesante que haya surgido en los últimos años, pero si algo tiene El Coleccionsista es que es impacable: le gusta matar, y para ello se vale de trampas imposibles de pensar para disfrutar de la carnicería que se viene. Conectando un poco donde quedó la anterior entrega, el antihéroe Arkin se ve inmerso en al acción cuando un millonario lo fuerce a unirse a un grupo de mercenarios para rescatar a su hija Elena de las garras de la guarida del asesino: el conveniente hotel en ruinas Argento (por el director italiano Dario Argento, guiño, guiño) De ahí en más, sangre, sangre y más sangre. Dunstan y Melton son conocidos por la gratuitidad de las propuestas que escriben. Antes de la saga Saw, firmaron la trilogía Feast y luego la paupérrima secuela Piranha 3DD; cuatro películas que derrapan en lo más absurdo de la serie B del terror y no piden disculpas por ello. Con ese prospecto, me temía lo peor en esta secuela, pero la dupla logró balancear lo gratuito y reparó varios errores anteriores, logrando mayor cohesión en una historia que tiene como valor principal entretener a través de lo sangriento.

No tiene sentido criticar las imposibles trampas del villano si tampoco le criticabamos a Jigsaw por lo mismo; en este laberinto macabro que se plantea coom escenario principal no faltarán la sangre, los huesos rotos ni los aparatos mortíferos. De hecho, si uno ajusta sus expectativas a lo que realmente el producto tiene que ofrecer, se llevará una grata sorpresa (como quien les escribe, que no esperaba nada de la misma y salió satisfecho) Gran parte de que The Collection funcione también se debe a la dupla en escena que forman Josh Stewart repitiendo su apático Arkin, y la inserción de la scream queen de Emma Fitzpatrick. Stewart sigue parco como siempre, pero hay algo que hace click dentro del personaje, y es esas ganas de sobrevivir a como de lugar que empuja la película hacia otro lugar; por otra parte, Fitzpatrick logra algo impensado y que siempre es razón para aplaudir: que su damisela en peligro Elena es bastante proactiva y no solo esta para gritar, correr y lucir bien, sino que es un personaje activo y clave que sabe que se tiene que mover si quiere sobrevivir.

Si la primera película recurría mucho al juego dle gato y el ratón entre Arkin y El Coleccionista en una mansión, acá el efecto de la persecución se pierde en pos de una cacería humana, en donde todo es frenético y la muerte está a la vuelta de cada esquina. Por supuesto, uno pensaría que la duología cierra acá, pero no: en una intrigante vuelta de tuerca final podemos apreciar que no todo termina acá y fácil podemos tener un cierre de trilogía o si el personaje cala más hondo en su público, una heredera de Saw en cuanto a vísceras se refiere. Por si no lo habían notado tampoco, casi todo el equipo técnico de las Saw hace una gran reunión acá, con los guionistas, el compositor Charlie Clouser y hasa el editor Kevin Greutert, así que no es sorpresa que la película luzca visualmente exacta como una secuela más de aquella saga.

 Dunstan & Melton han creado con The Collection una secuela inesperada que expande un poco la visión retorcida y maquiavélica que tienen estos muchachos para con el horror. No es para todos, obviamente, pero el fanático del horror puede descansar sabiendo qeu va a encontrar un film que destila sangre por cada uno de sus poros de celuloide.


Calificación: B+

viernes, 30 de noviembre de 2012

Las ventajas de ser invisible (The Perks of Being a Wallflower)

Año: 2012.
Género: Drama.
País: Estados Unidos.
Duración: 102 minutos.
Dirección: Steven Chbosky.
Intérpretes: Logan Lerman, Emma Watson, Ezra Miller, Mae Whitman, Kate Walsh, Dylan McDermott, Nina Dobrev, Paul Rudd, Joan Cusack.


"Charlie es un tímido e impopular joven que escribe una serie de cartas a una persona anónima. En ellas, el muchacho aborda diversos temas relacionados con la adolescencia, la amistad, los conflictos familiares, las primeras citas, el sexo o las drogas."

La secundaria. Ese gran semillero de personalides y situaciones que nos marcan es el foco principal tanto del libro como de su adaptación cinematrográfica, ambos escritos de puño y letra por Steven Chbosky; con mucha autobiografía de por medio, Steven se lanza al ruedo cinéfilo de una manera brutal y avasalladora, al contar una historia conocida con muchos matices, personajes entrañables y una banda de sonido como pocas hacen que el viaje de Perks of Being a Wallflower sea único.

Perks entonces gira alrededor de Charlie, un adoelscente sumiso y callado que comienza la tan temida etapa escolar en la secundaria; a todas luces es un bicho raro, e sdiferente al resto, y su profesor de Literatura lo identifica enseguida. Cual imán, Charlie se ve atraído irreversiblemente a socializar con el chico más extraño de la secundaria, y es así como comienza una amistad con Patrick y su hermosa hermanastra Sam, una amistad que pasará mil y una situaciones, creciendo y aprendiendo los unos de los otros mientras viven un año que los marcará para siempre.

Hay que concederle que no es la trama más original del mundo, pero las problemáticas que explora Chbosky son cruentas y difíciles, pero excelentes: homosexualidad y homofobia, depresión, suicidio, abuso, el primer desamor,etc. Considerando el material a tratar, que se vuelve increíblemente oscuro meintras pasan los minutos, es para aplaudir que Chbosky se haya mantenido íntegro a su propio material literario y su visión creativa no se haya visto comprometida. Perks nunca deja de sorprender, y todas las vivencias y malfortunas de los personajes se ven a través de los ojos del trío protagónico, una elección magistral que demuestra el potencial que tienen estos jóvenes. Primero tenemos a Logan Lerman, el eterno cara bonita que sorprende con su madura interpretación del tímido Charlie, o también a la belleza Hepburniana de Emma Watson, que egresó de Hogwarts con el mayor mérito y demuestra que A) el corte estilo pixie le queda de maravillas y B) el pedigree actoral que tiene es insuperable. Sin embargo, la revelación es Ezra Miller, quien se roba todas y cada una de las escenas con su extravagante y extrovertido Patrick; un personaje muy conflictuado que no tiene un pelo en la lengua.

Si algo confirma Perks, es que se consolida como una digna sucesora de las películas del inmortal John Hughes; sabemos que la acción transcurre en lo que serían los '90, aunque la fecha nunca es esclarecida, dando a entender que la historia puede ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar: es una historia de crecimiento universal. Sumemosle además una banda de sonido para el infarto (suenan desde Bowie hasta The Smiths pasando por New Order y Sonic Youth) en lo que se conforma como un verdadero viaje noventoso. Fuerte tal cual es, Perks se guarda una sorpresa llegada al final, una bomba de relojería que estalla justo en el momento cúlmine y genera uno de los momentos más convomedores de la película.

Para cuando Heroes de David Bowie comienza a sonar, uno sabe que el viaje está terminando, pero el ambiente se siente raro. Seas grande y el bicho de la nostalgia te haya picado, o seas un adolescente viviendo todavía la secundaria, es imposible no sentirse identificado con alguna situación vivida por los personajes. Después de todo, ser adolescente marca.


Calificación: A-