Hoy por hoy, Joe Hill es nombrado como el Príncipe del Horror. Y claro, si todavía no puede superar a su padre, el Rey indiscutido del Horror, Stephen King, pero que está siguiéndolo cabeza a cabeza, eso es innegable. Si tienen la oportunidad, antes de leer Cuernos lean 20th Century Ghosts (o Fantasmas como lo titularon acá) y/ó Heart-Shaped Box (El Traje del Muerto), que si bien no son continuaciones ni nada preparan al terreno que nos espera en esta novela, sencillamente, la más perturbadora de todas las historias que escribió hasta ahora.
Si creían que la resaca era el peor acompañamiento de una borrachera, están muy equivocados. Un par de cuernos afilados y palpitantes es lo peor. ¿Puede empeorar? Sí, totalmente. Estos cuernos tienen una variedad de habilidades que se irán desarrollando con la trama, aunque la más interesante es que toda persona que se te cruce por enfrente te dice lo que está pensando, incluso si es un secreto bien oscuro que nunca dirían en voz alta. Y eso le pasa a todas las personas, así que no podés tener una charla decente con nadie. Es como para volverse loco.
Alrededor de este disparador luciferiano como punto fantástico, Joe Hill teje una historia de amistad, amor, locura y muerte en la que, más allá de la locura impuesta en la novela, el centro principal son los personajes y cómo se maneja cada uno para encajar en la historia. Como todo se resuelve mediante personajes, la novela se encarga primero de establecer la historia presente del protagonista, Ig Perrish, actualmente un paria de la sociedad del pueblo debido a la muerte de su novia Merrin, que fue asesinada. Por ponerlo en sencillas palabras, la mierda llega al techo en la primera parte, para después retomar vía flashbacks cómo fue la adolescencia de todos los involucrados. Es genial como la historia va entrecruzando la vida de Ig, su hermano Terry, su novia Merrin y el mejor amigo de la pareja, Lee. Cada uno tiene su comportamiento, y a medida que avanza la trama, vamos descubriendo que esconde cada uno...
Particularmente, encontré la inaginería fantástica de Cuernos como la más blasfema, zarpada y desquiciada de todas las tramas que creó hasta la fecha el autor: que el personaje principal se vaya asemejando más y más al mismo Diablo es la menor de las resemblanzas visuales, sino que hay fuego y serpientes por doquier, además del hecho de que todas las personas esconden oscuros secretos relacionados con el sexo y mayores perversiones. No soy por ningún medio puritano, pero la escalada de violencia y oscuridad que va in crescendo en la trama creo que me oprimió un poco una vez que terminé la lectura. Si me pongo a reflexionar, ¿cómo los habrá criado Stephen King para que después salga un retoño suyo a escribir esto? Sería un punto interesante para explorar...
Después de todo, El Traje del Muerto sigue siendo mi novela favorita de Joe Hill, pero es innegable la calidad autoral del muchacho, que también demuestra en la historieta Locke & Key, otro proyecto mortal al cual recomiendo una ferviente lectura. Cuernos es una gran, gran novela, si entrás apropiadamente en la vorágine diabólica que propone.
Cuidado, tal vez no haya vuelta atrás una vez empezada la novela...
Calificación: Muy Buena
3 comentarios:
Lei El traje del muerto y no me gustó muchas vueltas para un relato que no da para tanto.
Pero tal vez sea yo que le perdi el gusto a lo libros de terror, para mi King murio después de It y el hijo todavia no me deslumbro
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Me ha gustado bastante tu reseña, no recuerdo donde di click para llegar aqui pero llevo varios años leyendote. Gracias.
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